jueves, 25 de septiembre de 2008

Cuitas de un peregrino moderno


Afirma Paulo Coelho en el prólogo de su libro 'La Quinta Montaña' y refiriéndose a la tesis central de otro de sus libros entrañables, el Alquimista, que 'cuando quieres alguna cosa, el Universo conspira para que la consigas.
Continúa diciendo una línea más abajo:
'Creo absolutamente en esto. No obstante, el acto de vivir el propio destino incluye una serie de etapas que exceden en mucho a nuestra comprensión, y cuyo objetivo es siempre reconducirnos al camino de nuestra Leyenda Personal; o hacer que aprendamos las lecciones necesarias para cumplir el propio destino'.
Pues bien, yo también creo que esta es una gran Verdad disfrazada de fábula. Hace unos días, un entrañable amigo de Tiermes, Oscar, se despedía -confío en que temporalmente- de la blogosfera soriana porque su Leyenda Personal le llevaba allende los Pirineos, a otro gran país donde esperaba dar a su vida un giro de ciento ochenta grados. No obstante, antes de que el tiempo consiga dar la sensación al internauta que accede a su estupendo blog, de hallarse en Arganza, o en Masegoso o en cualquier otro despoblado notable, dedicó una acertada frase, en mi opinión, a sus amigos. La frase con la que me describió -'perseguidor de la magia'- sencillamente, me encanta. De manera que, ¡chapeau, Oscar! y muchas gracias.
En efecto, soy un perseguidor de la magia; el perquisitore del misterio y la belleza que hay en la provincia; en definitiva, ese peregrino que devora los kilómetros, en un intento, a veces frustrado, por echarle el lazo a esos sueños que el Tiempo, impasible, pretende condenar para siempre al olvido. Y como peregrino, como buen poeta de los caminos, he aprendido a saborear las mieles del triunfo cuando regreso a casa cansado, aunque con la zamarra llena de tesoros -que nadie se alarme, que mis únicos expolios son a través de la cámara de fotos- y a veces -estimado Paulo-, aunque el Universo conspire para que consiga mi objetivo, también lo hace para que saboree las hieles del fracaso. En fin, cal y arena, azúcar y sal.
Por eso, el pasado domingo, 14 de septiembre, cuando regresaba feliz de mi exploración en Renieblas por haber conseguido satisfacer unos objetivos largo tiempo ansiados, y tanto el coche como el teléfono móvil me dejaron tirado a 200 metros de Medinaceli -que no en esos lugares solitarios y apartados por donde muchas veces paso y en los que también a veces tengo la impresión de hallarme en las postrimerías del desierto de Gobi- no pude por menos que sentirme afortunado y pensar que, incomprensiblemente, las conspiraciones del Universo no dejan de ser curiosas.
Y es que, después de todo, algo tan difícil de atrapar como la Magia, tiene, desde luego, sus pros y también sus contras. Sortilegios y lances con los que el destino compensa o amenaza. Pero todo forma parte de la Gran Experiencia que es vivir. Y vivir, desde luego, es toda una Experiencia.
¡Volveremos a perseguir la Magia!.

2 comentarios:

BARUK dijo...

Esa frase que mencionas es lo único bueno que saqué del libro del Alquimista y de hecho, es una cita muy adecuada para resumir su mensaje real.

Yo también lo creo, pero a veces nos falta la paciencia de la espera, es nuestro mal.

Muy currado el blog


Un saludo

juancar347 dijo...

Gracias por tu comentario, amiga Baruk. Estoy de acuerdo contigo. Y la paciencia, en contra de lo que mucha gente piensa, otorga frutos muy sabrosos. Saludos