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Soria, ¡qué guapa es! II

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L a S oria de los P oetas H e andado muchos caminos ... Caminante, no hay camino, ¡se hace camino al andar!, fragmentos de grandes poemas, de grandes verdades; pedazos de alma que un gran poeta repartió por todos y cada uno de los rincones de una provincia, pequeña y hasta es posible que políticamente incorrecta o inconveniente -lo digo más que nada por el olvido de las grandes administraciones- que es, paradójicamente, grande en Historia, afortunada en recuerdos y esencial en belleza: Soria. E n una provincia con tales características, y dada, también, su cercanía a varias grandes capitales, es fácil marcarse rutas. Por eso, en mi opinión, la Ruta de los Poetas es, sencillamente, fascinante: el monasterio de San Juan de Duero y el Monte de las Ánimas, de la terrible y fascinante leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer; la Puerta del Monasterio templario de San Polo, donde éste también situó el escenario ideal para otra de sus leyendas, el Rayo de Luna y comienzo de ese Paseo de los Enamo...

Crónicas de la Soria Blanca: Monasterio de San Juan de Duero

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'Para ti, San Juan mío, sólo quiero mi lateral, oblicua, alta mirada de pájaro. Tu enigma, tu cruzada te dejó puro, oh claustro, oh flor del Duero. Tus cánones, antífonas, corales juegan al corro de las cuatro esquinas, que a la luz de la luna de las ruinas varía sus mudanzas espectrales. ¿Te levantó el techado ángel cojuelo? ¿O quedaste inconcluso, criatura perfecta, como estás, abierto al cielo?. Nieves, soles, escarchas, tu ventura respetan, tus cadenas y tu anhelo. ¿Alzará el vuelo un día tu hermosura?' [Gerardo Diego: 'Velad'] Sin comentarios...

La perla negra de los Picos de Urbión:la Laguna Negra

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Introducción 'La tierra de Alvargonzález' [Antonio Machado] 'Los hijos de Alvargonzález no saben lo que han hecho. Al padre muerto arrastran hacia un barranco por donde corre un río que busca al Duero. Es un valle sombrío lleno de helechos, hayedos y pinares. Y lo llevan a la Laguna Negra, que no tiene fondo, y allí lo arrojan con una piedra atada a los pies. La laguna está rodeada de una muralla gigantesca de rocas grises y verdosas, donde anidan las águilas y los buitres. Las gentes de la sierra en aquellos tiempos no osaban acercarse a la laguna ni aún en los días claros. Los viajeros que, como usted, visitan estos lugares han hecho que se les pierda el miedo. Los hijos de Alvargonzález tornaban por el valle entre los pinos gigantescos y las hayas decrépitas. No oían el agua que sonaba en el fondo del barranco. Dos lobos asomaron al verles pasar. Los lobos huyeron espantados. Fueron a cruzar el río, y el río tomó otro cauce, y en seco lo pasaron. Caminaban por el bosque ...