Explorando el Valle del Jalón: Somaén
Recortando el camino que separa Arcos del Jalón con Somaén, no puedo evitar comparar ese entorno de riscos labrados magistralmente por un escultor inmortal como es el viento, con esa orografía imposible y venerada de un lugar que, a pesar de los estudios, las excavaciones y las campañas veraniegas, continúa siendo un gran desconocido: Tiermes. En efecto, observando el color rosado de los farallones -a veces rojo, como el color de la sangre- uno no puede evitar que un cierto sentimiento de asociación, hermane ésta parte de la provincia con aquélla otra que, de igual modo que Numancia, también sufrió los embites de las águilas rapaces de Roma. No erró, en mi opinión, aquél que dijo una vez que el pueblo de Somaén era una bonita postal, a pesar de hallarse situado a la vera del Jalón, ese río al que los castellanos consideran 'traidor porque naciendo en su país, les abandona para ir a beneficiar a los aragoneses'. No importa dónde nace, qué camino recorre y en qué lugar fallece un...