Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como lugares para conocer

Adradas

Imagen
E sta podría ser una crónica de la Soria Feliz; de esa Soria, rural y entrañable, formada por cientos de pueblecitos de peculiar y autóctona idiosincracia. Pueblecitos, como Adradas, que persisten en su resistencia a dejarse llevar por el espejismo de la suerte urbana a la que han sucumbido tantos otros, estando, otros muchos, a punto de claudicar. N o recuerdo exactamente las docenas, por no decir las centenas de veces que he circulado arriba y abajo por esta carretera N-111 que une Medinaceli con Soria capital. La he recorrido con lluvia, con nieve, con niebla y también con un calor de mil demonios -por no decir perseguido por mil danzarines boteros, por referencia al famoso Pepe y sus Calderas- y siempre, desde que comenzara a patearme esta entrañable provincia, he mirado hacia Adradas con la curiosa sensación de contemplar, en la distancia, un pueblecito de postal en el que Cronos, inexorable Señor del Tiempo, ha decidido claudicar en su imparable carrera hacia el futuro, para echa...

Descubriendo el Valle del Jalón: Montuenga de Soria

Imagen
A veces ocurre, y además de sorprender, agrada. Llegas a un pueblo que no conoces y un alma extrovertida, afable y orgullosa del lugar que habita, se convierte durante un tiempo en inesperado pero providencial cicerone. Las dimensiones del pueblo en cuestión, Montuenga de Soria, pueden confundir en un primer momento -sobre todo, si no se ha visto el pueblo desde lo alto de su milenario castillo en ruinas- pero, desde luego, no confunden sus habitantes. El trabajo del cicerone en cuestión, uno de los oficios más antiguos del mundo es, desde cualquier punto de vista, imperiosamente vital: recorre diariamente con su furgoneta los pueblos de la zona, llevando el pan. Aparca ésta, pongamos que en el sitio de costumbre -enfrente de la inconmensurable mole amurallada de la parroquial- y sin necesidad de megáfonos ni bocinas que anuncien su llegada, los foráneos acuden y entre barras de pan -cuya cantidad suele ser siempre la misma, excepto cuando un imprevisto les obliga a pedir una barra de ...

Peregrinando hacia el Misterio: Ventosa

Imagen
Si no fuera por dos casonas totalmente reformadas, la furgoneta aparcada en uno de los laterales de la sólida mole de la parroquial y el ladrido intempestivo de los perros sueltos, la primera impresión del visitante al poner los pies en Ventosa, sería, no me cabe duda, la de estar en otro de los numerosos despoblados que, tristemente, jalonan la provincia. Y en realidad, no andaría muy desencaminado en sus apreciaciones, pues, como mucho, los habitantes de este lugar -que lleva el apelativo 'del Ducado' en referencia a los duques de Medinaceli, señores en tiempos de la zona- no pasan de tres. A lo sumo, cuatro. Situado en lo más alto de un risco, Ventosa hace honor, desde luego, a su nombre. El paisaje, no obstante, que se contempla desde allí, es realmente impresionante: al frente y a la derecha, Miño de Medinaceli; a la izquierda, Conquezuela. Por la parte de atrás, hacia la izquierda, ya en tierras de Guadalajara y en dirección a Sigüenza, Olmedillo y sus famosas cuevas; a l...