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Mostrando las entradas etiquetadas como leyendas

Peroniel del Campo: un universo rural por descubrir

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T al vez alguien piense que aplicar la palabra universo a un entorno rural y pequeño, sea una exageración; una licencia poética que tiende a magnificar algo que, visto desde esa cómoda, segura distancia que ofrece la carretera general que se dirige, en teoría, hacia destinos más opulentos y marketinizados, como Calatayud; lugares que también existen, aunque con fama de olvidados, como Teruel, y menciona de paso a Almenar -que permanece en las mentes de muchos por el recuerdo de su fabuloso castillo, uno de los mejor conservados de la provincia, donde nació Leonor, primera esposa de Antonio Machado, aunque también es cierto que muchos olvidan el Santuario de la Virgen de la Llana, al que acudían peregrinos en su camino hacia Compostela, como veremos más adelante- tienda a confundir al viajero desprevenido, haciéndole ver un simple pueblecito más, de los muchos que asentados en esta zona, apuntan hacia la magia del Moncayo, y por defecto, hacia Aragón. N ada más lejos de la realidad. Y h...

Anoche soñe que volvía a los Arcos de San Juan

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Anoche soñé que volvía a los Arcos de San Juan. Recuerdo que en mi sueño, creí escuchar una sinfonía fantástica compuesta de latiguillos, campanillas y cascabeles cuando pisé la grabilla al comienzo de la senda arbolada que conduce al arcano recinto hospitalario. Era el viento, que al colarse entre las ramas de los árboles, hacía que las hojas cantaran como frágiles divas. Me resultó extraño no ver gatos junto a la verja de entrada. Tampoco se veía ninguno solazándose marrullero contra el lomo malherido de un chopo centenario, del que siempre he creído que albergaba duendes junto a su colapsado corazón. Más tarde averigüé el por qué de ésta inusitada deserción felina: estaban todos en un rincón del claustro, dormitando plácidamente al sol. No obstante, creí percibir que algo había cambiado en su estricta, desapegada educación. Si por regla general, siempre eludían cualquier contacto humano que no fuera con el guarda del recinto, aquél que precisamente los mimaba y les echaba de comer,...

Peregrinando hacia el Misterio: Ventosa

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Si no fuera por dos casonas totalmente reformadas, la furgoneta aparcada en uno de los laterales de la sólida mole de la parroquial y el ladrido intempestivo de los perros sueltos, la primera impresión del visitante al poner los pies en Ventosa, sería, no me cabe duda, la de estar en otro de los numerosos despoblados que, tristemente, jalonan la provincia. Y en realidad, no andaría muy desencaminado en sus apreciaciones, pues, como mucho, los habitantes de este lugar -que lleva el apelativo 'del Ducado' en referencia a los duques de Medinaceli, señores en tiempos de la zona- no pasan de tres. A lo sumo, cuatro. Situado en lo más alto de un risco, Ventosa hace honor, desde luego, a su nombre. El paisaje, no obstante, que se contempla desde allí, es realmente impresionante: al frente y a la derecha, Miño de Medinaceli; a la izquierda, Conquezuela. Por la parte de atrás, hacia la izquierda, ya en tierras de Guadalajara y en dirección a Sigüenza, Olmedillo y sus famosas cuevas; a l...

Hacia San Pedro Manrique por la Ruta de los Torreones: Trébago

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Abandoné la magia del Moncayo, los encantos inconclusos de Vozmediano, como el nacedero del río Queiles y atravesé Ágreda pasando al lado del Convento de las Hermanas Concepcionistas donde reposa otra de las grandes leyendas no sólo de Soria y de España, sino del mundo entero: Sor María Jesús de Ágreda. A las afueras de tan importante ciudad multicultural, enlacé con la nacional 122 en dirección a Soria. Aparte del Moncayo -cuya cima, nevada, no dejó de aparecer en el retrovisor del coche durante una considerable cantidad de kilómetros-, mis objetivos para ese día se centraban en San Pedro Manrique y esa sombra templaria que, en forma de ruinas y rastros difusos ha dejado eco en numerosas tradiciones y leyendas de la comarca. Una vez llegado a Matalebreras, accedí encantado a la llamada Ruta de los Torreones, pasando por lugares como Castilruiz, Trébago o Magaña. Pasaban algunos minutos de las dos de la tarde, cuando en las cercanías de Trébago apareció, enhiesto cuál falo pétreo, la f...

Crónicas de la Soria tradicional y milagrera: la leyenda del cautivo de Peroniel

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Mi aventura de hoy por tierras de la provincia, me lleva hasta el singular pueblo de Almenar, situado, aproximadamente, a una veintena de kilómetros de la capital, siguiendo la nacional 234 en dirección a Calatayud y Teruel. Aparte de su impresionante castillo -restaurado y en la actualidad, propiedad privada- y de ser el lugar de nacimiento de Leonor -esposa de don Antonio Machado-, Almenar es famoso, sin duda, por una singular y milagrera leyenda, ocurrida en los oscuros tiempos de la Reconquista: la leyenda del cautivo de Peroniel. Peroniel del Campo, es un pueblecito que se localiza a unos 2 ó 3 kilómetros antes de llegar a Almenar, y de donde, como se puede suponer, era el protagonista de la singular historia que voy a narrar a continuación. De nombre Manuel Martínez, parece ser que de origen noble. Poco o nada se sabe a ciencia cierta de sus andanzas, a excepción de que fue capturado durante la Reconquista y trasladado a Argel, donde se convertió poco menos que en un esclavo. En ...

Rutas del Temple 2: antiguo monasterio de San Polo

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'Sobre el Duero, que pasa lamiendo las carcomidas y obscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del río. En la época a que nos referimos, los caballeros de la Orden habían ya abandonado sus históricas fortalezas; pero aún quedaban en pie restos de los anchos torreones de sus muros; aún se veían, como en parte se ven hoy, los macizos arcos de su claustro, las prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas, en las que suspiraba el viento con un gemido, agitando las altas hierbas...'. [Gustavo Adolfo Bécquer: 'El rayo de Luna'] ******* Tal y como nos avisa Gustavo Adolfo Bécquer al principio de la leyenda, hacía muchos años -posiblemente siglos- que el grito de guerra de los templarios, unido a los colores blanco y negro de su estandarte, o 'Baussant', se habían extinguido en aquella parte de la ribera del Duero, que había...

Crónica de una noche de San Juan en Río Lobos

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'Una piccola avventura non fa male: una pequeña aventura no hace daño' {proverbio romano} 'Son las siete y media de la tarde del lunes, 23 de junio de 2008. Me encuentro junto a la ermita de San Bartolomé. Por el camino, me he ido cruzando con algunos excursionistas, que me miraban de soslayo, sin duda preguntándose qué vengo a hacer aquí a hora tan tardía, cuando prácticamente todo el mundo se bate ya en retirada. Pues bien, vengo a pasar la noche más mágica del año: la noche de San Juan. Si es cierto lo que me han contado, supongo que a medida que avance la noche, no estaré solo. Si no lo es, intentaré pasarlo lo mejor posible, en espera de que amanezca y vea esa tradicional danza del sol que, aseguran, se produce en la mañana del día 24 de junio. Ahora que no se oyen gritos -la gente suele olvidar pronto el lugar sagrado en el que se encuentran- tengo intención de acercarme hasta la Cueva Grande -la cueva santuario- a saludar a esas entrañables "motitas de polvo...

Tradiciones Mágicas: la noche de San Juan en el Cañón del Río Lobos

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Se aproxima la noche más mágica del año, la Noche de San Juan; precisamente aquélla que marca, acompañada de multitud de ritos y festejos populares, la llegada del solsticio de verano. Cultos ancestrales, mitos, leyendas, tradiciones y sobre todo magia, mucha magia, se dan cita en un acontecimiento que hace que el fervor popular se perpetúe año tras año, rememorando algo cuya originalidad, posiblemente, se haya perdido en esos rincones, oscuros y secretos, que la Historia parece guardar con un celo especial, y a los que apenas permite escudriñar. Soria se engalana para recibir, un año más, a los 'Sanjuanes', esa fiesta querida y popular, cuya idiosincracia, no me cabe duda, ha traspasado fronteras, siendo numerosos los visitantes foráneos que, llenos de júbilo y expectación, se dan cita en la capital para saborear, otra vez, un dulce cargado con la miel más sabrosa de la tradición. No en vano, se les denomina, también, como 'los pequeños sanfermines'. ¿Pero qué ocurre e...

Arcos de San Juan de Duero: Magia y Esplendor

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Curiosamente, a lo largo de mis viajes, tanto por la provincia, como por otras provincias que hacen frontera con Soria -como es el caso de Segovia y el altar que se encuentra en la sala de armas de la Veracruz- he podido encontrar suficientes referencias que me han traído inmediatamente a la memoria un nombre: San Juan de Duero. Estoy seguro de que quien visita este milenario monasterio por primera vez, queda inmediatamente hechizado por su magia y su belleza; su perfección y su sobrenatural encanto, no dejando de maravillarse con la multitud de detalles que le llamarán la atención en el transcurso de su contemplación. Poco o nada importa, en mi opinión, la eterna controversia que enfrenta a partidarios de Hospitalarios y Templarios en cuanto a la autoría de su ejecución y construcción. Tampoco importa el hecho en sí, de que una vez sus ruinas estuvieran ocupadas por gitanos o que los ganaderos de los alrededores las aprovecharan para guardar el ganado y sus aperos de labranza, ante la...

La perla negra de los Picos de Urbión:la Laguna Negra

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Introducción 'La tierra de Alvargonzález' [Antonio Machado] 'Los hijos de Alvargonzález no saben lo que han hecho. Al padre muerto arrastran hacia un barranco por donde corre un río que busca al Duero. Es un valle sombrío lleno de helechos, hayedos y pinares. Y lo llevan a la Laguna Negra, que no tiene fondo, y allí lo arrojan con una piedra atada a los pies. La laguna está rodeada de una muralla gigantesca de rocas grises y verdosas, donde anidan las águilas y los buitres. Las gentes de la sierra en aquellos tiempos no osaban acercarse a la laguna ni aún en los días claros. Los viajeros que, como usted, visitan estos lugares han hecho que se les pierda el miedo. Los hijos de Alvargonzález tornaban por el valle entre los pinos gigantescos y las hayas decrépitas. No oían el agua que sonaba en el fondo del barranco. Dos lobos asomaron al verles pasar. Los lobos huyeron espantados. Fueron a cruzar el río, y el río tomó otro cauce, y en seco lo pasaron. Caminaban por el bosque ...