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Mostrando las entradas etiquetadas como san juan de duero

Arquitectura tradicional: el nevero de San Juan de Duero

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S uele pasar completamente desapercibido. De hecho, yo ignoraba su existencia. Y seguiría ignorándola todavía, si con motivo de la celebración de un nuevo certamen de esa impresionante exposición universal que son las Edades del Hombre, el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León no hubieran determinado llevar a cabo algunas obras de reacondicionamiento en la ciudad, señalizando, con buen criterio, algunos de sus edificios históricos -o restos de ellos, como en este caso- más relevantes. Por fortuna, el ancestral nevero de San Juan de Duero, fue uno de ellos. D e origen medieval y procedencia seguramente árabe, ésta curiosa nevera natural de forma rectangular -generalmente, solían ser de forma ovalada, como el que aún se conserva en Medinaceli o aquél otro que tuve ocasión de ver en el castillo de Olite, en Navarra, que por su forma parecía un huevo de dinosaurio- proveyó las necesidades no sólo de la comunidad de monjes que habitaba el monasterio -incluidos los dominicos de la...

Cosas que encontré en el Baúl de los Recuerdos

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A veces es bueno recordar, detenerse durante unos minutos a meditar, y dejar que la mente, cuando no el corazón o el alma, abran con cierto disimulo ese entrañable Baúl de los Recuerdos que todos llevamos dentro. Hace algún tiempo, aprovechando esa llave tan particular que es la Melancolía, pensé en Soria -en realidad, pienso en Soria muy a menudo- y al instante, como esplendorosas estrellas fugaces cruzando raudas ese horizonte crepuscular que envuelve al mundo de los sueños, tres nombres tomaron forma en mi memoria, con la fuerza irresistible de su ancestral y misteriosa belleza: los Arcos de San Juan, San Baudelio de Berlanga, y por supuesto, ese viejo Duero que atraviesa Soria con su eterna canción, formando un arco de ballesta sobre el promontorio en el que se levanta la no menos entrañable ermita de San Saturio. I nsisto. Dicen que recordar es vivir. Tal vez yo viva recordando; y lo haga, siendo plenamente consciente de que estas líneas que ahora escribo, no serán, sin...

La Ribera Mágica del Duero

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'He vuelto a ver los álamos dorados, álamos del camino en la ribera del Duero, entre San Polo y San Saturio, tras las murallas viejas de Soria -barbacana hacia Aragón, en castellana tierra-'. [Antonio Machado] '¡Manrique!. ¡Manrique!', creo escuchar las voces angustiadas de aquellos que buscan al joven enamorado, que se ahogó en las aguas del Duero persiguiendo un rayo de luna, apenas unos metros más allá de la puerta de lo que en tiempos fue el antiguo monasterio templario de San Polo y hoy es propiedad privada. Es muy temprano y la escarcha, obstinada, se niega a desaparecer. Aún así, allá arriba, en la distancia, a mitad de camino hacia la ermita de San Saturio, creo distinguir la silueta -abrigo largo hasta las rodillas, sombrero calado hasta las orejas y las manos en los bolsillos- de don Antonio, leyendo curioso las iniciales que docenas, cientos de enamorados han dejado grabadas en las cortezas de los árboles, y el tiempo aún conserva, como un suspiro de eternida...

¿Una enigmática piedra templaria?

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Año 1118, Tierra Santa. Jerusalén es un hervidero, donde se aglutinan toda clase de hombres llegados desde todos los rincones de Europa. Abundan los peregrinos, gente cuya meta es alcanzar los sagrados lugares donde nació, vivió, predicó y murió Jesús de Nazareth. En ese año, nueve soñadores, nueve hombres pertenecientes a las más nobles familias de Francia -uno de ellos incluso emparentado con Bernardo de Claraval, abad de Citeaux, y tras su muerte elevado a la categoría de santo- se presentan en la corte y solicitan audiencia con el rey. Bien por credenciales, bien por aburrimiento o quizás porque son portadores de 'noticias frescas', el rey Balduino los recibe. Hugo de Payns, el portavoz del grupo, le expone los pormenores de su misión: proteger y defender a los peregrinos... La historia no cuenta si Balduino se tomó a broma aquélla brava, suicida proposición. Sí cuenta, sin embargo, que les cede lo que en tiempos bíblicos constituyeron los establos anexos al Templo de Salom...

Escenas de Soria (sensaciones II)

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'-Me pregunto -dijo- si las estrellas están encendidas a fin de que cada uno pueda encontrar la suya algún día'. [Antoine de Saint-Exupéry: 'El Principito'] ******** ¿Qué hubiera pensado el Principito -me pregunto yo- al visitar el claustro románico de San Juan de Duero?. ¿Qué, al pasar debajo del arco de San polo, antiguo monasterio templario, y encaminarse, siguiendo el curso del Duero, hacia la ermita de San Saturio?. ¿Qué hermosa estrella vería iluminar esos milenarios arcos; esos enigmáticos capiteles; ese ancestral y romero camino?. ¿Qué idea no se le hubiera ocurrido, frente a la imaginación del maestro cantero medieval?. ¿Qué le hubiera dicho en silencio a San Saturio o qué hubiera escrito en el libro de firmas de la ermita?. ¿Qué favor le hubiera pedido al santo?. ¿En qué persona estaría pensando, o qué persona le hubiera gustado que le acompañara en su paseo?. ¿Se hubiera detenido, curioso, a leer las inscripciones que los enamorados, como viene siendo tradici...

De las 'coincidencias' a las hipótesis, sin dejar de lado las corazonadas

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Cada vez que visito el claustro románico del monasterio de San Juan de Duero, no dejo de sorprenderme. Lo he visitado tantas veces, y tantas veces he 'descubierto' algo nuevo, que en ocasiones tengo la sensación de estar sordo a los gritos que surgen de los bajorrelieves de sus capiteles; ciego, frente a la cantidad de señales que van apareciendo, con poco que te entretengas a observar, y que generalmente pasan desapercibidas al echar un simple vistazo. Soy de la opinión de que en muchas ocasiones hay que descartar las reseñas de lo oficialmente constituído y buscar ese pedacito de Historia que se nos escapa, en los escurridizos mundos de la tradición. No pretendo entrar en debate -que seguro que lo habría, e imagino que sería de lo más interesante- en relación a si su autoría corresponde a los caballeros de la Orden del Hospital, o por el contrario, a esos otros caballeros de la Orden del Templo de Jerusalén, de los que las circunstancias -unidas a la desmesurada ambición de u...

La puerta baphomética del claustro de San Juan de Duero

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Parece ser un hecho aceptado por la gran mayoría de historiadores, el atribuir a los caballeros de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén -favorecidos por la acción repobladora del rey Alfonso I- la elección del lugar, así como la edificación de uno de los más hermosos exponentes del románico español: el monasterio de San Juan de Duero. El que esto suscribe, puede dar verídico testimonio, de que una visita a dicho lugar, no deja insensible, ni tampoco indiferente a quien -bien a propósito, bien por casualidad- se deja un día caer por allí. Tal vez predisponga al romántico la idea bécqueriana de pensar que, amparado por el escalofriantemente célebre Monte de las Ánimas de la conocida leyenda, otro tipo de monjes-guerreros con más ardor combativo, aunque con menos fortuna que los anteriores, hicieron de dicho lugar cuartel y sede iniciática, como portadores -tal y como se les suponía y continúa suponiéndose hoy en día- de infinidad de secretos traídos de Tierra Santa. S...