viernes, 30 de enero de 2015

Matanza de Soria: iglesia de San Juan Bautista


Hablar de una población como Matanza de Soria, implica, cuando menos, embarcarse en esa misteriosa y oscura nave del misterio y la leyenda que envuelve sus orígenes y se remonta, según algunas versiones, a esos holocausticos años cercanos al terrible Año Mil en los que, como anticipo del fin del mundo, el formidable caudillo Almanzor semejaba la reencarnación del terrible dragón del Apocalipsis de San Juan, arrasando los reinos cristianos, una y otra vez, en sus despiadadas razzias. Otras crónicas más aceptadas por los historiadores, como la del famoso arzobispo de Toledo, don Rodrigo Ximénez de Rada -el arzobispo de la celebérrima batalla de las Navas de Tolosa, cuyos restos mortales reposan en el también monasterio soriano de Santa María de Huerta-, refieren que fueron las tropas del rey Vermudo II de León -otras fuentes hablan de Ramiro II, el que protagonizara la famosa victoria de Simancas-, en unión con las tropas de Castilla y Navarra quienes persiguieron a parte del ejército de Almanzor, que huía de la famosa batalla -se acepta, generalmente, que ésta no fue tal, sino algo más parecido a una refriega entre la vanguardia cristiana y la retaguardia musulmana que se retiraba hacia Medinaceli, con su caudillo gravemente enfermo después de su última razzia o acción de castigo-, lo acorralaron y dieron muerte precisamente aquí, siendo los heridos del cruento enfrentamiento quienes fundaran el lugar.

Sea como fuere, y aunque muy reformada en buena parte de su estructura principal, en Matanza sobrevive un hermoso ejemplar de templo rural, que se encuentra bajo la advocación de San Juan Bautista. Un templo que, dominando el pueblo desde un altozano, conserva parte de la nave original, así como el ábside o cabecera, semicircular, donde se aprecian un pequeño ventanal central y una serie de canecillos, de factura rudimentaria, con motivos variados pero típicos en cuanto a la simbología y temática desarrollada generalmente en este tipo de construcciones. De tal manera, que entre éstos, se puede decir que abundan las representaciones zoomórficas -cabeza y cuerpo entero-, algunos toscos rostros humanos, algún utensilio musical y un pez, quizás referencia al primitivo ictus, uno de los primeros símbolos del Cristianismo. Los capiteles del ventanal, exponen representaciones foliáceas o vegetales. Como curiosidad, y posiblemente siguiendo los patrones de los recientemente descubiertos en la parte superior trasera de la nave de la iglesia de San Miguel, en San Esteban de Gormaz, en este templo de Matanza se han descubierto, también, algunos escabrosos graffitis medievales.

Como dato final, decir que la portada original, desaparecida, fue sustituida por otra, sencilla y posiblemente neoclásica, a la que se añadió un pequeño porche, entre cuyos muros se aprecia, como relleno, algún fragmento de estela funeraria con la representación de la conocida flor de seis hojas, que hasta tiempos relativamente recientes se ponía en los dinteles de las casas, como símbolo protector y también como amuleto contra la influencia de las brujas.

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2 comentarios:

El Deme dijo...

Es un nombre muy heavy para un pueblo, pero a mi me suena a repartir el cerdo en deliciosos bocados, la iglesia tiene buena pinta, a pesar de los retoques. Gracias por enseñarlo.

juancar347 dijo...

No es el único pueblo que luce ese nombre por las geografías hispanas y supongo que a mucha gente le pasará lo mismo que a ti, que lo asociarán a la fiesta del verraco. Heavy o no, es lo que hay...Un abrazo