domingo, 19 de octubre de 2008

El fascinante enigma de la tumba de Almanzor

'Las olas negras y tumultuosas del Rhin hacen resonar a veces, según la leyenda, los gritos quejumbrosos de la Lorelei, la roca de ecos inagotables. De ese modo dan rienda suelta a su dolor los guerreros errantes por las tinieblas eternas, en busca del tesoro nunca encontrado, el tesoro del Rhin'.
['El misterio de los grandes tesoros perdidos', Círculo de Amigos de la Historia, 1973]

Muhammad ibn Abd-Allah ibn Abu Amir, Al-Mansur, el Victorioso; para la Historia de nuestro país, más conocido como Almanzor. Parece ser, que no hay una auténtica certeza histórica acerca de su lugar de nacimiento, aunque los historiadores tienden a fechar tal acontecimiento, en el año 938. También certifican su óbito de manera más precisa, el día 11 de agosto de 1002, aunque todavía se ignora exactamente el lugar donde éste sucedió, aunque las sospechas recaen en Bordecorex o en Medinaceli.
Lo que sí parece rigurosamente cierto, es que resultó mortalmente herido durante la batalla de Calatañazor, donde, al decir de la tradición, perdió su 'atambor'. O lo que viene a ser lo mismo: su buena estrella o su fortuna.
Rigurosamente cierta, igualmente, es la tradición que persiste en que, muriera o no en Bordecorex, fue enterrado en Medinaceli. Como también es cierto, que un hombre con su envidiable currículum de razzias o campañas militares -Zamora, Barcelona, Coimbra, Sahagún, Santiago de Compostela, Pamplona y San Millán de la Cogolla, por citar, al menos, las más importantes- debió de ser enterrado, como era tradición, con la gran mayoría de los incalculables tesoros acumulados en vida.
He aquí, pues, que de igual manera que el tesoro del Rhin, el tesoro de los Nibelungos, la tumba de Almanzor, nunca ha sido encontrada. A éste respecto, parece que la Historia se cubre las espaldas con un velo más tupido aún, si cabe, que ese otro impenetrable 'velo de Isis' con el que Madame Balvatzky y su estrecho colaborador, el general Olcott, revistieron los orígenes y fundamentos de la Teosofía.
Para ser sinceros, apenas existen referencias sobre tan enigmático misterio, a excepción de la leyenda -poética, sin duda, pero terriblemente imprecisa- que sitúa su tumba bajo la cuarta colina situada hacia poniente.
Algunos historiadores modernos, tienden a aceptar como buenos los planteamientos realizados en los siglos XII-XIII por Rodrigo Jiménez de Rada -arzobispo de Toledo, que tuvo una relevante participación en la batalla de las Navas de Tolosa, acaecida en 1212, y cuyos restos mortales reposan en el cercano Monasterio de Santa María de Huerta- que situarían ésta debajo del patio del castillo. Y no sería de extrañar, porque -como tuve ocasión de comprobar hace una semana, cuando asistí a una particular y extraordinaria clase de Historia en el Aula Arqueológica de Medinaceli- hablamos de una ciudad, cuyo subsuelo esconde verdaderos tesoros.
Quien sienta curiosidad por la leyenda, aunque no menos que la gratificante sensación que produce pasear por una ciudad como Medinaceli, comprobará que existen tantas y tantas colinas, que aunque se siente pacientemente a esperar el ocaso, nunca encontrará aquélla en especial de que habla la leyenda.
Sí encontrará, por otra parte, el armazón sobreviviente del castillo. Y aunque vea su puerta de recia madera aparentemente cerrada, que no se inquiete por lo que pueda encontrar si se atreve a empujar ésta con su mano y atravesar el umbral. En efecto, observará que sobre el patio del castillo, se encuentra emplazado el cementerio, el cuál, por respeto, no aparece en el vídeo que acompaña la presente entrada.
Y ahora yo pregunto: caso de ser ciertas las suposiciones del arzobispo Jiménez de Rada, ¿tuvieron los ingenieros de Almanzor la visión remota de cuál sería el lugar ideal para enterrar a su líder?. ¿O fue, acaso el Tiempo, ese eterno burlón, quien permaneció como un aliado fiel, incluso hasta en su muerte, sabedor de que algún día, un camposanto cristiano haría la suya propia inexpugnable?.
Sea como sea, he aquí todo un apasionante enigma cuya incógnita, al menos por el momento, parece imposible de resolver.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Juan Carlos no paras.
Esos cerros alrrededor de Medinaceli ademas de recordar el Cantar de Mio Cid, son muy buenos de seta de cardo.
Jose Maria

juancar347 dijo...

Hay que aprovechar el tiempo, José Mª. En temas de setas apenas entiendo, no me saques de los níscalos, que te enveneno.

Anónimo dijo...

Pues ahora es la epoca apropiada, un amgio de Valdenebro me ha comentado que estan saliendo mucho niscalo por esa zona.
Yo probablemente vaya este fin de semana al pueblo.
Saludos/Jose Maria

Marian dijo...

Almanzor no fue vencido en ninguna batalla. El arzobispo de Toledo miente como ha mentido siempre la iglesia y a nadie que haya estudiado a fondo estos temas se le oculta.
Animo a quien tenga interés a investigarlo para que descubra la verdad. Almanzor ni era MORO, como se tiende a denominar a este califa, ni fue vencido en batalla alguna. Murió a la edad de 65 años víctima de enfermedad. Pero a la iglesia le conviene como siempre ocultar el prestigio de sus enemigos.
La verdad a veces es dolorosa sobre todo para una organización como la iglesia. Almanzor proporcionó el mayor bienestar de la historia a la civilización hispano árabe.

Fernando Miguel dijo...

Marian, Almanzor ha sido unos de los personajes mas terribles de la historia de españa, tal era asi que los cristianos ante llegada el año 1000 y con tan sangriento personaje campando a sus anchas, creyeron que el fin del mundo estaba cerca.

En el verano de 997, el ejército del caudillo asoló la ciudad de Santiago de Compostela. Quemó templos y destruyó todo a su paso. Según la leyenda, los prisioneros cristianos fueron obligados a cargar con las campanas del templo hasta Córdoba. También entre el mito y la realidad se dice que las campanas regresaron de forma idéntica a Santiago, dos siglos y medio después, está vez a manos de prisioneros musulmanes capturados por Fernando III «El Santo».

También deberías conocer algo mas sobre la vida y obra del arzobispo de toledo don Rodrigo Jimenez de Rada, que tiene sepultura a pocos kilómetros de Medinaceli, en el monasterio de santa maria de huertas, hombre adelantado a su época y principal artífice de la victoria en la batalla de las navas de tolosa batalla que dirigió personalmente, una de las figuras mas importantes del medievo español, fue el primer historiador moderno que tenemos en españa, ya que hasta entonces la historia se escribía con crónicas.

La verdad es a veces dolorosa, por eso un monje cambió los versos del epitafio de su tumba de almanzor por el de:

en el año 1002 murió almanzor y fue enterrado en los infiernos.

sea como fuere invito al lector a visitar la provincia de soria, una pequeña provincia olvidada y cargada de de historia por los cuatro costados y cuna y campo de batalla de valerosos reyes y guerreros.

Anónimo dijo...

Marian almanzor ha sido uno de los personajes mas oscuros y siniestros de la historia de España, tanto es asi que ante la llegada del año 1000 y con este personaje campando a sus anchas se pensaba que el fin del mundo era inminente.

En el verano de 997, su ejército asoló la ciudad de Santiago de Compostela. Quemó templos y destruyó todo a su paso. Según la leyenda, los prisioneros cristianos fueron obligados a cargar con las campanas del templo de Santiago hasta Córdoba. También entre el mito y la realidad se dice que las campanas regresaron de forma idéntica a Santiago, dos siglos y medio después, está vez a manos de prisioneros musulmanes capturados por Fernando III «El Santo».

A pesar de sembrar el miedo en varias generaciones cristianas y del éxito militar de sus incursiones, estas no lograron modificar notablemente las fronteras ni evitar la ruina económica del califato. De hecho, la única medida económica realmente efectiva de Almanzor fue precisamente la guerra y la venta de esclavos.

Respecto al Arzobispo de toledo Don Rodrigo Jimenez de Rada, sus restos hayan descanso eterno a pocos kilómetros de medinaceli en el monasterio de santa maría de huerta, he de decir que fue una de los personajes mas importantes del medievo español y un adelantado a su época, fue el principal artífice de la victoria de la batalla de las navas de tolosa la cual dirigió y lucho personalmente. También se puede considerar el primer historiador español ya que antes de don Rodrigo la historia se narraba mediante crónicas.

y como la verdad a veces es dolorosa, un monje cambió los versos del epitafio de su tumba por los de:
En el año 1002 murió almanzor y fue enterrado en los infiernos.

sea como fuere invito al lector a visitar la provincia de soria, una provincia olvidada revosante de historia por los cuatro costados que fue cuna y campo de batalla de reyes y valientes guerreros.

Marian dijo...

Hola Fernando!
Respeto tu opinión como la de toda persona que participe aquí pero no comparto todo lo que dices.
El arzobispo de Toledo fué un hombre ilustre, no lo discuto. Conocedor de numerosas lenguas. Demasiado religioso para@mi gusto. Ese es el problema que barre para casa.
El mal llamado Almanzor también lo era, aunque no se hable de ello.
Los árabes trajeron a la península grandes avances, que no nos gusta reconocer por estúpido orgullo.
Todos los militares son crueles. A alguien se le oculta esto???
Los nuestros también. Puedo poner numerosos ejemplos.
Incluso nuestros mejores estrategas como Blas de Lezo, fueron crueles.
A este hombre los ingleses le tenían pánico. Si hubiese sido inglés nos habríamos tenido que tragar numerosas películas interpretadas por Charlon Geston. Y en cierto modo para los ingleses ha sido su Almanzor español.
No somos capaces de analizar la historia sin dejarnos llevar por nuestras emociones. ¡Ese es el problema!

Al mano era un hombre inteligente con una energía difícil de igualar. Militar y desgraciadamente muy religioso.
Su religión es lo que ha destrozado su cultura. Igual que la nuestra ha frenado nuestra evolución.

Cada cual que haga sus deberes si no entiende lo que quiero decir.

Saludos!