Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Morón de Almazán

Morón de Almazán, visitando los interiores de la ermita de Nª Sª de los Santos

Imagen
S i de puertas abiertas se trata, sería imperdonable abandonar un pueblo como Morón de Almazán, sin aprovechar la oportunidad de visitar esa curiosa ermita, denominada de Nª Sª de los Santos o de los Santos Nuevos, que las canciones del pueblo –ese maravilloso correveydile tradicional, que brota del alma de los siglos- insisten en considerar –o al menos así lo hacían, en un pasado que están dejando escapar las nuevas generaciones que imprudentemente pasan de los cuentos de la abuela-, como un antiguo y venerable convento de templarios. Si lo fue o no en el pasado, lo cierto es que actualmente, y en referencia a su fábrica primigenia, quedan tan escasos restos, o mejor aún, no queda prácticamente nada, que ni siquiera el recurso de las comparaciones, por muy odioso que resulte, puede convertirse en el de un remedio inefable y eficaz, cuando menos para conformar los pilares de una historia. Tampoco es la intención del que suscribe la presente entrada, llamar a rebato y reivindica...

Morón de Almazán: iglesia de Nª Sª de la Asunción

Imagen
E n las proximidades de Almazán, el Arte, la Belleza y el Misterio también incluyen a otras poblaciones que, no por mucho pasearlas, se cansa uno de verlas. Una de ellas, qué duda cabe, no es otra que Morón de Almazán. Morón, dicho sea de paso, tiene galanura más que suficiente para presumir; no en vano, constan en su haber de beldades su famoso gallo, su presumida Plaza y su monumental iglesia de Nª Sª de la Asunción, donde, paradójicamente, se venera una imagen cuando menos gótica, cuyo nombre –de la Muela-, ya advierte al visitante de unas longevas raíces de inequívoco caldo celtíbero. Feudo, como fue, de aquél conocido mercenario francés –Bertrand du Guesclin, cuya famosa frase de ni quito ni pongo rey, tan sólo sirvo a mi señor, pasó a la Historia como lema del cinismo servil-, en el silencio de sus calles todavía vagan presencias inquietantes y de oscuros antecedentes, que reclaman, aún hechas añicos, una oportunidad de recuerdo. Tal sería el caso, por ejemplo, de algún símbo...

Por la soriana llanura: Morón de Almazán

Imagen
A llá por los años setenta, un joven cantautor de origen catalán, Joan Manuel Serrat, ponía música a una pequeña selección de poemas de un poeta sevillano, cuyo apego a Soria ha quedado inmortalizado en letras de oro consignadas en lo más granado de nuestra Literatura: Antonio Machado. Parece ser, y lo digo, no con amargura pero sí con cierta pena, que el más noble de nuestros caballeros, don Alonso Quijano, nunca cabalgó por ésta soriana llanura . Al menos, no me consta que lo hiciera por estos llanos y campos que, situados, aproximadamente, a una decena de kilómetros de Almazán, encaminan al viajero, entre otros lugares, al pinturesco pueblo de Morón. S i bien el destino imaginado por Miguel de Cervantes, negó ese privilegio a nuestro hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha, la Historia, veleta donde las haya, se resarció en parte, haciendo que una larga lista de caballeros dejaran una impronta que, incluso a pesar del tiempo transcurrido, aún puede vislumbrarse, siquiera formando...

Elegía a la Plaza de Morón de Almazán

Imagen
V enid, dulces anónimos, refrenad vuestras monturas y mientras reposáis antes de perderos otra vez por esos caminos de Dios, dadme la oportunidad de presentarme. Acomodaos, si os place, en estos, mis centenarios escalones, y fijaos en mi figura: ¿habéis visto plaza más luminosa, gitana a la luz de la luna y con un cuerpo de escultura?. Y es que este sol que me dora y me calienta, nutre y acrecienta mi renacentista belleza; porque soy altiva, gallarda y tan señora, que en los escudos de mis calles resplandece, cual estrella, mi añeja nobleza. S i de Historia os hablara, cuántas cosas, creedme, no os diría; pues incluso antes de mi gestación, fui celtíbera y también romana; odalisca mora y después, sumisa doncella cristiana, siendo los templarios -de las orgullosas órdenes militares que albergué y recuerdo- quienes con su presencia, acrecentaran en el futuro mi fama. R enacentista, según figura en los anales, del sueño gótico aún conservo la magia que envuelve la iglesia de la Asunción, ...