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Curiosidades sorianas: ¿un posible milagro en la iglesia de Nª Sª del Mirón?

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Milagros... Fe... Cuál Hamlet, humano pero terriblemente indeciso, la cuestión es, ¿creer o no creer?. Como considero que es una cuestión particular de cada uno, me limito sólo a exponer la creencia de otra persona; en éste caso, de nuestra amiga Iluminada Mozas. Y aunque sé que mi actitud puede compararse con el lavado de manos de Poncio Pilatos, sólo puedo decir, en mi descargo, que aunque escasos, pienso como los gallegos en relación a las brujas: 'habélos, posiblemente hailos'. Por cierto, Iluminada -aunque no lo grabé- me contó cosas de su vida. Y por lo que me dijo, doy fe de que tuve el placer de conocer a una mujer valiente, cuyas penalidades -por muchas que pensemos que tenemos los demás- no se las deseo a nadie. Tampoco creo prudente exponerlas aquí.

Ciudad y Villa de Ágreda

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Puntal en la Reconquista, tierra de templarios -como demuestran las numerosas referencias, incluido el Cristo así llamado que se exhibe en la iglesia-santuario de Nª Sª de los Milagros-; de vírgenes negras -como la virgen titular de la citada iglesia-; de místicas sublimes -como Sor Mª Jesús de Ágreda- y de misterios -algunos de ellos susurrados por el viento del Moncayo, cuya cercanía comparte con la no menos hermosa población aragonesa de Tarazona- la villa de Ágreda es, sin duda, depositaria de los suficientes alicientes como para hacer que una visita, aunque breve, merezca siempre la pena. Fue éste, precisamente, el mítico Moncayo, quien nos hizo una demostración de su peculiar idiosincracia, al poco tiempo de llegar, mostrándose enfurruñado y lanzándonos a la cara su gélido aliento en forma de cierzo, o lo que es lo mismo, enviándonos un viento que podía considerarse -a falta de un calificativo mejor- como de endemoniado. Repoblada por el rey Alfonso el Batallador en el año 1118 -...

Ágreda: iglesia-santuario de Nª Sª de los Milagros

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'Negra soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, cual los pabellones de Salomón. No reparéis en que soy morena, pues me ha tostado el sol...' [Cantar de los Cantares, 1, 5-6] Bajo las primeras palabras de ésta cita, extraída del famoso Cantar de los Cantares -texto atribuido al bíblico rey Salomón- subyace uno de los misterios más controvertidos y apasionantes de la imaginería mariana medieval. Me refiero, naturalmente, al fascinante fenómeno de las llamadas Vírgenes Negras. No tanto como en Francia, pero sí lo suficientemente prolíficas como para ser tenidas muy en cuenta, España dispone -repartidas en lugares clave de su territorio- numerosas tallas, que hacen que el fenómeno al que nos referíamos anteriormente, se encuentre tan cercano como para permitirnos, al menos en algunos casos, tener la posibilidad de contemplarlo y fascinarnos con su esotérico encanto. Tal es el caso, por ejemplo, del impresionante ejemplar de Virgen Negra gótica, titular de...