Itinerarios Culturales 8: Medinaceli, arco romano
Ahí está, desde el siglo I ó siglo II antes de Cristo. Enhiesto, orgulloso; como todo lo antiguo y artesano, hecho con maestría; hecho para perdurar. Es posible que por su lado desfilaran en tiempos las orgullosas legiones de Escipión, camino de una condenada Numancia. O las huestes imparables de Almanzor en sus expediciones hacia San Millán de la Cogolla o Santiago de Compostela. No me cabe duda de que sus piedras contemplaron impasibles el regreso de insaciables caudillos cargados de tesoros. ¿Y por qué no, el rico cortejo fúnebre de Almanzor camino de su última morada, en esa misteriosa colina de las cercanías, si hemos de hacer caso a la leyenda?. Tal vez sepa, también, el lugar incógnito donde -también según las leyendas- los visigodos ocultaron una parte de la Mesa de Salomón, antes de que los musulmanes invadieran la ciudad de Toledo. Porque, dada su longevidad, es de suponer la gran cantidad de secretos que guarda y calla. Desde su emplazamiento, dominando una ciudad con hechiz...