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Mostrando las entradas etiquetadas como recuerdos de Soria

Embalse de la Cuerda del Pozo: recuerdos de juventud

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H ay quien opina que no tengo recuerdos. No es verdad, aunque siquiera sea para salvaguardar parte del orgullo de ese complementario que siempre camina conmigo, diré, en mi descargo, que coincido con la aseveración de Ambrose Bierce, de manera que yo también considero el recuerdo como el mayor lujo de los desafortunados (1), y recurro a él sólo en caso necesario. Por eso, y porque tengo también un objeto que lo prueba, puedo decir que la última vez que estuve acampado aquí -en ésta mortaja líquida, cuyas aguas pintan estrellas por encima de pueblos anegados, como el de La Muedra-, fue el 1 de julio de 1987. Esa es la fecha que figura en la primera página del libro de Gustav Meyrinck, El dominico blanco, diario de un hombre invisible , que compré, por ochocientas cincuenta pesetas, en una librería de la calle del Collado, cuando todavía en el ambiente se dejaban sentir ecos resacosos del sábado Agés , del domingo de Calderas y del lunes de Bailas , que con tristeza repetían aquél ...

Cosas que encontré en el Baúl de los Recuerdos

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A veces es bueno recordar, detenerse durante unos minutos a meditar, y dejar que la mente, cuando no el corazón o el alma, abran con cierto disimulo ese entrañable Baúl de los Recuerdos que todos llevamos dentro. Hace algún tiempo, aprovechando esa llave tan particular que es la Melancolía, pensé en Soria -en realidad, pienso en Soria muy a menudo- y al instante, como esplendorosas estrellas fugaces cruzando raudas ese horizonte crepuscular que envuelve al mundo de los sueños, tres nombres tomaron forma en mi memoria, con la fuerza irresistible de su ancestral y misteriosa belleza: los Arcos de San Juan, San Baudelio de Berlanga, y por supuesto, ese viejo Duero que atraviesa Soria con su eterna canción, formando un arco de ballesta sobre el promontorio en el que se levanta la no menos entrañable ermita de San Saturio. I nsisto. Dicen que recordar es vivir. Tal vez yo viva recordando; y lo haga, siendo plenamente consciente de que estas líneas que ahora escribo, no serán, sin...