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Mostrando las entradas etiquetadas como almanzor

Ventanas a la Historia / Windows to History

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  Dentro de un territorio, antaño relevante, el de Berlanga, cuyos polvorientos caminos vieron pasar, en aquellos lejanos tiempos en los que las grandes gestas fueron el preludio a lo más épico de la Literatura medieval, a personajes singulares, que, de una u otra manera, quedaron definitivamente asociados a esa misma España, que ya, desde tiempos protohistóricos, pero recordados en el alba de la Mitología, había asistido, impotente, al paso de ese metafórico ‘fondo buitre’, cuyo nombre, Hércules para unos y Heracles para otros, viendo cómo manos extranjeras, robaban impunemente, cuando menos, dos de sus grandes tesoros nacionales: las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides y los fabulosos bueyes de Gerión. Caminos de insólita trascendencia, que además, en vísperas de ese temido y apocalíptico Año Mil, fueron testigos del terror dibujado en los rostros de unos paisanos que asistían, no menos impotentes, al paso liberal de unos ejércitos, los de Almanzor, que, siguiendo los di...

El fascinante enigma de la tumba de Almanzor

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'Las olas negras y tumultuosas del Rhin hacen resonar a veces, según la leyenda, los gritos quejumbrosos de la Lorelei, la roca de ecos inagotables. De ese modo dan rienda suelta a su dolor los guerreros errantes por las tinieblas eternas, en busca del tesoro nunca encontrado, el tesoro del Rhin'. ['El misterio de los grandes tesoros perdidos', Círculo de Amigos de la Historia, 1973] Muhammad ibn Abd-Allah ibn Abu Amir, Al-Mansur, el Victorioso; para la Historia de nuestro país, más conocido como Almanzor. Parece ser, que no hay una auténtica certeza histórica acerca de su lugar de nacimiento, aunque los historiadores tienden a fechar tal acontecimiento, en el año 938. También certifican su óbito de manera más precisa, el día 11 de agosto de 1002, aunque todavía se ignora exactamente el lugar donde éste sucedió, aunque las sospechas recaen en Bordecorex o en Medinaceli. Lo que sí parece rigurosamente cierto, es que resultó mortalmente herido durante la batalla de...

Pueblos con encanto: Calatañazor

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Cuentan algunos, al amparo del calor que les proporciona la leña del hogar, cuyo humo escapa en fumarolas a través de esas curiosas chimeneas que aún conservan sus milenarias raíces celtíberas -y que con un poco de imaginación, recuerdan el pico del sombrero clásico de una bruja de cuento- que su espíritu aún vaga, algo más de un milenio después de su muerte, por los montes y quebradas que bordean este pinturesco pueblo, donde el cantar -maliciosamente, como el cantar de la Dolores- dice que perdió el 'atambor'; o lo que es lo mismo, donde perdió su buena suerte. Por supuesto, cuando se habla de este tipo de historias -siquiera aunque sea para comentarlas de pasada-, interviene un factor determinante, pero que, paradójicamente, actúa de diferente manera en cada persona: la fe o creencia. Creer o no creer -que nadie piense que estoy plagiando a Shakespeare, aunque su genio en ésta ocasión me venga de perlas- es una cuestión tan indudablemente personal, que yo no sería capaz de ...

El nevero árabe de Medinaceli

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Utilizados hasta hace relativamente poco tiempo -aunque en algunos pueblos de Aragón y los Pirineos continúan en vigencia, como puso de manifiesto Peridis en alguno de los capítulos de la serie 'Las claves del románico'- los neveros constituyen otro de los elementos legados por la cultura árabe, que permaneció asentada en la Península durante muchos siglos, una vez derrotado el ejército visigodo del rey Rodrigo en la famosa batalla del río Guadalete, acaecida en el año 711. Soria, sin duda, es una de las provincias que más recuerdan ésta presencia, como atestiguan la gran cantidad de fortalezas y torres de vigilancia, así como los nombres de numerosos pueblos, distribuídos a todo lo largo y ancho de su geografía provincial. Medinaceli, la Occilis celtíbera o la Medinet al-Salim sarracena, es uno de esos lugares emblemáticos, donde esa presencia continúa aún vigente, ofreciendo al visitante una excelente visión panorámica de su histórico y arcaico esplendor. No en vano, de ella ...

Alcozar: ermita de Nª Sª del Vallejo

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'Esta iglesia no tiene lampadarios votivos, no tiene candelabros ni ceras amarillas, no necesita el alma de vitrales ojivos para besar las hostias y rezar de rodillas. El sermón sin inciensos es como una semilla de carne y luz que cae temblando al surco vivo: el Padre-Nuestro, rezo de la vida sencilla, tiene un sabor de pan frutal y primitivo... Tiene un sabor de pan. Oloroso pan prieto que allá en la infancia blanca entregó su soneto a toda alma fragante que lo quiso escuchar... Y el Padre-Nuestro enmedio de la noche se pierde; corre desnudo sobre las heredades verdes y todo estremecido se sumerge en el mar...'. [Pablo Neruda: 'Esta iglesia no tiene'] A mitad de camino, aproximadamente, entre las poblaciones de San Esteban de Gormaz y Langa de Duero, en un paisaje rural donde conviven sin desprestigiarse valles y altozanos rocosos que adoptan, según se mire, genuinas y caprichosas formas, un cartel invita al viajero a abandonar por unos momentos el trazado de la carre...

La Ciudad del Cielo: Medinaceli

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Orgullosa y apacible desde su posición, dominando los valles del Jalón y del Arbujuelo, la Occilis celtíbera, la madinat al salim árabe, nuestra Medinaceli, bosteza perezosa, despertando lentamente cuando los primeros rayos del sol comienzan a colarse a través de los cristales de las ventanas. Las sombras van retirándose poco a poco, con desgana, frente al incontenible avance de la mañana y sus calles -estrechas y medievales- sustituyen la tenebrosidad de su camisón nocturno esperando al visitante que, cámara en mano, las recorrerá encantado, deteniéndose a contemplar curioso los numerosos escudos que dan suficiente testimonio de su nobleza y condición. Todavía es pronto para tomar un café reponedor, aunque no lo es para contemplar la extraordinaria metamorfosis que los rayos del sol producen sobre la dura superficie de la milenaria piedra del Arco Romano -siglos II a III a. de C.- dotándola de connotaciones áureas. Enfrente del Arco, a media altura sobre la fachada de una casa, un hu...