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Explorando el Valle del Jalón: Somaén

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Recortando el camino que separa Arcos del Jalón con Somaén, no puedo evitar comparar ese entorno de riscos labrados magistralmente por un escultor inmortal como es el viento, con esa orografía imposible y venerada de un lugar que, a pesar de los estudios, las excavaciones y las campañas veraniegas, continúa siendo un gran desconocido: Tiermes. En efecto, observando el color rosado de los farallones -a veces rojo, como el color de la sangre- uno no puede evitar que un cierto sentimiento de asociación, hermane ésta parte de la provincia con aquélla otra que, de igual modo que Numancia, también sufrió los embites de las águilas rapaces de Roma. No erró, en mi opinión, aquél que dijo una vez que el pueblo de Somaén era una bonita postal, a pesar de hallarse situado a la vera del Jalón, ese río al que los castellanos consideran 'traidor porque naciendo en su país, les abandona para ir a beneficiar a los aragoneses'. No importa dónde nace, qué camino recorre y en qué lugar fallece un...

Ruinas gloriosas

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Uxama, refinada, cosmopolita, precursora de Osma y el entorno de su Burgo. Numancia, legendaria, estoica: un ejemplo de valor y amor a la libertad. Tiermes, fantástica; una lección magistral de ingeniería. ¿Alguien da más?

De Tiermes y su entorno

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Siempre que decido encaminar mi viaje hacia Tiermes y su entorno, me gusta hacerlo a través de Guadalajara, en una ruta que considero, cuando no mágica, al menos sí decididamente poética y llena de genuino encanto: Jadraque, con sus curvas cerradas como puños, sus bares llenos de cazadores y su castillo cidiano, asentado en la cumbre de un cerro, actualmente en rehabilitación; Atienza, medieval y tranquila, con sus iglesias-museos, los singulares contorsionistas del pórtico de la iglesia de la Virgen del Val, y el auténtico nido de águilas que es su castillo, dominándolo todo desde el lugar más elevado; Albendiego, mirando siempre con expectación hacia la Sierra de Pela y el Santo Alto Rey; con sus leyendas sobre el Temple y la inconmensurable iglesia de Santa Coloma, cuyo ábside, de una hermosura esotérica sin parangón, resplandece por sí mismo; Somolinos, un pueblecito tranquilo -de esos en los que nunca pasa nada y la vida discurre plácidamente- las aguas de cuya laguna constituyen...