El románico de Caracena. Primera Parte: la iglesia de San Pedro
'Gentil o hebreo o simplemente un hombre cuya cara en el tiempo se ha perdido; ya no rescataremos del olvido las silenciosas letras de su nombre...' [Jorge Luis Borges] Como en los versos de Borges, cuando uno se encuentra frente a una iglesia románica, tal, por ejemplo, la iglesia de San Pedro, en Caracena, su primer pensamiento es preguntarse por el extraordinario poeta que, utilizando con geométrica precisión el martillo y el escoplo, labró versos de oculta rima en el corazón primordial de la piedra. Es cierto. Cuanto más y más templos románicos visito, mayor es la sensación que tengo -observando sus arcos, sus arquivoltas, sus capiteles o sus canecillos- de estar contemplando un inmenso poema, la clave de cuya rima, por desgracia, hace tiempo que se ha perdido. A veces el poeta-escultor deja su firma grabada en la piedra, bien con sus iniciales, bien con el nombre completo al que, por regla general, se solía añadir la acepción latina 'me fecit'. No parece ser el cas...