
Cuenta una leyenda cisterciense, referida a Esteban Harding, uno de los miembros fundadores, que éste, perdida la esperanza de reclutar adeptos que transmitieran sangre nueva y continuaran la labor impuesta, pidió a un hermano que se estaba muriendo, que volviera después de su trance y le trajera un mensaje de Dios, para saber si debían continuar o no con su vida rigurosa. Y en efecto, según la leyenda, el hermano difunto se le apareció, prediciéndole el ingreso de gran número de postulantes.Se crea o no en la leyenda, el hecho es que el Císter se convirtió en una de las órdenes más importantes, sobreviviendo hasta nuestros días, constituyéndose en herederos y depositarios de un Arte y un Saber que, personalmente, me hace disfrutar, y mucho, cada ocasión que tengo de penetrar en cualquiera de sus numerosos monasterios.Por cercanía, y también porque se trata de un lugar en el que me siento a gusto, reconozco que siento una especial predilección por el monasterio de Santa María de Huerta. De hecho, y gracias a la bondad del padre Agustín Romero, he podido acceder a uno de sus más enigmáticos misterios: la llamada 'Virgen de las Navas'.El otro gran misterio, en mi opinión, que guarda celosamente el monasterio, se lo debo a la providencia -en la que, para ser sincero, no creo- que tuvo a bien que, en 1970, y durante unas obras de restauración -cuántas maravillas no han salido así a la luz-, se descubrieran estas extraordinarias pinturas románicas, a las que hago referencia en la presente entrada. Pertenecen éstas, bueno es saberlo, a ese primer período de establecimiento del Císter en Soria y, de igual manera que la leyenda a la que anteriormente hacíamos referencia, no dejan de tener, también, su lado netamente maravilloso.Es una lástima que no se puedan contemplar en todo su esplendor. Pero aún así, ofrecen una visión particular de algunos capítulos interesantes, referidos a la vida, mejor dicho, a la muerte y resurrección de Cristo, realzando el protagonismo de un personaje -María Magdalena- bastante malherido por la ortodoxia eclesiástica oficial.Pequeña, pero hermosa, yo definiría la capilla de la Magdalena, como ese frasco de auténtica esencia que, una vez abierto, sublima, desplegando multitud de sensaciones, a cuál de ellas más embriagadora. Me vanaglorio, en ocasiones, de ser una persona observadora; y sin embargo, reconozco que tardé bastante tiempo -se crea o no, en este mes de marzo se cumple un año de mi primera visita al monasterio- en percatarme de estos detalles que, tal y como se han adelantado en el vídeo, espero os sean de interés.Sé que algunos conocéis de sobra mi debilidad hacia esos 'frailes con espuelas', tal y como Bécquer -ignoro los motivos- denominaba, despectivamente, a los caballeros templarios.
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Comentarios
Y tampoco sabia que hubiese restos del temple en ese Monasterio que creo fue del Cister 'no?
Saludos/jose Maria
Muchas gracias por compartir las imágenes de la capilla,son para mi una novedad.
Muchos saludos.
Saludos, amigo
Ese pantocrator me recuerda mucho al de Vió (Huesca), allí también ahí cruces de esas que denominas "patadas" (no es exactamente lo que entiendo yo por eso pero tampoco entiendo mucho)pero supongo que tienes razón en que algo hay, creo que por Vió también andaron los templarios.
Salud y románico
- primero la dedicación de la capilla: María Magdalena, santa predilecta de la Orden
- monasterio cisterciense: orden hermana del Temple
- periodo histórico coincidente: siglo XIII
etc, etc,pero repito, todo es muy hipotético.