'No era lógico el vacío existente con respecto a la península ibérica en la actuación de los monjes/artistas irlandeses en el continente europeo. Sin embargo, su obra estaba aquí, a veces escondida bajo la definición de artistas locales, a veces imputada a otras escuelas, fueron necesarios muchos años de estudio silencioso, de interpretar de nuevo lo mal interpretado, de tener los conocimientos y el coraje necesario para corregir el error. Una corrección no siempre admitida por el pensamiento conservador' (1).
Dos son las razones principales que me mueven a insistir, en éste preciso momento, con un pueblo que, a fuerza de mirar hacia atrás, me trae siempre muy gratos recuerdos: Villasayas.El primero de ellos, conlleva una intención, completamente sana y desinteresada, de rendir un pequeño tributo a una persona que, habiéndoseme presentado -yo diría que no precisamente de forma casual, pues no creo en la casualidad- por esos misteriosos caminos de Dios, no sólo me honra con su amistad, sino que también lo hace, como el mejor ejemplo a seguir, dando continuas muestras de esa bondad que le caracteriza a la hora de compartir su extraordinaria experiencia y sus no menos extraordinarios conocimientos: Manuel Gila Puertas. ¡Don Manuel, qué coño!.
El segundo motivo es que, aprovechándome de esa experiencia y esos conocimientos de Manuel, y frente al temor de que algún día el tiempo, inclemente -sobre todo, si su acción se ve apoyada por la indiferencia humana, como suele ocurrir más a menudo de lo que me gustaría admitir- termine de desbaratar, cuando no de echar a perder definitivamente, una portada que, por sus peculiaridades artísticas, bien podría considerarse única en la provincia, testimonio de esa presentida escuela gaélica, cuya procedencia se adivina en los talleres de la relativamente cercana escuela de Fuentidueña, en Segovia, ligeramente tímida en cuenta a la provincia de Soria se refiere, y algo más destacada en las Cinco Villas aragonesas y en Agüero, Huesca.
De igual manera que hay autores que opinan que la pintura románica en Europa tuvo parte de sus primeros antecedentes en esa verde Erín, situada allende el Canal de la Mancha (2), no deja de ser un dato de relevante interés presentir un acercamiento cultural, en cuanto a escultura se refiere, que dejó patente su huella en un lugar cuyos alrededores fueron en tiempos hábitat de pueblos de origen celta, como demuestran los restos de asentamientos que se localizan en Romanillos, en Conquezuela, y por supuesto, en Miño de Medinaceli.
Un dato más, pues, para que los vecinos de Villasayas en particular, y los sorianos en general, entiendan la rareza de ésta parroquial y tengan más referencias de las que comentar, tanto con propios como con extraños, acerca del Patrimonio Histórico-Cultural, del que son receptores y guardianes.
(1): Por respeto, me abstengo de citar la fuente, salvo que el autor requiera lo contrario.
(2): Joseph Pichard, 'Pintura románica', Aguilar S.A. de Ediciones, 1969.
Comentarios
No hace falta más que observar los tres relieves del exterior de la galería de este templo para ver que lucen en sus vestiduras abundantes pliegues y caídas onduladas de los paños similares a los de las figuras de Fuentidueña y de la galería de Barca con la que se da un verdadero hermanamiento estilístico.
Y en esta arquivolta que nos muestra JuanKar, se repite en toda ella la presencia de animales fantásticos, fundamentalmente aves, de cuerpos cubiertos de plumaje tratado como en los trabajos del primer Maestro de San Miguel de Fuentidueña, es decir, con un estriado característico de triangulación, de tamizado silense. Pero junto a esta técnica depurada de pliegues abundantes y movidos, surge la utilización de figurillas de canon achaparrado y ojos abultados, animales fantásticos con cabezas, por lo general, draconianas, típicas de Biota. Y como en Biota, vuelve a repetirse la utilización compositiva en ocho. Quizá en alusión a ocho monstruos, espíritus malos o deseos desordenados. Y como en Biota, de nuevo... el dragón cabalgado, el demonio meridiano: http://saludyromanico.blogspot.com/2009/01/el-vicio-monstruoso-o-demonio-meridiano.html.
Salud y románico
Nosotros, Caminante, tambien lo tememos. Por eso, cada vez que pasamos por Soria, no dejamos de visitar Villasayas y pulir su portalada. Y si no os lo creeis, os invito a mirar las fotos del margen izquierdo del blog Salud y románico.
Un abrazo fuerte
Y como dice Syr, nos es obligado pasar cada año a dar lustre con un trapito a toda esa serie de animalillos, animalillos que representan los ocho vicios monstruosos de la edad media, porque curiosamente, no son siete los pecados que el monacato irlandés contemplaba, sino ocho: nuestros monstruitos de Villasayas!!, a quienes les esta vetada la entrada al templo y por ello permanecen fuera, acechando a sus semejantes o recordándoles lo que no deben ser.
Si tienes a bien, en este enlace lo especificamos mejor:
http://saludyromanico.blogspot.com/2008/06/detente-y-no-cruces-el-umbral.html
Aunque clasificar cada una de esas ocho tendencias negativas es todo un reto, creemos haber encontrado el pecado correspondiente al cabalgador de dragones: la acedía. (fotografia que has puesto en primer lugar y de todos ellos, mi preferido)
Por cierto, lo de aparecer con un trapito a limpiar bien los monstruitos es una promesa hecha a San Verlo-pa-creerlo, patrón de los escépticos.
Un abrazo Juancar
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