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Beratón

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S ituado, aproximadamente, a siete kilómetros de Cueva de Ágreda, con la que mantiene un armónico parentesco en cuanto a raíces celtíberas se refiere, Beratón tiene el privilegio de ser, además, el último pueblo soriano que luce palmito o hace frontera, con Aragón. Aparte de estar situado en la denominada vertiente soriana del Moncayo –como ya aventuramos en la entrada anterior, metafórico cuerno de la abundancia cuyo cierzo transporta incansables contingentes de mitos protohistóricos-, le corresponde, también, el genuino honor de ser el escenario en el que Gustavo Adolfo Bécquer –aquél incomprendido poeta en su época, del que Eugenio d’Ors llegó a afirmar, no obstante ganado por la humilde fuerza emocional de sus rimas, que sus versos eran como un acordeón tocado por un ángel -, inmortalizó una de sus más hermosas y conocidas leyendas: La corza blanca . Ésta leyenda, junto con la de El Gnomo –que habría que situar en la otra orilla, es decir, en la vertiente aragonesa del Moncay...

Cueva de Ágreda

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L imítrofe con Aragón y anclado poco menos que a la orilla de ese mágico Moncayo de cuyas gélidas cimas desciende a oleadas como un mar picado aquel infernal cierzo en cuyas metafóricas aguas surfean aparatosamente escobas de bruja, capirotes de gnomo, pezuñas de corza blanca y gigantes intempestivos con nombre de chorizo , una pequeña población, Cueva de Ágreda, sorprende gratamente a todo buscador que todavía se entretenga en rastrear esas antiguas alusiones a la España mágica , llevando en mente –cuando no en mientes-, aquélla máxima, no siempre acertada pero en ocasiones indiscutiblemente rondadora de esa anestésica enfermedad del alma llamada nostalgia, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Hablar en pasado podríamos, si no actuara como impedimento que el pueblo, después de todo y de cara a la galería foránea que todos los veranos remite con monitores certificados a una chiquillería exultante de aventuras, exterioriza y alude, en algunos de sus elementos, a leyendas y tradici...

Cañón del Río Lobos: festividad de San Bartolomé y romería de la Virgen de la Salud

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M adrugada y salida de Madrid. El canto de los gallos resuena en los oídos, animando la salida de un sol que comienza a vislumbrarse sobre el horizonte, si bien todavía somnoliento. Estamos a miércoles, veinticuatro de agosto y tal vez en la India, el país de los templos, de la espiritualidad y del Bollywood, se acuerden -que ciertamente lo dudo- de aquél apóstol cristiano, que cimitarra en mano siniestra y la fuerza de Dios en la diestra -como mandan los cánones, pues siempre se ha dicho aquello de que Dios no tiene mano izquierda-, mantiene firmemente sujeto a un demonio a sus pies. Bartolomé, se llama nuestro héroe. O mejor dicho, San Bartolomé -que no hay por qué quitar laureles a aquél al que la tradición se los otorga y al César hemos de suponer que no le importa, puesto que no rechista-, fue quien, según La Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine , dominó al demonio Astaroth, al que se encontró en un templo de aquél inmenso país, (que también es casualidad), derrotándolo t...

Soria: románico de acuarela

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W illiam Butler Yeats, gran poeta y dramaturgo irlandés, hacía referencia, en alguna de sus prolíficas obras (1), al Ánima Mundo y sus proyecciones. Siguiendo esta sugerencia y aprovechando la melancólica calma chicha que acompaña siempre a las salvajes resacas navideñas, bueno sería dejarse llevar por la imaginación y con el permiso de Jano , mirar con esa otra cara interior hacia ese espléndido mensaje de colorido, simbolismo y delicadeza que proyectan dos sustanciosos elementos de la Soria tradicional: su entorno y su románico. Una auténtica acuarela, digna de admirar. (1) Como, por ejemplo, en su obra Rosa alquímica, Editorial Mondadori España, S.A., Madrid, 1992. Relacionado en STEEMIT, el día 10 de marzo de 2018:  https://steemit.com/spanish/@juancar347/soria-romanico-de-acuarela

Feliz Navidad

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N o hay discurso: sobran las palabras. Un año va de camino hacia el Ocaso y allá, en la profundidad de las aguas primordiales, reaparecerá completamente renovado, siendo ya Año Nuevo. Es la misma magia de todos los años, desde el alba de los tiempos o desde ese impreciso instante en el que hombre se puso cadenas a sí mismo, humillando la cabeza ante un verdugo llamado Tiempo. Desde la bravura de la Soria celtíbera, la aquiesciencia de la Soria romana, el refinamiento de la Soria musulmana y la tradición de la Soria cristiana, el autor del presente blog os desea a todos -sea cual sea su credo, fe o sentimiento, que para eso en las iglesias de Roncesvalles se rompieron moldes- una muy Feliz Navidad.

Ginés de Lara: el último templario de Santo Polo

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F ue unos días antes de la Noche de Difuntos , cuando recibí un correo de mi estimado amigo Cándido Heras, en el que me comentaba y de hecho, me confirmaba con unas fotografías, que se estaba procediendo a retirar la venerable piel de hiedra que desde el alba de mis recuerdos –de hecho, no recuerdo haberlo visto de otra manera- cubre lo que en la actualidad es una propiedad privada, pero que en tiempos constituyó el monasterio, se dice que templario, de San Polo o Santo Polo, lugar de paso obligado para acceder a la ermita de planta octogonal y elevada sobre una cueva –a la manera de los antiguos santuarios dedicados a Apolo, que a su vez, muchos de ellos hacían bueno el adagio hermestino de que lo que está arriba es igual a lo está abajo , pues estaban considerados como entradas al inframundo, donde reinaba Hades-Plutón-Saturno y su esposa Perséfone-, del Santo Patrón de Soria: San Saturio. Y también recuerdo que, palabra más palabra menos, le comentaba que aquello –fuera quien f...

Al Espíritu del Otoño

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H oy, rebuscando en el baúl de los recuerdos, me he encontrado este vídeo que, aunque breve y ya expuesto en otra ocasión, recoge parte de esa arma cargada de melancolía, que en el fondo, estoy convencido, no deja de ser una estación como el Otoño. En el gran viaje de la vida, una vez traspasado el umbral de la mítica caverna platónica –a día de hoy, continúo preguntándome, si éste no plagió en realidad al convidado amigo Parménides-, y reencarnados en el mundo de la idea, posiblemente el influjo del Otoño provoque que ese concepto junguiano conocido como sombra –en la cual encerramos nuestras propias miserias como una bomba de relojería que proyectamos sobre los demás-, nos lleve a reflexionar, y por un momento, nos recuerde, observando esa explosión de belleza que precede siempre a un final gris, que la vida, además de efímera, es tan sólo un frenesí, un sueño, una ilusión… Y al final del Camino , bueno es saber, en definitiva, que los sueños, sueños son. Sí, amigos: el otoño e...