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Taroda

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'Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar...' [Jorge Luis Borges (1)] A veces ocurre: basta que se busque algo en particular, para que no se encuentre. Son artimañas del Camino que hay que aceptar siempre con espíritu deportivo, obviando la decepción inicial, con el placer, al menos, de descubrir un lugar nuevo que tus pies no habían hollado antes. Aunque bien mirado, ni siquiera el Camino tiene la culpa de que la flecha del tiempo apunte siempre en una dirección y aún sabiéndolo, el hombre no tome medidas en cuanto a proteger un patrimonio que, a la postre, resulta también finito. Pero esto, claro, es anticiparse a los avatares por los que discurrieron los pormenores de la presente aventura. H ablar de cómo llegué a Taroda, implica remontarse un par de meses en el tiempo y rememorar una gélida mañana de enero. Una gélida mañana, es cierto, que no me impidió, aún tiritando de frío, conocer lugares nuevos como Monteagudo de las Vicarías, Serón de Nágima o Señuela. ...

Simplemente...San Baudelio de Berlanga

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'Y Dios lo hizo morir durante cien años y luego lo animó y le dijo: - ¿Cuánto tiempo has estado aquí? - Un día o parte de un día -respondió'. [Alcorán, II, 261 (1)] S implemente... S an B audelio de B erlanga... A hora que me conoces, por favor ¡respétame!. (1) Extraído del libro 'Ficciones', de Jorge Luis Borges, Alianza Editorial, S.A., duodécima edición, 1984, página 165.

Sic transit gloria mundis: Santa María de Tiermes

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'...a la deriva, qué importa dónde, hay todo un mundo sin sentido ahí fuera para vagabundear'. [John Crowley (1)] S iempre hay un mundo más allá de ese que consideramos seguro y al que, incluso cuando en ocasiones nos aprisiona como las cuatro paredes de una celda, denominamos hogar; un deseo implícito de ir más allá; un reto que afrontar y, si es posible, superar; una frontera que salvar, y sobre todo, un lugar al que llegar. Poco importa si éste es un lugar al que ya se ha ido en numerosas ocasiones; y poco importa, así mismo, si una de las fronteras que hay que salvar es un puerto que se llama Somosierra y suele estar cubierto de un blanco manto de armiño durante buena parte del invierno. La aventura comienza en el preciso instante en el que uno cierra la puerta de su casa trás de sí, y acto seguido pone rumbo al horizonte, aún a sabiendas de que, por mucho que madrugue o por mucho que corra, nunca lo alcanzará. Soñar con hacerlo, sería una quimera. Como quimera es, no me ...

Redescubriendo Tiermes

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'...las personas siempre llegan a la hora exacta al lugar en que se las espera'. [Paulo Coelho (1)] A l contrario que el Macondo de la soberbia novela de Gabriel García Márquez, Tiermes tiene más de cien años de soledad. Muchisimos más, desde luego. En realidad, su soledad se remonta, probablemente, a aquél caos primordial que se desgarró de los océanos primitivos, para encararse con un sol benefactor, bajo cuyos rayos el color de su carne adquiere la prodigiosa cualidad de transformarse, como si de la piel de un camaleón se tratara. H e tenido el privilegio de visitar Tiermes en varias ocasiones, y por eso no exagero -o así lo creo- si afirmo que cada nueva visita conlleva una experiencia nueva. He visto Tiermes calcinándose en plena canícula veraniega; lo he visto anegado con las primeras lluvias de la primavera, cuando el campo, sin duda agradecido, expande sus colores con la vitalidad de una juventud recién estrenada. Y ahora, hace apenas un par de días, he tenido la opor...

El embalse de Monteagudo de las Vicarías

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Fantasía es una tierra peligrosa, con trampas para los incautos y mazmorras para los temerarios...'. [J.R.R.Tolkien (1)] E l que se aventura por primera vez en la zona, lo desconoce. Sencillamente, se topa con él apenas recorre un par de kilómetros por la carretera SO-340 en dirección a Fuentegelmes. Un montículo con forma de pirámide mellada en la cima puede servir, no obstante, como punto de referencia, pues se encuentra situado enfrente del desvío de gravilla que, serpenteando como un pequeño cuélebre , te deja a escasos metros de la orilla. Visto a contraluz, y en la distancia, puede confundir la imaginación con la ilusión óptica de que la referida melladura del montículo sean los lienzos derruidos de un pequeño castillo o quizás de una arcana y olvidada torre de vigilancia mora, donde todavía se presienten los espíritus inquietos de su guarnición, clamando eternamente, cual almuecines , en dirección a la Meca. E l terreno, a uno y otro lado de la carretera, más que monte bajo...

Monteagudo de las Vicarías

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L legué a Monteagudo de las Vicarías, después de vagabundear como un fantasma aterido de frío por las desiertas calles de Morón de Almazán. A medida que devoraba los 26 kilómetros, aproximadamente, que separan ambas poblaciones, no podía evitar que mis pensamientos se hicieran mil y una cábalas sobre algunos de los restos mistéricos -digo bien- localizados, causal o casualmente, que nunca se sabe, pero sobre todo, pensando en el curioso marqués de Camarasa, y en esa morada de la calle Medina - morada filosofal , como, en mi opinión, acertadamente la bautizó Ángel Almazán de Gracia- hoy en día, reconvertida en sucursal de Caja Duero. Detalle éste que, afortunadamente -me reafirmo en esto, teniendo en cuenta que España nunca ha despuntado, precisamente, por su amor a la conservación del Patrimonio Histórico Artístico-no ha deteriorado -al menos de cara a la galería- el indescifrable, críptico y endemoniadamente enigmático mensaje esotérico que, ¡vaya Vd. a saber por qué oscura razón!, l...

Serón de Nágima

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El encanto peculiar de este viejo palacio de fantasía radica en la facultad de despertar vagos ensueños y evocar el pasado, revistiendo así las desnudas realidades con las ilusiones de la memoria y la imaginación. [Washington Irving (1)] A firmaba Paul Elouard, filósofo francés, que hay otros mundos, pero están en éste . Una frase que, como se diría vulgarmente, viene al pelo cuando se visita un lugar como la pinturesca población soriana de Serón de Nágima, distante, aproximadamente, once kilómetros de Fuentelmonje y seis kilómetros de Morón de Almazán. P or otra parte, e ineludible para un viajero, debe ser la cuestión de intentar describir, al menos en parte y de una manera notoriamente romántica -las apreciaciones de Irving, pueden resultar una excelente reseña para comenzar a hacerlo- la genuina sensación que se experimenta de rondar las puertas de otro mundo, a medida que te vas acercando a un lugar en el que predomina, con un cromatismo desde luego especial, el color sanguino de ...