Andando se hace camino: las Cuevas de Soria
Con referencia a ello, se puede añadir que son numerosas las casas cuyo estado de abandono y deterioro inducen a preguntarse por el destino de unos habitantes que, motivados por incógnitas circunstancias, adoptaron como propio el poema de Machado, y haciendo camino al andar, emigraron a otro lugar en busca de la quimérica, y casi siempre evanescente ilusión de la prosperidad.
De prosperidad, también, puede ser la idea preconcebida del visitante que acude por primera vez al pueblo, y observa algún fastuoso chalet, en el que imagina toda una amplia gama de comodidades de las cuales carecen casi todas las demás casas, las cuales, sin perder su genuino sabor rural, se apiñan alrededor de una plaza en la que destaca un bar y un frontón de nueva acuñadura.
Como la gran mayoría de núcleos rurales, el pequeño cementerio se localiza adosado a la iglesia, constituyendo de por sí, una prolongación del terreno sagrado ocupado por ésta. De trazos sencillos, originalmente románicos y sin ornamentación que pueda ofrecer pistas -en base al estilo de los motivos decorativos de canecillos, metopas o capiteles-, acerca del gremio o escuela de cantería que desarrolló por allí su actividad, la iglesia de San Pedro Apóstol, y a diferencia de la vecina iglesia de Izana, dispone de una galería porticada que, tal y como se puede observar en el vídeo que ilustra la presente entrada, ha debido de ser remodelada no hace mucho tiempo, perdiendo esa pátina de vejez temporal con que la viera la última vez, hace algo más de un año.
Destaca -quizás porque la iglesia de la vecina población de Izana carece de ella- su galería porticada, aunque de columnas y capiteles lisos, sin información, así como los templetes superpuestos que recuerdan, a grosso modo, formas arquitectónicas similares -por poner un ejemplo- a la de ermitas como la de la Virgen de la Peña, en la localidad de San Pedro Manrique.
De su elenco y custodio artistico, referido a retablos -mayores y menores- cuadros, figuras e incluso artesonado, no puedo hablar, pues no me fue posible acceder a su interior; encargo éste, no obstante, que me encomiendo realizar en el futuro, pues estoy convencido de que siempre hay algo que puede ayudar a comprender mejor la idiosincracia del lugar en base a los cultos de sus gentes.
Pero, desde luego, no quisiera terminar momentáneamente la presente entrada sin comentar, siquiera sea de manera somera, una de las tradiciones que hacen que pueblos como las Cuevas de Soria sean como fuentes de aguas claras -metafóricamente hablando- de las que llevarse una botellita con la esencia de su mejor tradición. Me refiero a esa tradición -es de suponer que genuina y entrañable- que se conoce como el cisco.
Se celebra a mediados de marzo y consiste en la elaboración de carbón vegetal -de ahí su nombre- completándose la faena con un almuerzo comunal a base de migas pastoriles y chorizo, en el que participan tanto los vecinos de las Cuevas de Soria, como los vecinos de los pueblos de alrededor.
No sólo se hace la boca agua, sino que el sentimiento también. Porque en el mundo en el que vivimos, ¿quién no se plantearía incuso negociar con su alma, a cambio e la fortuna de poder gozar y saborear con toda la tranquilidad del mundo, tradiciones tan jugosas y entrañables como ésta?
Diario de un Caminante: 'Las Cuevas de Soria', 20 de Junio de 2009
Comentarios
Saludetes
Un abrazo
Y van .....
Pero tranquilos que nos planean poner otros 500 molinos mas (mas de losque hay ya instalados)
O sea desaparecen los pueblos pero aparecen los molinos por todas partes.
Saludos/Jose Maria
saludos tambien para ti Juancar
Esca
Saludos