Una visita al castillo templario de Ucero
'El tiempo me parecía interminable mientras corríamos, ahora casi en completa oscuridad, pues las nubes inquietas habían ocultado la luna. Seguimos subiendo. Aunque de cuando en cuando venía alguna súbita bajada, nuestra marcha era cuesta arriba. De pronto me di cuenta de que el conductor guiaba los caballos hacia el patio de un inmenso castillo en ruinas, en cuyas altas y oscuras ventanas no se veía un solo resplandor, y cuyas almenas desmoronadas recortaban sus melladas siluetas contra el cielo iluminado por la luna'. [Bram Stoker: Drácula] Visto de noche, a la luz de la luna, con sus gárgolas de aspecto siniestro oteando incansablemente el horizonte, bien podría pasar por el castillo de Drácula. Pero por fortuna, nuestra visita al castillo templario -mejor dicho a las ruinas del castillo templario- de Ucero, se produjo a plena luz del día, poco después de terminar nuestra aventura por el Cañón del Río Lobos y almorzar en el restaurante situado a la entrada del parque. Supong...