lunes, 16 de noviembre de 2009

Elegía a la Plaza de Morón de Almazán


Venid, dulces anónimos, refrenad vuestras monturas y mientras reposáis antes de perderos otra vez por esos caminos de Dios, dadme la oportunidad de presentarme. Acomodaos, si os place, en estos, mis centenarios escalones, y fijaos en mi figura: ¿habéis visto plaza más luminosa, gitana a la luz de la luna y con un cuerpo de escultura?. Y es que este sol que me dora y me calienta, nutre y acrecienta mi renacentista belleza; porque soy altiva, gallarda y tan señora, que en los escudos de mis calles resplandece, cual estrella, mi añeja nobleza.

Si de Historia os hablara, cuántas cosas, creedme, no os diría; pues incluso antes de mi gestación, fui celtíbera y también romana; odalisca mora y después, sumisa doncella cristiana, siendo los templarios -de las orgullosas órdenes militares que albergué y recuerdo- quienes con su presencia, acrecentaran en el futuro mi fama.

Renacentista, según figura en los anales, del sueño gótico aún conservo la magia que envuelve la iglesia de la Asunción, de una sola nave, capilla pentagonal y en la que proliferan los escudos de los Mendoza, familia noble de armas tomar, cuyos sepulcros se custodian en la iglesia, pues no en vano entregaron buenos diezmos para reposar en lugar de privilegio y santidad.
Y si de nobles y de hermetismo os hablara, creedme, atentos viajeros, que buen testigo fui de las andanzas de mi señor, el excéntrico marqués de Camarasa, que fuera preso en Compostela, acusado de 'meigo dado a los diablos'. ¿No me creéis?. Echad un vistazo, entonces, a la que fue su morada filosofal, farmacia en tiempos y sucursal de Caja Duero en la actualidad, y decidme si acaso no véis los símbolos en los dinteles, que no presagian, digo yo, ciencia benévola y cristiana, sino más bien esotérica e incluso pagana: ved, sobre una de las ventanas, el caballo, el rosetón, la concha y el ave. Y aquéllos otros bajorrelieves que simulan a un león intentando tragarse a la luna, a Sagitario e incluso a un ser fantástico, monstruoso, con la cola en forma de flecha. ¿Y esos símbolos con forma de espiral?. ¡Ah, oscuras cábalas, testigos de tiempos difíciles y credos prohibidos!.
¿Y del Grial?. ¿Acaso no observáis una atrevida referencia, en esa copa custodiada por dos dragones?. ¿Y más allá, por debajo de los ventanales de la iglesia, ese triángulo misterioso, símbolo de Dios?. ¿Y qué me decís de esa ninfa voluptuosa, de cintura estrecha, que ofrece a todo aquél que llega, el agua pura y fresca de su fuente?.
Pero, en fin, dado que la prisa os acucia, aprovechad a partir y que este benigno sol guíe e ilumine vuestro camino; y si con lo que os he contado, no os animáis a regresar, haciendo más pausada vuestra estancia, permitidme que os diga entonces, aunque con cierta desilusión, que quizás habéis perdido algo importante sin apenas daros cuenta: habéis perdido la emoción del misterio.
Sea, pues, y hasta la vista, que aunque dicharachera y deslenguada, nunca veréis plaza más lozana y encantada, que ésta que soy yo: la Plaza de Morón.

17 comentarios:

Iconos dijo...

Nunca había conversado con una plaza tan hermosa, amigo Juan Carlos. Lo que tú no consigas en la blogosfera, no lo consigue nadie!. Por cierto, la música me ha despertado los pies... (parece que hoy es un día para moverlos, no lo hubiera imaginado). Espero impaciente la continuación. Un saludo.

juancar347 dijo...

La de hacer hablar a los lugares, es una idea (por supuesto no mía, que conste) que ya he venido practicando en algunas entradas. Creo que es interesante crear una dinámica, no sé, intentar presentar siempre las cosas de la manera mejor y más original posible. Sobre todo si (he de confesarlo) no hay suficiente material fotográfico. Entre nosotros, he de volver a Morón: me dejé pendientes muchos misterios. Un abrazo

KALMA dijo...

Me he acomodado y he disfrutado de su "morena" figura, ha sido ¡Un grato placer!
Juan Carlos, tienes una forma tan personal y bella de trasmitir, de reflejar lo que sientes, cuando escribes, eres un mago de las palabras, como si la plaza sintiese, se quisiese personalmente presentar, me pasa lo de Iconos ¡He hablado con la plaza!
Temazo de Miguel Viejos Campos, en el coche hay un CD pirata, que recoge 2 LP de él, "El completo" y "El tubular", Yago aún anda por el comedor, al sonido de "Portsmouth" se ha puesto a bailar, es una vieja conocida suya, jjjj. Un abrazo.

juancar347 dijo...

Buenos días, Kalma. ¿Morena o rubia? Morena por la noche y rubia trigueña por el día. Bonita figura, en el fondo, repleta de misterios, mensajes e historias. Me alegro de que le haya gustado a Yago, aunque conociéndole, no hace falta mucho para que se ponga a bailar. Un abrazo

Alkaest dijo...

Vaya, desconocía que los templarios hubiesen estado en Morón... ¿Se puede saber cuales son tus fuentes, o es secreto profesional?

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Mis fuentes, en este sentido, son insustanciales y volátiles, mea confesionis. Entre otras, las de carácter oral (como aquella que define un pasado templario a la ermita de Nª Sª de los Santos y su misterioso pasadizo, o simplemente, como ocurre en otros lugares, 'fue de templarios'), y Angel Almazán, soriano, como sabes y buen conocedor de la provincia.
Un abrazo

Javier dijo...

Estas viviendo en una época equivocada, en la Edad Media te hubieras ganado la vida perfectamente en las plazas de los pueblos recitando historias, ante los ojos atónitos de la gente, como un buen juglar.

Un abrazo

juancar347 dijo...

Gracias, Javier. No me des ideas, porque tal y como está el panorama laboral hoy en día...Por cierto, no dejes esos sorianismos que son cosa grande. Un abrazo

Pilara dijo...

La primera visión de la Plaza de Morón de Almazán es impresionante.Para mí fue como si hubiesemos retrocedido en el tiempo. Además con el día tan luminoso que hacía era espectacular el color que tomaban las piedras y la luz que reflejaban. Para colmo nuestro amigo va y la pone a hablar con ese lenguaje que te embelesa y te deja esperando ansiosa la próxima entrada. Existen lugares que inspiran pero hay que reconocer que
Juancar está hecho todo un literato.

Un besico.

juancar347 dijo...

Hola, Pilara. Observo con agrado que te fijaste en la magia de ese sol otoñal, que se negaba a palidecer y nos gratificaba con su inolvidable reflejo en la piedra. La sensación de atemporalidad la experimento muy a menudo durante mis viajes. Tal vez sea esa una de las claves que me hacen retornar al Camino cada vez que puedo. En cuanto al embeleso de la Literatura, creo que tengo buenos maestros. Pero lo más importante, es cuando se escribe por placer, sin pensar en emular a nadie, ni soñar con best-sellers, sino, simplemente, limitándote a dejar que lo que sientes, que todo aquello que experimentas, fluyas por sí mismo; sin prisas, sin obligaciones...pero tampoco sin excesivas pausas. Encantado con tu visita y un fuerte abrazo.

Syr dijo...

Veo que el "atasco" se te pasa a base de frenadol y vuelves a sacar a la palestra aquella discusión que, a plaza abierta, manteníamos Polvorilla y yo hasta que terciara Alkaest, cual primo de Zumosol, sobre cábalas y masonerías frente a mera traslación mimetizada del estilo salmantino, pero en suma, una magnífica entrada como desde hace unos meses nos tienes acostumbrados.

Y en el próximo encuentro, recuerdame que no deje de entregarte un pequeño librito donde resurge la sombra de nuestro Marqués de Camarasa. Eso sí, ésta vez, mas pletórico de poder y por los Cerros de Úbeda.

Salud y románico

juancar347 dijo...

No creas, Syr, este atasco me está matando; espero que no termine en sinusitis y tengo que sacarlo a base de cartuchos de dinamita. Esa discusión me la perdí, pero te digo una cosa, si lo llego a saber, no me véis el pelo hasta haberme recorrido Morón de cabo a rabo. Ese librillo sobre nuestro curioso marqués será especialmente bienvenido, siempre y cuando no le prives de él a tu biblioteca, que te conozco.

Un fuerte abrazo, que espero poder darte personalmente en Córdoba en breve, mi querido marqués de Mágina.

Syr dijo...

No te preocupes, amigo Caminante, que de ese ejemplar tengo la cuota legal que la editorial regala a los autores.

La Mezquita será un marco incomparable para poder volver poder abrazarte

juancar347 dijo...

Esto sí que es magia: nunca dejas de sorprenderme. ¿De verdad eres el autor? ¡Firmado lo quiero!.Por cierto, la amiga Kalma te envía un beso. Y yo, por la presente, a la Mezquita me remito.

Alkaest dijo...

Ea, ea, Juancar a recuperarse de esa "gripe de las vacas locas", o lo que sea, que te atacó. O quizá fuese un encantamiento del malvado mago Frestón, para evitar tu viaje al Sur, a ese sur que también existe, pese a quien pese.

Lo del marqués me pasma, ahora resulta que tu conoces los datos y yo la "farmacia", que descubrí por casualidad mientras todos estaban encandilados con la plaza, y cuando conté mi hallazgo fui tildado de "fantasioso"... Y nadie se dignó bajar, a ver mi descubrimiento. Porque, claro, uno como ha tratado el tema del Temple debe tener muy poco crédito entre la "gente seria". Pero guardado lo tengo, arrieritos somos...

Así que ahora, al menos tú, que sabes, ilumíname sobre el susodicho marqués. ¿No será el autor de otra casa "alquímica" de cierto pueblecito soriano? Porque estaba pensando hacer una entrada, sobre el misterioso edificio, en Pájaros Viajeros.

Bueno no es necesario que contestes en el blog, por no alargar la cosa, puedes ilustrarme cuando nos veamos en el añorado Sur.

Un abrazo, y expulsa ya esos microbios.

Salud y fraternidad.

Anónimo dijo...

¡¡Hace tiempo que habias abandonado esos "monologos lugareños", enlos que podriamos decir que hablan piedras, monumentos y lugares, para explicar sus propias "beldades"!!
Un encanto de escritos con los que "iluminas" a tus amigos y a muchos lectores que te sigan, pero un desperdicio de libro que ya podrías tener casi terminado....
Me pregunto... ¿que nos contaré la Alhambra y la Mezquita...?
Un beso.

juancar347 dijo...

Hola, Teresona, picaruela, que sé que eres tú. El libro espero que llegue, no digo cuando y mucho menos a ti, que ya me conoces, de manera que lo dejo como una sorpresa que en su día, espero, te hará saltar de la silla. Quizás yo, más que nadie, necesite de la iluminación suficiente para continuar. Espero que la mezquita nos cuente muchisimas cosas, muchas anécdotas y secretos con las que podamos soñar todos y evadirnos un rato por esos entrañables sueños de la Historia. Un fuerte abrazo