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Mostrando las entradas etiquetadas como Caracena

El enigma de la Virgen de la Estrella

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'Mientras elaborábamos el manuscrito de este libro descubrimos una insólita ley histórica que, a estas alturas, nos atrevemos ya a anunciar: todos aquellos santuarios, enclaves geográficos y blasones cuyas tradiciones, raíces toponímicas o escudos heráldicos alberguen luces y estrellas solitarias -o en pequeñas formaciones- commemoran, por lo general, antiguos episodios ufológicos...'. [Javier Sierra y Jesús Callejo: 'La España extraña', Random House Mondadori, S.A., 1ª edición, febrero 2008] ******* A veces nos encontramos con lo insólito, con el misterio, cuando menos lo esperamos. Sigilosa, inadvertidamente, esa mano invisible del fatum griego que representa algo tan abstracto e impredecible como es el destino, interviene, obedeciendo única y exclusivamente a sus propias leyes, haciendo que las piezas del extraordinario ajedrez humano se enfrenten a retos y misterios que, aunque inesperados, consiguen atrapar la atención, generando más incógnitas, más hipótesis y m...

Retorno a Caracena

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S ituado en un lugar desolado de las estribaciones de la Sierra de Pela, no exento de belleza y magia, Caracena es uno de los rincones supervivientes de un auténtico mundo perdido; un mundo, que aún hoy, al cabo de los siglos, permanece amarrado, inmutablemente, a ese puerto imaginario con forma de cuerno de marfil, por el que los antiguos griegos pensaban que venían los sueños. E n realidad, no deja de ser un sueño llegar a un lugar tan aislado, y sin embargo, tan rico en matices. I ncreíble, por otra parte, parece el detalle de que un lugar de tales características, acreedor de tanta historia y tantos misterios asociados, apenas cuente con leyendas y tradiciones que, a fuerza de repetirse de generación en generación, la Justicia –en ocasiones tan ciega e injusta como la Historia- haya consentido en otorgar una sencilla, pero objetiva dote de realidad. P arte de esa dote, y a falta de nuevos descubrimientos que la amplíen y la hagan definitivamente atractiva para esa interesada rama d...

El románico de Caracena. Primera Parte: la iglesia de San Pedro

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'Gentil o hebreo o simplemente un hombre cuya cara en el tiempo se ha perdido; ya no rescataremos del olvido las silenciosas letras de su nombre...' [Jorge Luis Borges] Como en los versos de Borges, cuando uno se encuentra frente a una iglesia románica, tal, por ejemplo, la iglesia de San Pedro, en Caracena, su primer pensamiento es preguntarse por el extraordinario poeta que, utilizando con geométrica precisión el martillo y el escoplo, labró versos de oculta rima en el corazón primordial de la piedra. Es cierto. Cuanto más y más templos románicos visito, mayor es la sensación que tengo -observando sus arcos, sus arquivoltas, sus capiteles o sus canecillos- de estar contemplando un inmenso poema, la clave de cuya rima, por desgracia, hace tiempo que se ha perdido. A veces el poeta-escultor deja su firma grabada en la piedra, bien con sus iniciales, bien con el nombre completo al que, por regla general, se solía añadir la acepción latina 'me fecit'. No parece ser el cas...

Pueblos con encanto: Caracena

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A medida que me acerco a Caracena, no puedo evitar que una profunda sensación de respeto se adueñe progresivamente de mi. Atrás han quedado lugares no exentos de magia, como Gormaz y su fortaleza califal; La Rasa; Navapalos y su atalaya islámica; Carrascosa de Abajo y Fresno de Caracena, estos últimos con un aviso de 'atención, travesía muy peligrosa', pues el viajero se ve en la obligación de atravesar su 'corazón' para continuar viaje. Pero al final del camino, de este camino que se pierde por bosques, quebradas y desfiladeros de una belleza impresionante, mi entusiasmo aumenta porque sé que voy a un lugar que, aunque poco menos que despoblado en la actualidad, fue puntal de cierta importancia de esa Historia que nunca deberíamos olvidar, pues a partir de ella se consolidó nuestra nación: la Reconquista. Imposible, pues, despreciar esos muñones de piedra y vigas vencidas que se levantan a la entrada del pueblo, sabiendo que una vez fueron morada y hogar de familias c...