miércoles, 11 de noviembre de 2009

El enigmático dintel de Fuentegelmes

Sólo nos detuvimos un minuto, el tiempo necesario para obtener las fotografías que se muestran a continuación, sin disponer apenas de más tiempo, teniendo -como al parecer, teníamos- cierta prisapor llegar a Bordecorex. Alguien -de cuyo nombre ahora no quiero acordarme, pero al que aprecio sinceramente y al que considero todo un maestro en ésta y en muchas otras materias- detuvo por sorpresa el vehículo en una de las estrechas calles de lo que se podría considerar como el centro de Fuentegelmes, y echando mano de la cámara de fotos, señaló hacia el dintel de una casa de relativa antigüedad.

No hizo falta que mencionara el motivo de tan súbita, repentina parada, porque saltaba a la vista; ahora bien, supongo que, conociendo mi interés por esos, hasta cierto punto, enigmáticos y escurridizos monjes con espuelas que, según Bécquer, fueron los templarios, insinuó con cierta malicia, aunque en modo alguno malintencionada:

- Un Baphomet...

Suponer por suponer, lo único cierto es que en el dintel en cuestón, debajo de la niña bonita -entiéndase, ese caprichoso número quince que suele dejarnos casi siempre colgados en el Bingo- una extraña e interesante grafía, me hizo recordar, por anticipado y en base a una posible y seguramente errónea asociación de ideas, uno de los lugares a los que teníamos previsto acudir al día siguiente y por el que, dicho sea de paso, he sentido siempre una especial fascinación: Tiermes.

La grafía, para más señas, y hablo en presente mientras dure, muestra a dos serpientes que se sitúan en actitud amenazadora, a ambos lados de una cabeza. Por encma de cada serpiente, se aprecia una de las denominadas flores de la vida, símbolo, por otra parte, que cuenta con una más que notable presencia a todo lo largo y ancho de la provincia.
Dejando a un lado una improbable relación con los milites templi, se me ocurre pensar, quizás, en un posile origen que habría que buscar en el yacimiento arqueológico de Tiermes, así como una probable referencia al mito de Elpha, la terrible mujer-serpiente con la que se enfrentó Álamos-Hércules, y que también se menciona en un auténtico clásico de nuestra Literatura: el Cantar de Mío Cid.
Sea como sea, he aquí un curioso y a la vez fascinante enigma, del que no dudo que se podrá hablar más en el futuro. Por lo pronto, una promesa: volver a Fuentegelmes, sacar un reportaje de pueblo e indagar.

10 comentarios:

KALMA dijo...

Hola! Unas fotos fantásticas y una buena exposición, no sé que más añadir ¡Me quedé en negro! ... aunque vaticino que este tema, generará un buen debate. Un abrazo.

juancar347 dijo...

En negro me he quedado yo también. De ahí la promesa de indagar más a fondo en el pueblo, espero que no dentro de mucho. Sólo de oídas, sé que hay cosas muy interesantes. Un abrazo

Iconos dijo...

Pues negro es el color que también utilizaré yo... Desde luego es muy llamativo el dintel de marras. Ya me has intrigado una vez más! Habrá que hacer un repasillo a viejos libros, en busca de señales!! Muy interesante la imagen y cómo planteas tu entrada. Buenas noches.

juancar347 dijo...

Sí, creo que lo tenemos un poco negro. Más adelante haré una entrada que muestre todo este tipo de señales en los dinteles de numerosos pueblos. Es algo que me parece muy interesante y siempre me ha llamado la atención. Es posible, sólo digo posible, que este en concreto tuviera raíces celtíberas. Pero en fin, procuraré hablar con sus habitantes cuando vuelva por Fuentegelmes. Un abrazo

Javier dijo...

Curioso, me animas a llevar los ojos siempre abiertos.

Un abrazo

juancar347 dijo...

Pues tenlo siempre en cuenta, Javier: hay muchisimas curiosidades en los dinteles de las casas de los pueblos de la provincia. Un abrazo

Alkaest dijo...

¡Pues ecuérdate, hijo, acuérdate de ese "santo" nombre! No creo que a él le importe.

Que digo yo, si alguien se ha fijado en que la cabecita reposa sobre algo que ¿puede ser una concha de peregrino...?

Y no deja de ser curioso, que al cabo de los siglos, ya en el XVIII, se sigan usando la "rosetas célticas" como símbolos protectores de la casa: "espantabrujas", "aleja-tormentas", "auyenta-centellas"...

Y es que los viejos dioses, como los viejos "rokeros", nunca mueren del todo.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Pierda Vd. cuidado, Maese Alkaest, que una vez obtenida su venía por escrito, el futuro no le restará ni un ápice del mérito que le corresponde. Sí, pensando precisamente en los aires de nostálgico celtismo que se esconde en los símbolos, se me fue ocurriendo lo de Tiermes. Soria es celtíbera hasta la médula, y la gloria de Tiermes decora buen número de dinteles y casas de pueblos. Un abrazo

Riviere dijo...

De lo que hay escrito sobre la serpiente de la izquierda ¿No puedes decirnos nada?.
Un saludo.

juancar347 dijo...

La verdad es que no, Riviere. No me dio tiempo a profundizar más; pero no te preocupes, tengo previsto volver tranquilamente a Fuentegelmes y hacer un reportaje con más profundidad. Saludos