Despedida a un entrañable Peregrino: Xavier Musquera

El pasado día 10 de diciembre, un querido amigo, un Maestro Peregrino, nos decía adiós. Xavier Musquera Moreno, dibujante profesional, articulista, escritor e investigador de nuestra España mistérica emprendía, desde esa mágica Barcelona en la que tenía su residencia, su postrer peregrinaje hacia esos mundos desconocidos donde, no me cabe duda, encontrará confirmación a numerosos de los interrogantes que se planteó en vida, muchos de los cuales nos presentó de una manera sabia y metódica, como maestro del buen hacer que era.
Si hace unos meses, presentaba con orgullo la aparición de su nuevo libro, 'Ocultismo medieval' -en el que tengo el honor de figurar en el apartado Agradecimientos como 'la cara amable de Internet, infatigable buscador e impenitente viajero'- hoy, con infinita tristeza, quiero rendirle un pequeño tributo, solidarizándome con el dolor de su familia.
El motivo de hacerlo de aquí, es sencillo. Fue a través de su mención en uno de los primeros artículos de este blog de Soria se hace camino al andar, concretamente el primero que dediqué a la iglesia de San Antón de Bordejé, como Xavier, por esas extrañas casualidades que tiene la vida, localizó por internet la mencionada entrada y me escribió un amable correo. A partir de entonces, Internet se convirtió en una herramienta que fue fomentando nuestra amistad, hasta el punto de ofrecerme su casa si algún día hacía realidad mi deseo de desplazarme hasta Barcelona. No ha podido ser. Como tampoco se ha podido cumplir el ofrecimiento que me hizo este verano de escribir algo juntos, aprovechando el voluminoso archivo fotográfico que poseo, consecuencia de estos casi tres años que llevo peregrinando por esos caminos de Dios.
En realidad, conocí a Xavier, sin saberlo, hace años, muchos años, cuando siendo apenas un adolescente compraba aquélla revista pionera en España, llamada Karma-7, muchas de cuyas portadas, ignorándolo, las habían realizado sus prodigiosas manos.
Hoy, más que a un amigo, siento que despido a un Maestro. Y quiero hacerlo desde la sensibilidad de un poeta, Miguel Hernández que, lejos de levantar polvoredas de estúpido politiqueo, admiro y siento estos versos como míos:
'Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada..'.
Tenía sólo 66 años, la misma edad que mi padre cuando falleció.
Hasta siempre Amigo; descansa en paz, Compañero.
Comentarios
ese infinito desconocido, que para algunos es esperanza y para muchos, desconfianza, miedos, tal vez indiferencia... pero siempre tristeza, para aquellos que queremos, hemos querido y siempre querremos!! ¡Tal vez en ese mundo al que haya llegado, pueda continuar esa obra tan sabia e interesante, llena de contenidos magicos, que tanto nos ha gustado a muchos, pero ya nosotros no podremos verlos... quizá podamos inspirarnos en su obra y pensar en él y en su sabiduria, cuando la oscuridad nos nuble la vista para ver y observar la sabiduria oculta en tantos y tantos símbolos que nos rodean!
Siento su ausencia y siento tu perdida Juanqui, peero al menos tu has compartido cosas con él. ¡¡Eso es lo que debes recordar!!
Un abrazo.
No nos queda más que pensar que los que se van,se quedan en nuestro recuerdo,que los vuelve a la vida en cierto modo...pero,lástima, sólo en cierto modo...
En fin...ánimo te deseo.
Un abrazo.
Xavier, que era un Maestro -así con mayúsculas-, tuvo la bondad de citarme en sus libros, como si el maestro fuese yo. Él, que tantas cosas descubrió, me citaba como si yo fuese un gran descubridor. Y a mí, que nada hice para merecerlo, me consideró amigo.
A veces, es de buen gusto hablar bien de quienes se fueron, alabarlos, inventar virtudes que no tuvieron.
En este caso, no es necesario recurrir al subterfugio, al tópico. De Xavier no es preciso hablar bien, sus obras y su buen hacer lo hacen por él.
Ahora, desde el seno amante de la Diosa Madre, puede contemplar todos los misterios, todos los enigmas y conocer, por fin, las soluciones.
Sin embargo, aunque nos alegramos por él, nosotros sentimos un vacío desconsolado, en esa esquina del alma donde anida la amistad.
Salud y fraternidad.
Lo siento
Un abrazo