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Con su blanca palidez: San Juan de Rabanera

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Como piensa, así es el hombre. [T. Lobsang Rampa] S iempre me he preguntado si es ésta curiosa iglesia de San Juan de Rabanera la que custodia el antiguo palacio al que posiblemente un hada ultrajada convirtiera en la actual Diputación Provincial, o por el contrario, es ésta última quien vela, mima y en ocasiones lava la cara al sortilegio que es, en el fondo, éste afortunado híbrido románico. T ambién es cierto, que siempre, parado frente a su reaprovechada portada, he intentado imaginármela en su lugar original; pero de la malograda iglesia de San Nicolás, situada a un centenar de metros más abajo, casi nada queda en pie, si exceptuamos unas tristes ruinas, cuyos muñones señalan dolientes hacia el cielo, quizás reclamando la parte de magia que la nieve otorga a todo aquello donde la place dejarse caer. P or supuesto, la última vez que la vi, había tal cantidad de nieve, que resultaba imposible localizar esas milenarias marcas que una bandada de ocas salvajes, vaya usted a saber con q...

Con su blanca palidez: Monasterio de San Juan de Duero

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¿Que es Dios?. Es longitud, anchura, altura y profundidad. [Bernardo de Claraval] N o puedo evitar preguntarme qué hubiera dicho Napoleón Bonaparte a sus soldados, si en lugar de encontrarse en Egipto, frente a las pirámides, los hubiera reunido en éste claustro del monasterio soriano de San Juan de Duero, frente a ese risco siniestro y pelado que es el Monte de las Ánimas, con la nieve crujiendo bajo las suelas de sus botas y el gélido aliento del cercano Moncayo mordiendo la escarapela tricolor de su sombrero. Utilizando el recurso de la imaginación -que es uno de los pocos recursos que no pagan impuestos en ésta sociedad en la que vivimos-, y en base a la Historia conocida, seguramente de los labios de le grande empereur de la France , hubieran brotado unas palabras similares a éstas: - ¡Soldados!. ¡Desde las órbitas vacías de estos arcos, mil años de búsqueda de la perfección os contemplan!. E sas palabras, bajo mi punto de vista, podrían definir, a la perfección, la cualidad prin...

Crónica de la Soria Blanca

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N o es inhabitual, desde luego, que en una provincia de las características de Soria, las precipitaciones en forma de nieve sean abundantes y a la vez, tenaces y de cierta consistencia. Tampoco son habituales, para los que vivimos a alguna distancia, los desplazamientos de placer en tales condiciones, y sin embargo, una vez superado el reto de llegar -y aún con el fantasma de la incomunicación rondando por la mente- resulta un auténtico deleite disfrutar, siquiera por unas horas, de una ciudad engalanada de cabello de ángel. L a Plaza del Ayuntamiento, o de los Doce Linajes; San Juan de Rabanera; las ruinas de la malograda iglesia románica de San Nicolás; la Concatedral de San Pedro; el puente medieval sobre el Duero, y los Arcos de San Juan, entre una infinitud considerable de lugares, constituyen, así vistos, toda una oportunidad de ofrecer a los sentidos, caprichosos como veletas al viento, unas panorámicas que, estoy seguro, dejarán siempre huella en un rincón del alma, como cantar...

Descubriendo Señuela

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A la salida de Morón de Almazán, uno tiene varias alternativas: bien regresar por donde ha venido, o bien dejarse llevar por la aventura y elegir una ruta alternativa hacia lo desconocido . Por suerte o por cabezonería, elegí la segunda opción; y como suele ocurrir cuando uno se deja llevar por lo imprevisible, al tomar la carretera SO-P3106 en dirección a Adradas, tenté a esa hábil jugadora de póker que es la Diosa Fortuna; y al hacerlo, tropecé con un pequeño y pinturesco pueblecito -creo que aún está considerado como barrio de Morón- que, situado a unos tres kilómetros de distancia, sobrevive con cierto orgullo a los embites con que ese temible cierzo, sañudo y empecinado con la disculpa del invierno, lo bate por los cuatro costados. Es lo que tiene y lo que le da un atractivo especial a la llanura soriana, o a las parameras, como gustan de decir por ahí: la cantidad de pequeños pueblecitos que, cuál diminutos satélites, permanecen situados a la vera de una ciudad mayor. S eñuela, ...

Vidas Mágicas e Inquisición (1): el Marqués de Camarasa

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'El Fausto de Goethe puede considerarse como el drama simbólico más importante de Occidente; constituye la tragedia del racionalista que agoniza en la celda polvorienta de su conciencia personal, atrapado en el círculo vicioso del aburrimiento y la futilidad; hundido cada vez más en uno y otra. El anhelo que siente Fausto por establecer contacto con lo "oculto" supone el deseo instintivo de creer en fuerzas secretas, en significados más profundos capaces de romper ese círculo...'. [Colin Wilson: 'Lo Oculto', Editorial Noguer, S.A., 1ª edición, mayo de 1974] T al vez no sea una cuestión baladí, suponer que ese círculo vicioso del aburrimiento y la futilidad de la existencia humana, como afirma Colin Wilson en los prolegómenos de su magnífico ensayo, constituyan, simbólicamente hablando, la mordedura mortal de la Serpiente de la Sabiduría, cuyo veneno, que en mi opinión no es otro que el de la curiosidad, haya empujado a algunos hombres, a través de l...

Por la soriana llanura: Morón de Almazán

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A llá por los años setenta, un joven cantautor de origen catalán, Joan Manuel Serrat, ponía música a una pequeña selección de poemas de un poeta sevillano, cuyo apego a Soria ha quedado inmortalizado en letras de oro consignadas en lo más granado de nuestra Literatura: Antonio Machado. Parece ser, y lo digo, no con amargura pero sí con cierta pena, que el más noble de nuestros caballeros, don Alonso Quijano, nunca cabalgó por ésta soriana llanura . Al menos, no me consta que lo hiciera por estos llanos y campos que, situados, aproximadamente, a una decena de kilómetros de Almazán, encaminan al viajero, entre otros lugares, al pinturesco pueblo de Morón. S i bien el destino imaginado por Miguel de Cervantes, negó ese privilegio a nuestro hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha, la Historia, veleta donde las haya, se resarció en parte, haciendo que una larga lista de caballeros dejaran una impronta que, incluso a pesar del tiempo transcurrido, aún puede vislumbrarse, siquiera formando...

De vuelta al Camino

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C omienza un nuevo año; un círculo que se cierra y otro que recién acaba de abrirse. Otro año por delante, para poner en marcha la imaginación, lo cuál no es difícil, si tenemos en cuenta la gran cantidad de sorpresas y maravillas que el Camino reserva a todo aquél que se lanza sin miedo a recorrerlo. El miedo no existe, pero sí la impaciencia por ponerse en marcha y reencontrarse con uno mismo en mil y un lugares diferentes. Nuevos lugares, pues, que visitar, y otros que, aunque ya visitados, nos obligan a volver sobre nuestros pasos porque siempre hay algo que se nos escapa; algo que nos pasó desapercibido la primera vez, pero que tiene el suficiente interés como para hacernos volver y observar con más atención. E s así como he comenzado el año, volviendo sobre mis pasos, yendo incluso más allá. De retorno a un lugar cargado de Historia; un lugar, no obstante, en el que también tienen cabida los enigmas y los misterios, y donde, aún hoy día, sobrevive el lugar donde habitó uno de eso...