jueves, 6 de noviembre de 2008

Enigmático y querido San Saturio

'Tres fechas marcan la devoción a San Saturio: el 12 de octubre de 1628, que la ciudad lo recibe como su patrón y abogado, el año 1703 en que se termina la edificación de la actual ermita y el 31 de agosto de 1743, día en el que el Papa Benedicto XIV aprobó solemnemente el culto y patronazgo de San Saturio'.
[Don Carmelo Enciso Herrero, Abad de la Concatedral, en la presentación del libro de Don Javier Herrero Gómez, 'Ermita de San Saturio, 1703-2003', Edición de la Excma. Diputación Provincial de Soria, año 2003]
Tuve el gusto de conocer a Don Carmelo Enciso Herrero, en Garray, en la misma puerta de la iglesia de San Juan Bautista, de la que es -aparte de su cargo de Abad de la Concatedral de San Pedro, y de San Saturio- párroco titular. También recuerdo perfectamente la fecha de éste, nuestro primer encuentro: sábado, 1 de diciembre de 2007.
De ese día, resulta imposible hablar y no precisar que, a pesar de que la mañana amaneció soleada, hacía un frío que calaba hasta los huesos. Buena prueba de ello lo teníamos -y digo teníamos, porque ese día me acompañaba una amiga, cuya moquera, pues estaba resfriada, estuvo a punto de costarla un disgusto y hacer que los goterones que caían de su nariz se quedaran congelados como las gotas de agua en los grifos de la cercana fuente- en el empinado camino de subida a la ermita románica de los Santos Mártires -antiguamente, bajo la advocación de San Miguel- cuyo empedrado, completamente helado, hacía el trayecto sumamente resbaladizo, y por lo tanto, peligroso.
Otra prueba de la tremenda helada de la noche anterior, la teníamos en el manto blanco que cubría los campos de alrededor, entre los que destacaba la colina donde se asientan las ruinas de la mítica ciudad de Numancia, así como el aspecto de entrañable estampa navideña que ofrecía el tejado del ábside de la mencionada ermita. Por si esto fuera poco para hacerse una idea de cómo puede llegar a ser un invierno en aquella parte de la 'extremadura soriana', conservo de ese día algunas fotografías, que muestran un curioso efecto que, localizado en el espacio existente entre el camino y los árboles cercanos a la ermita, bien pudiera pasar por una entidad fantasmal que se negara a ser engullida por la luz del sol.
Lejos de todo fenómeno parapsicológico o sobrenatural, me estoy refiriendo a eso que se conoce con el curioso nombre de 'dorondón', y que en invierno es fácil que se deje captar por el objetivo de una cámara cuando la temperatura ambiente, como digo, es de notable frialdad. El nombre me lo proporcionó otra amiga cuando vio las fotos -que nadie se asuste con las referencias a tales amistades, que aunque realmente no son muchas, su amistad al menos es de calidad y aunque lo llevo en el nombre, me consta que José Zorrilla no pensó precisamente en un tipo como yo cuando imaginó a su Don Juan- y si quedó grabado en mi memoria, es simplemente porque tiene un gran parecido semántico con Borondón; es decir, y para ser más precisos, con la 'isla de San Borondón o de San Brandán' (1), a la que aluden algunas de las maravillosas leyendas irlandesas.
Soportando, pues, el frío de aquél sábado, estuvimos esperando a Don Carmelo, hasta aproximadamente las doce menos cuarto del mediodía. Él ya sabía de nuestra visita, gracias a mi extraordinaria amiga Teresa -para evitar cualquier suspicacia al respecto, me suscribo al comentario anterior- y estaba al tanto del interés que teníamos por ver y fotografiar la imagen románica de la Virgen de Numancia que, según la información de que disponíamos en aquél momento, se encontraba guardada en la sacristía. En la actualidad, se encuentra en situada en uno de los retablos laterales de la nave principal de la iglesia, donde puede ser vista por todo el mundo. Huelga toda referencia histórica a ella, porque incluso el nombre es prestado, y se basa en el hecho -bastante interesante, por otra parte- de que fue encontrada en las cercanías del yacimiento, aunque, dada la cercanía, cabe la posibilidad de que perteneciera a la ermita de los Santos Mártires. Aunque esto, por supuesto, es tan sólo una apreciación personal.
La generosidad y la excelente disposición de Don Carmelo, quedaron patentes cuando, una vez finalizada la misa, se prestó amablemente a enseñarnos, también, el interior de la ermita de los Santos Mártires, además de acompañarnos hasta el cercano pueblo de Tardesillas, abriéndonos la iglesia, de la que también es párroco.
Dado mi gran interés por la figura de San Saturio, así como el gran deseo que sentía por ver la famosa cabeza-relicario que de éste se conserva en la Concatedral de San Pedro, dos meses más tarde, y siempre gracias a la providencial amabilidad de tan carismático pastor, mis deseos se hicieron realidad. Una vez oficiada la ceremonia religiosa en la Concatedral, y despojado de su túnica roja de Abad, Don Carmelo salió de la sacristía con un manojo de llaves en la mano, entre las que se encontraban las de la verja que limita la entrada a la capilla del santo patrón, así como aquéllas otras que abren el mueble relicario donde se conserva su insigne cráneo. Éste, al menos por detrás, se halla en excelentes condiciones, como se puede apreciar en una de las fotografías mostradas en el vídeo, pues la calavera de plata que lo protege, consta en esa parte de una pieza desmontable, que Don Carmelo separó amablemente.
El cráneo, por otra parte, deja constancia de la existencia de un personaje histórico sobre el que, a pesar de las múltiples referencias existentes acerca de los pormenores de su vida, no existe, sin embargo, constancia alguna que certifique con absoluta seguridad que efectivamente se trata de aquél personaje carismático, visigodo de nacimiento y origen noble, que un día decidió consagrar su vida a Dios, en la soledad de las múltiples cuevas anexas al denominado Monte de Santa Ana, situado junto a la ribera izquierda del Duero. ¿En qué se basan, pues, para otorgar tal identificación?. Simplemente en la inscripción de una losa de piedra que cubría su sepulcro, donde, entre otras referencias, aún hoy día puede leerse la acepción latina: 'IN ERIT SEPULCHRUM EIUS GLORIOSUM'. Tanto el lugar donde reposaba el cadáver, como la mencionada losa que sellaba su sepulcro, aún se pueden contemplar en la ermita. Basta tan sólo con subir los escalones de piedra que parten de la sala cuadrangular conocida como el Cabildo de los Heros y acceder a la pequeña capilla de San Miguel, labrada en la misma gruta. Muy cerca de allí, se encuentran, a su vez, los escalones que, continuando la ascensión hacia la parte superior, conducen a la denominada 'ventana del milagro', correspondiente al episodio de la milagrosa salvación del niño de Carbonera que cayó de ella.
Si nos detenemos un momento a pensar en las características subyacentes de una visita a tan curiosa y carismática ermita, posiblemente no nos sea muy difícil llegar a la conclusión de que estamos realizando una especie de viaje subliminal, cuyas connotaciones esotéricas pueden resultar de cierta evidencia, sin abandonar nunca, claro está, ese complicado universo que es la especulación.
Un viaje que, como la aventura humana, comienza en ese espacio interior o útero materno, donde se va gestando y desarrollando hasta el momento de su madurez y posterior salida a la luz, o nacimiento. Durante el proceso, el nuevo ser va adquiriendo conocimientos, lo que en el caso humano, supondría la adaptación de los genes que van a determinar en el futuro su personalidad. Refiriéndonos a la ermita, estos conocimientos o genes, se encontrarían en todos y cada uno de los detalles anexos al viaje, los cuales, como iremos viendo, no son pocos.
(1) San Brandán o San Brendán, ambas etimologías son aplicables, fue un curioso santo irlandés, cuyas hazañas -comparativamente hablando- no tienen nada que envidiar a las de Gilgamesh, el héroe predilecto de la epopeya mitológica sumeria. Entre ellas, se cuenta que vio ésta fantástica isla evanescente en varias ocasiones, y también que doblegó, en el nombre de Dios, a Nessie, el monstruo del Lago Ness.

video

8 comentarios:

Amio Cajander dijo...

Que magnifico lugar!!!

juancar347 dijo...

Cierto, amigo Amio. No cabe duda de que es un lugar especial.

Saludyrománico dijo...

Sabéis que San Saturio es una derivación del Dios Saturno y que a éste también se le representaba en un lugar de oscuridad profunda?

La cabeza de los Templarios también era oscura y venerada (CAPUT-X) como la cabeza de San Saturio que preside la gruta.

No os huele a "misterium"??

Salud y románico

juancar347 dijo...

En efecto (Syr), y si tenemos en cuenta de que antiguamente la ermita se llamaba de San Miguel de la Peña y el acceso estaba custodiado por esos 'entrañables' milites templi...el misterium se amplía. Una cosa, ¿no notáis ciertas similitudes entre San Saturio y San Frutos?. Hay hechos en sus respectivas vidas que parecen un calco. Saludos

syr dijo...

Tengo una amiga cordobesa, Maruchi, que sabe tanto o más de San Saturio que de la destilación y fábrica de anís en Rute. Ella, lo conoce como " el santo de cintura para arriba", porque - con razón- lo que allí se venera es la reliquia de una calavera.
El emplazamiento del templo revela su ascendencia templaria y/o cátara, y si te tomas la molestia de leer la revisión de la historia de San Saturio, podrás comprender cómo hay doctos y documentados escritores que se inclinan por proponer que no se trata sino de la suplantación de los restos de un simple ermitaño templario para administrar los pingües beneficios que reportaba la devoción popular. Luego, la Iglesia, extrapolaría la decadente figura del San Sadornín soriano por la de San Saturio, adjudicándole los milagros del suplantado.

Pero, mira, amigo, mejor que yo, esto te lo puede explicar un amigo tuyo que conoce a un escritor, que es pariente de Maruchi, y que es "tan güena gente" que te dedica sus libros con mucho cariño.

Salud y románico

juancar347 dijo...

Syr, supongo que al escritor al que te refieres es Xavier Musquera, cuyo trabajo de parece sumamente interesante y de lo más respetable. Aunque te parezca extraño, aún no he tenido ocasión de discutir este tema con él, cosa que haré en el futuro. Yo no dudo en absoluto de la mayoría de afirmaciones que haces en tu comentario, y te aseguro que albergo mis dudas sobre a quién pertenecen en realidad los restos encontrados. También es cierto que se presiente la sombra del Temple en el lugar, sería extraño no presentirla, dado que dominaron esa margen del río y custodiaron la entrada, dejando incluso constancia de su presencia. Pero como comprenderás, aquí todo se mueve en base a hipótesis difíciles de demostrar. Se pueden hacer muchisimas comparaciones, pero me temo que al final, esa gran Verdad que se oculta en el lugar, se nos escapa. El cráneo se custodia en la Concatedral, y no lejos de allí, como habrás visto en el vídeo, existe, en la iglesia de la Virgén del Mirón, una talla de cuerpo entero de San Saturio, además de una pintura que no incluyo porque, por desgracia, la foto me salió demasiado oscura y movida. En fin, habría mucho de que hablar y espero poder ir haciéndolo a medida que avance en la entrada. Saludos

syr dijo...

¡ Que no, hombre, que no¡. Que te hablo de Rafael Alarcón Herrera " La estirpe de Lucifer. Los santos templarios y el Grial", Ediciones Robinbook, 2006, pág. 122.

¡ Y no se te ocurra decirme que no conoces a Rafael¡

Un abrazo, Juanca

Salud y románico

juancar347 dijo...

Claro que lo conozco, aunque no he cruzado nunca una palabra con él. Por eso me he despistado, porque Xavier es también un auténtico experto en el Temple -aparte de otros temas- y me une un cierto grado de amistad. Claro, como también lo he mencionado en alguna de mis entradas...Alarcón, Musquera, Atienza...¡la Divina Trinidad en estos temas!. Un abrazo