jueves, 15 de octubre de 2009

Regreso a Termancia




Han transcurrido más de dos mil años desde aquellos idus de marzo del año 141 antes de Cristo, cuando los termestinos empujaron al general romano Quinto Pompeyo y a su ejército contra un precipicio, obligándole a desistir de su empeño de conquistar la ciudad, haciendo que se retirara a las proximidades de Numancia.

Posteriormente, ya en el siglo XII, un auténtico mito nacional, el Cid Campeador, pasa por Tiermes, segun queda reflejado en el Cantar:


Assiniestro dexan Agriza

que Álamos pobló.

Allí (son) los cannos

do a Elpha encerró...


Según afirman Alberto Bescós Corral, Santiago Martínez Caballero y Arturo Aldecoa Ruiz en el monográfico Gentes de Tiermes, editado por la Consejería de Cultura y Turismo y la Junta de Castilla y León, 'Álamos sería un alter ego de Hércules, explicación del origen de la ciudad, y Elpha (Elfa) una suerte de ser maligno o mujer-serpiente similar a las Lamias, tan comunes en la mitología española, ligadas a pantanos, bosques oscuros, cuevas o antros'.


Mitos que, aunque conocidos en la época por caballeros y juglares, se ha perdido la memoria de muchos de ellos hoy en día. Aún así, muchos de los que han sobrevivido a este olvido, como el mencionado de la pérfida Elfa, no dejan de ser percibidos, o mejor dicho, intuídos, cuando uno pisa Tiermes y su fantástico entorno.


La Naturaleza, tan sabia como extraña e incluso excéntrica a veces, juega aquí un papel esencial. Hace, en la misteriosa alquimia de sus estaciones, la Gran Obra Filosófica, jugando con las sombras, los matices, y por supuesto, con la luz.


De la belleza que se desprende de este monumental atanor, da fe la emoción, no sólo del visitante que acude por primera vez a contemplar esta increíble ciudad troglodita, sino también, la de aquél otro que, aún habiéndolo hecho en más ocasiones, sabe que siempre hay motivo y lugar para dejarse sorprender.


Poco importa ver desiertos los graderíos de su circo, allá, en las extremidades de la Puerta del Sol; o las olvidadas cañerías pétreas que ya no llevan agua a las termas donde sus antiguos habitantes se abandonaban al placer del baño y la conversación; tampoco importa si de los abandonados hogares ya no sale humo, ni olores a cocina y condimento; tampoco, si el agua no discurre ya alegremente por el acueducto ni sus galerías subterráneas...Importa saber, que por poco que se agudice el oído, uno puede sentir, latente, como su corazón de piedra, a los antiguos lares protectores del hogar. Es cierto que no los ve, pero sabe que están ahí, atrapados en una remota dimensión del tiempo. Que sus susurros se mezclan con el viento que se cuela entre los recovecos de la roca, llevándose lejos arcanos recuerdos, oscuras magias y olvidados secretos, algunos de los cuales se entretienen allá lejos, meciéndose lastimeramente entre las hojas de una hilera de árboles que ya comienzan a amarillear, vistiéndose de otoño. Otros se pierden aún más allá, junto a unas rocas cuyo color parece transmutarse en fuego vivo a medida que reciben el beso ígneo de los últimos rayos del sol.


Las sombras son un borrón de tinta que conforma extrañas, inquietantes siluetas, cuando los últimos visitantes abandonan el lugar, dejando descansar a los fantasmas, mientras en el horizonte, por las cercanías de la Sierra de Pela, las aspas siniestras de los molinos eólicos parecen agitarse bravuconamente, quizás desafiando a un hidalgo caballero de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor...


12 comentarios:

KALMA dijo...

¡Casi que hablan las piedras, "latén"! Sabes, me encanta meterme por los túneles, los pasadizos, por "las entrañas" de la tierra. Un abrazo.

juancar347 dijo...

Las cuevas, los túneles y subterráneos representan el subconsciente, el misterio, lo desconocido. Quizás por eso atraen tanto a la vez que inducen temor. Si alguna vez accedes a la aventura en un lugar semejante, te aconsejo que no te olvides de llevar una buena linterna. Un abrazo

Iconos dijo...

Entrañas de piedra, magia de la luz... qué bellos nombres para un bello viaje. Juancar, si antes admiraba Soria, desde que leo tus crónicas esta admiración va creciendo y creciendo!. Un saludo.

juancar347 dijo...

Hola, Iconos. Valoro mucho tus palabras porque, en el fondo, ese es el objetivo de este blog: dar Soria a conocer en la posible. Ya que, como en el caso de Teruel, es también la gran olvidada de la Administración, cuantas más personas se convenzan de que merece la pena, cualquier crónica, por mediocre que sea, hará que siempre merezca la pena detenerse un momento a escribirla. Si no conoces Tiermes, este es un buen momento para hacerlo. En otra época, no verás atardeceres más hechiceros y hermosos. Un abrazo

Fendes45 bigfoot dijo...

Amigo Juancar...este fue un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad (la mía, digo, que he dejado una huella indeleble en la piedra soriana)¡viva yo!...

Un montaje precioso, realmente entrañable. GRACIAS.

juancar347 dijo...

Que no te quepa duda, Pedrete. Se ignora quién dejó esa huella hace cientos, quizá miles de años; pero como en el cuento de Cenicienta, coincide a la perfección con tu zapato. Cualquiera diría que has 'vuelto' a casa. Me alegro de que te guste el vídeo. Un abrazo

Syr dijo...

Querido Caminante. Te felicito muy sinceramente. Has sabido extraer los mil y un matices de la luz y la piedra en una inigualable tarde otoñal de ese paraje enigmático y sobrecogedor que invita a la ensoñación. Pero tambien es cierto que, pocas veces, he leído un texto tuyo tan exquisito a la par que sentido y descriptivo.

Tú entraste en las entrañas de Termancia con la misma fuerza que tu reportaje ha logrado entrar en las de tus lectores.

Mis felicitaciones y mi abrazo.

Salud y románico

Cabestany dijo...

Hola Juancar, que no te pare nadie!

Ya tengo la suerte de conocer algo de Soria, ya sabes porque, Tiermes fué un viaje agradable, interesante y emocionante, solo una pequeña parte de todo lo vivido. Fue un viaje al pasado, rememorando los hábitats y construcciones de la época, los chalets adosados y el teatro Fenderiano, y también un viaje al futuro, puesto que el recuerdo de la visita me evoca nuevas experiencias que seguro me quedan por vivir por tierras sorianas, si es con el guia que tuvimos en Tiermes, mejor.

Como bien apuntas, queda la incógnita del abandono misterioso del lugar, los subterraneos misteriosos, la pérfida Elpha,.... Motivo suficientes para volver al lugar. ;)

Felicidades por el video y por el blog. Recibe un fuerte abrazo.

juancar347 dijo...

Estimado Syr, aparte de cariño, bien sabes que te tengo mucho respeto. Agradezco mucho tus palabras, porque invitan a la superación y a continuar adelante una labor que me impuse hace ya algo más de dos años. Creo que hay ocasiones, momentos y lugares, que hacen que los sentimientos afloren por sí mismos. Yo diría que tuve la gran suerte de estar en el momento, el lugar y con la compañía oportunos. Lo demás, posiblemente, era la parte más fácil. Un fuerte abrazo y mis recuerdos a Mágina...(y ar Mongui)

juancar347 dijo...

Cabestany, no sabes cómo me alegro de que te haya gustado. Yo también disfruté mucho viendo vuestro interés, descubriendo ese fantástico mundo de piedra que tantos y tantos enigmas guarda todavía. No te quepa duda de que en cualquier ocasión que se tercie, haré de guía muy gustoso. Hoy, sin ir más lejos, he vuelto a Soria. Tenía que acercarme hasta un pueblecito muy interesante, distante unos 18 kms de la capital. De paso, he pasado también (valga la redundancia) por otro sitio mágico que nunca me canso de ver: los Arcos de San Juan. Creo que el otoño es la mejor época para visitarlos, con la magia del Duero y esos colores de la hoja caduca preludiando el invierno. Y sobre todo, recordar que casi estamos en vísperas de Todos los Santos y en el Monte de las Ánimas los huesos de esos monjes con espuelas, como llamaba Bécquer a los templarios, ya se están removiendo para ahuyentar al intruso que se atreva a acercarse por allí...En fin, hay mucha magia en la provincia: sólo hace falta abrir un poco la ventana del corazón para sentirla. Un fuerte abrazo para ti y otro para Marta.

Pilara dijo...

Qué emotivo volver a Tiermes a través de tus palabras. Fue emocionante recorrerla en tan grata compañía y no contento con guiarnos por tan maravilloso emplazamiento hoy lo rememoras de una forma tan poética que me hace sentir que fuimos partícipes de algo más que una símple visita turística. El espíritu de todos los antiguos moradores pareció acompañarnos durante el recorrido y te tengo que decir que cuando nos hablaste del misterio de Elfa casi siento su aliento en el cogote, la imaginaba vigilante, inmensa, poderosa, agazapada en las profundidades observándonos orgullosa de que aún en nuestros días los inquietos visitantes queden maravillados ante tan magnífica ciudad.

Un fuerte abrazo.

P.D Veo que ya has colocado la foto. Tendrás que nombrar al Fende tu fotógrafo oficial...¡Mira que son buenas las fotos que hace!

juancar347 dijo...

Hola, Pilara. Tiermes es un pequeño mundo perdido; hay que verlo en diferentes estaciones. La mejor, para mi gusto, es precisamente el otoño, cuando la luz desempeña un papel fundamental. Con este lugar, la inspiración viene por sí sola; aún quedan muchos misterios por desenterrar y no me cabe duda de que sentiste el aliento de Elpha en tu nuca; tuve algún atisbo de ello en los túneles. Me hubiera gustado la existencia de un río en las cercanías, porque eso hubiera sido la guinda para Fende. Aún así, creo que lo más importante es lo mucho que disfrutamos de la experiencia y del lugar. Por supuesto, como mi fotógrafo oficial, Fende no tiene precio. Un fuerte abrazo