Soria: ¡no te la puedes perder!
- D espertad, mi señor Don Quijote. Está amaneciendo y el camino es largo... - C ierto, mi fiel Sancho. ¿Hacia dónde dices que nos dirigimos?. - V amos a Soria, mi señor, tierra de mil y una aventuras. - ¡H um!, no recuerdo que mi buen amigo Cervantes la mencionara en su hidalga novela. - C ierto, mi señor, pero como dice el refrán y sabe bien vuesa merced, nunca es tarde si la dicha es buena... - D ices bien, mi buen Sancho. Partamos, pues, sin más pérdida de tiempo. - ¡E a, burro, ande!. - A delante, Rocinante, sigamos el camino que nos marca el horizonte. Hay mil y un entuertos que desfacer en esta tierra. - Y bien, mi señor Don Quijote, ¿qué os parecido la ciudad de Medinaceli?. - G loriosa, como afirma su nombre árabe: Medinat al Salim , la Ciudad del Cielo. - ¿Y el arco romano?. ¿Y el castillo de Almanzor?. ¿Qué me decís de su Colegiata? ¿Y de su nevero?. ¿Y de las ruinas de San Adrián?. ¿No es, acaso, todo un primor su plaza mayor, de estilo renacentista?. ¿Y los murales roma...