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Mostrando las entradas etiquetadas como numancia

QUO VADIS, NUMANCIA?

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A noché soñé que volvía a las ruinas de Numancia. Pero a diferencia de otras ocasiones, en mi sueño las contemplaba desde un lugar diferente; un lugar denominado Peñarredonda. No me preguntéis por qué, pero en el sueño, era consciente de que allí, hace milenios, acampó una parte considerable del ejército invasor al mando del ejecutor de Cartago, el orgulloso general romano Escipión, conocido, también, como el Africano. R esulta curioso, cuando no significativo, añadir que en mi sueño -lúcido, como sólo puede llegar a ser un sueño con ciertos visos de realidad- participé en una entrañable romería, antes de que mis pies pisaran por primera vez éstas solitarias parameras impregnadas de tantos recuerdos y de tanta Historia, y sobre las que tantas cosas podrían contar los pastores de antaño: aquellos por cuyas venas ha circulado siempre la auténtica sangre numantina y conocen los secretos de la tierra y del viento. R ecuerdo -como si recordar, a veces, no fuera también un sueño-, una maña...

La lenta agonía de Numancia

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Numancia está marcada por un sino tan desdichado, por tan perpetua desgracia, que, siendo tema de sublimidad cierta para poetas, no los ha tenido, y, en cambio, es cebo y bocado de arqueólogos. Arqueólogos sin tasa la miden, palpan y auscultan, como harían unos cuantos cirujanos con un bello cuerpo de mujer, preocupados por su dolencia, pero sin ojos para todo lo que tuvo de hermosa. Lo que tuvo y tiene Numancia de hermosura, y ésta es la importancia de todo, no cuenta. ¡Y qué enorme cantidad de poesía épica contiene, españoles!.[ Juan A. Gaya Nuño: 'El santero de San Saturio', Editorial Espasa Calpe, 4ª Edición, 1999] ******* Quisiera pensar que la ética y la valentía, aún son valores a defender en nuestra sociedad. Que aunque todas las profesiones son dignas, algunas, dado su sentido de ser de cara a la galería, o lo que es lo mismo, a la opinión pública, deberían considerar estos valores a rajatabla como la regla de oro de su profesión. Tampoco quisiera exagerar, y aplicar l...

Maneras de vivir: Numancia

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No resulta ninguna quimera, ni siquiera ninguna licencia poética, la popular aseveración del Santero de San Saturio -inmortal personaje de Gaya Nuño- cuando afirmaba desde las páginas de tan maravilloso libro, que 'me gusta ir a Numancia cuando zumba el viento, cuando cae frío de las alturas, cuando todos los elementos cooperan en hacer triste, espantosa e inerme la ruina'. La última vez que estuve en Numancia, mientras paseaba ensoñadoramente por lo que otrora fueran sus calles, reconozco que no dejaba de pensar en estas palabras. El viento zumbaba, aunque ligera y pausadamente, sin llegar en ningún momento a amenazar con convertise en ese hermano mayor y vocinglero llamado cierzo. Aunque la mañana había amanecido fresca -no olvidemos que estamos en invierno- las nubes le habían dejado un pasillo al sol y sus rayos, más bien tibios, animaban a pasear. Es cierto, así mismo, que apenas había visitantes, a excepción de una pareja de Logroño, a juzgar por la matrícula de su coche,...

Crónicas de la Soria Blanca: Numancia

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¿Pueden las ruinas de una ciudad despertar tanta variedad de sentimientos; ofrecer tanta belleza, incluso cuando su historia está teñida de tragedia, sangre y destrucción?. Creo que sí. En este sentido, me considero afortunado por haber podido pasear entre esos muñones cargados de recuerdos, donde a veces el susurro del viento semeja el grito de libertad con el que miles de gargantas celtíberas enfrentaron un holocausto que, siglos más tarde, aún perdura entre las páginas más heróicas de la épica de este país. Y es que en Numancia -por mucho que se empeñe ese otro ejército invasor que espera impaciente la orden para lanzar a la ofensiva a sus excavadoras-, los fantasmas se niegan a desaparecer. He tenido el privilegio de visitar las ruinas de ésta ciudad arévaca en varias ocasiones, con el interés añadido de hacerlo en diferentes épocas del año; y si he de ser objetivo, no sabría decidirme en cuál de ellas la coquetería de Numancia hace que uno se sienta deslumbrado frente a su belleza...

Crónicas de la Soria Blanca

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Una amiga me dijo en cierta ocasión -refiriéndose a la dedicación que ponía en el presente blog. muchisimo más avanzado que cualquiera de los otros que tengo la fortuna de tener en mi haber- que Soria es 'mi ojito derecho'. Y es cierto. No lo puedo, ni lo quiero negar. En lo que a mi respecta, Soria es ese pequeño terruño que todo emigrante lleva en el alma y al que no puede olvidar, por muy lejos que se encuentre. Porque Soria, toda vez que se adentra uno en sus insondables caminos, hechiza. Siempre he sentido envidia -sana, pero envidia al fin y al cabo- de aquellos afortunados que podían disfrutar de la belleza de sus lugares más emblemáticos, desde la perspectiva del crudo invierno. Disfrutar de la Soria de la blanca palidez, después de una extensa nevada. A diferencia de los inviernos de hace muchos años en Madrid-no recuerdo otro igual, a excepción de la nevada de hace cuatro o cinco años atrás, que en nada se pareció a la acaecida el pasado viernes, día 9- las vicisitude...

En el centro del huracán: Garray

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Enclavado a 6 kms. de Soria, siguiendo la Nacional 122 en dirección a Logroño, un pueblo, Garray, vive con expectación los movimientos urbanísticos concebidos por la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Soria, encaminados a levantar en su entorno la denominada 'Ciudad del Medioambiente' y el Polígono Industrial Soria II. Dichos movimientos, han dado lugar a una considerable polémica, que convierten a Garray en el centro -y nunca mejor dicho- del huracán. Garray es un pueblo orgulloso de sus raíces celtíberas, pero también es un pueblo que desespera ante la falta de oportunidades y que sueña con un futuro digno. Su población, pues, se debate entre su apego al pasado y esa necesidad de desarrollo vital que impida que con el tiempo -y de similar manera a como ha ocurrido con muchos pueblos de la provincia- el fantasma del paro y la despoblación lo conviertan en otro despoblado más. Situado en un enclave privilegiado en la confluencia de los ríos Tera y Duero, por debajo d...

Crónicas del nuevo cerco a Numancia

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La nueva tragedia de Numancia, que hace un tiempo parecía pasar ligeramente desapercibida entre los medios de comunicación, pues si bien éstos informaban, no lo hacían con la frecuencia necesaria y con todo el rigor que -en mi opinión- debieran, parece estar dando un giro positivo. De un tiempo a esta parte, he podido observar un aumento de noticias referentes a los proyectos tendentes a enturbiar y malograr un entorno que, dada su importancia histórica y arqueológica, debería de ser unilateralmente protegido frente a los vergonzosos monopolios promovidos por los Señores del Ladrillo. La nueva tragedia de Numancia, como digo, se hace eco en los medios de comunicación, coincidentes, por regla general, en comentar una barbarie que -a juzgar por el enconamiento de la Junta y el Ayuntamiento de Soria- hace sospechar en la posible existencia de oscuras motivaciones subterráneas, rayanas en la ilegalidad. Quizás influídos por la manera en que se van desarrollando los acontecimientos durante ...

Ruinas gloriosas

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Uxama, refinada, cosmopolita, precursora de Osma y el entorno de su Burgo. Numancia, legendaria, estoica: un ejemplo de valor y amor a la libertad. Tiermes, fantástica; una lección magistral de ingeniería. ¿Alguien da más?

Numancia, libertad o muerte

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Año 133 antes de Cristo. Publio Cornelio Escipión, general romano más conocido como Escipión 'el Africano', por haber doblegado a Aníbal y reducido a cenizas la ciudad de Cartago, contempla con gesto de satisfacción los restos aún humeantes de la ciudad de Numancia. Sabe que en el Senado -a pesar del desprecio que siente por la mayoría de senadores, en su opinión corruptos y traicioneros como las serpientes- no tardarán en preparar todo lo necesario para que su desfile de la victoria sea digno de un hombre de su relevancia y su talento. Aunque los numantinos han preferido, en su gran mayoría, suicidarse antes que ser esclavos de Roma, sus legiones han conseguido capturar a un número suficiente de enemigos a los que mostrar encadenados a su carro durante el acto triunfal. Su estado es lamentable, pero, por otra parte, Escipión piensa que constituirá un testimonio irrefutable de valor, que hará aún mucho más gratificante su victoria, pues un enemigo valiente ensalza siempre la gl...