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Mostrando las entradas etiquetadas como pueblos y lugares de Soria

Zayas de Torres

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S ituado, aproximadamente, a cinco kilómetros de Zayas de Báscones, Zayas de Torres es otra pequeña población que conserva, cuando menos, dos detalles interesantes: su arquitectura tradicional, que posiblemente en el caso del barro cocido, recuerde los siglos de influencia de la dominación musulmana, y la portada de su imponente iglesia, que se encuentra bajo la advocación de la Virgen de la Fuente. En el primero de los casos, si bien se trata de una arquitectura venida a menos, pareja a la vida y situación de muchos pueblos que van rindiendo progresivamente su tributo de almas a la emigración y la búsqueda de nuevas oportunidades de su juventud, la utilización de los elementos arcillosos de su suelo como material de construcción, recuerda las construcciones norteafricanas, de las que queda un singular ejemplo en la provincia, en la antigua fortaleza, venida también a menos –de hecho, hace uno o dos años, se desmoronaron varios de sus lienzos principales que todavía permanecían en ...

Nódalo: iglesia de San Miguel Arcángel

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E l siguiente pueblo en nuestra ruta por el románico de la zona, situado, no obstante también a escasa distancia de Nafría la Llana y a apenas un par de kilómetros de la carretera nacional 122 que une Soria con Valladolid, es Nódalo. Su parroquial, dedicada a la figura de San Miguel Arcángel, está situada, como solía ser costumbre en tiempos medievales -si tenemos en cuenta los útiles consejos de Vitrubio, estaríamos incluso de acuerdo también con la advocación- en lo más alto del pueblo, motivo por el que, en días ventosos y destemplados, se vea batida por los cuatro costados. Muy reformada -cabe destacar, el añadido de la sacristía en un lugar inusual, como es el de estar en la zona oeste, junto a la espadaña-, contiene, sin embargo, algunos elementos interesantes, que merece la pena descubrir. Casi todos, sin excepción, se refieren a su portada principal, situada en el lado sur del templo. Una portada, que si no tan espectacular como esas otras que hemos tenido ocasión de ver en...

Fuentelárbol

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D ejamos atrás Torreandaluz y la mediática portada de su parroquial dedicada a la figura de Santo Domingo de Silos, y en apenas una breve andadura de cinco kilómetros, seis a lo sumo, llegamos a Fuentelárbol, población que, en opinión de este viajero, conserva en su nomenclatura unas raíces celtíberas que determinan el lugar y, en muchas ocasiones, señalan, así mismo, con la presencia de una iglesia, la posterior cristianización. Un ejemplo de ello, podría encontrarse en otro pueblecito soriano, distante tres kilómetros de Almazán, de nombre Fuentelcarro, cuya parroquial tiene la fuente o pozo adosada a su pared oeste, como interesante podría resultar señalar, además, la existencia de un ancestral pozo en uno de los laterales de la iglesia de San Juan de Rabanera, en Soria capital, templo en el que, como se sabe, se reutilizaron numerosos elementos de la cercana y arruinada iglesia de San Nicolás, en uno de cuyos lienzos todavía se pueden apreciar unas bellas pinturas románicas que...

Villaciervos

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D e la medieval Villaciervos de Yuso, o de Abajo, como se la conocía allá por el siglo XII, cabe reseñar esa curiosa torre del reloj, construida hacia 1884, que el viajero se encuentra prácticamente de sopetón unos tres kilómetros más adelante, apenas abandonado Villaciervitos, continuando viaje por la carretera nacional 122 que une Soria con Valladolid. Cuentan, que entre sus tradiciones perdidas, estaban unas curiosas danzas que se crearon hace justamente cien años; que se cantaban albadas en las bodas, como en Aragón y que los mozos pedían la gallofa el Martes de Carnaval, el segundo día de Pascua y también por Santa Ana, la Madre de la Madre. De sus cofradías, dicen que todavía continúa vigente la de la Vera Cruz. Dicen, así mismo, que ayudaron a una reina y su séquito, que se quedaron atascados en el puerto, en el lugar conocido a partir de entonces como Cuesta de la Reina, y que de similar manera a como ocurriera frente al moro, que había puesto cerco a las murallas del casti...

Villaciervitos

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D ecía Juan Antonio Gaya Nuño, siempre por boca de su fiel e inolvidable personajes, claro está, nuestro inmortal Santero de San Saturio , que las villas, aldeas y lugares sorianos cautivan, ante todo, y frecuentemente sin otro señuelo, por sus nombres . Lejos del espíritu sanguino del cazador -que a mí la caza, como la música militar, nunca me supo levantar-, arribar a una población con un nombre tan romántico como Villaciervitos, me produce una peculiar tormenta de sensaciones, capaz de levantar en el alma pequeños aguaceros de especulativa imaginación. Pienso, luego he de suponer que existo, que si a apenas a unos breves kilómetros, otro pueblo lleva el no menos expresivo nombre de Villaciervos -por el que pasaremos también en breve-, ambos lugares debieron de constituir para el cérvido -cuya esbeltez, agilidad y gracia parecía ejercer una poderosa fascinación sobre el hombre primitivo, a juzgar por su representatividad en numerosos grabados rupestres, incluidos los del cercano ...

Persiguiendo fantasmas por Alentisque

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'En la torre amarilla, dobla una campana. Sobre el viento amarillo, se abren las campanadas. En la torre amarilla, cesa la campana. El viento con el polvo, hace proras de plata...' (1) - ¡Cuánto trabajaron!, -dijo la anciana, vestida de arriba abajo con un traje tintado de sombra. - ¡Cuánto trabajaron!, -volvió a repetir, señalando con su dedo huesudo hacia las interminables filas de sillares de la imponente parroquial. Después, elevando unos ojos tristes hacia la torre, cuya altura y robustez semejaban el brazo de un gigante intentando atrapar las nubes, añadió: es una bonita torre, ¿verdad?. A sentí. Era una bonita torre, desde luego, sobre todo ahora, que los primeros rayos del sol apenas comenzaban a acariciar la sólida estructura de su campanario. Pero hacía frío; un frío condenado, intenso, astral; un frío capaz de herir mortalmente el pecho, como la punta de un afilado ariete abriéndose camino a través del anorak, del jersey y de la camiseta. Un frío en extremo duro. Un ...