jueves, 13 de mayo de 2010

Donde nace el río Abión: la Fuentona

Hay una canción de Serrat -el Horizonte- que me resulta especialmente entrañable. Suelo pensar en ella, todas y cada una de las ocasiones que se me plantean para realizar un viaje, sea éste de corta o larga trayectoria. El sábado pasado, recordándola, puse rumbo precisamente al horizonte, sin que me importara lo nublado que hubiera amanecido el día, ni tampoco esa niebla, inesperada, persistente, misteriosa y sobre todo peligrosa para la conducción, característica de las provincias de Guadalajara y Soria. Mi intención estaba clara: evadirme durante unas horas por Calatañazor y su entorno. Y dentro de ese entorno, naturalmente, el lugar donde nace el río Abión; o lo que viene a significar lo mismo, aunque popularmente hablando: la Fuentona.

Situada dentro del término municipal de Muriel de la Fuente, el lugar, idílico donde los haya, es conocido por todo soriano y admirado por cuantos foráneos a Soria tienen la ocasión de contemplarlo. No en vano, es bueno recordar que hablamos de uno de los eco-sistemas naturales más extraordinarios de la provincia. Hasta el punto de que fue objeto de una atención especial por parte de los equipos de espeleobuceo del programa Al filo de lo imposible. Esto ocurría, aproximadamente, en los años 2002-2003. Siete u ocho años después, las peculiaridades subterráneas que conforman el mundo oculto de cuevas y galerías de este desconcertante lugar -apenas explorado y cuyo fin se desconoce- continúan siendo un completo misterio.


Por otra parte, es bueno señalar que el acceso resulta sumamente fácil, y los 800 metros que, metro más metro menos, separan a este Polifemo natural de la Caseta del Centro de Interpretación, no dejan de constituir, en ningún momento, un agradable paseo por un paisaje espectacular, cuya naturaleza, abundante y variada, consigue que el desplazamiento sea una auténtica experiencia, cuando no, un canto a la armonía.

Hubo alguien, persona sabia y probablemente oriental, que definió semejante clase de lugares con el calificativo de Lugares del Espíritu. Lugares donde evadirse y soñar, cuyo adjetivo calificativo no desmerece, en absoluto, el añadido de Armonía.

Resulta una auténtica lástima -me ocurre por segundo año consecutivo, aunque con las precipitaciones de este invierno, reconozco que esperaba una sorpresa-, sin embargo, no poder disfrutar de la espléndida visión del agua cayendo libremente por la roca, en forma de cascada. Por alguna razón que desconozco, ésta, aunque señalada como uno de los lugares a visitar, lleva años completamente seca, dejando al descubierto, como el recuerdo de una estampita de difuntos, el cauce por donde antaño discurría alegremente el agua, cuyas rocas, amontonadas en algunos puntos, sirven de muelle y sumidero a numerosas especies de musgo y líquenes.
Si el ojo en sí de la Fuentona, resalta por su extraordinaria transparencia y la peculiar cromática azul-verdosa que adoptan sus aguas, resulta, por otra parte, de un atractivo singular, comprobar cómo éstas, descienden alegremente convertidas en el río Abión, siendo tan puras y cristalinas como la pulida superficie de un espejo.
Un lugar, desde luego, que merece la pena visitarse; un lugar donde descansar y dejarse acariciar por una auténtica sensación de libertad. En definitiva, un Lugar del Espíritu.

2 comentarios:

KALMA dijo...

Hola Juan Carlos! A veces me dejas casi sin palabras ¡Son preciosos! Las fotos bailan a la perfección con la música.
La kalma o la paz de ese sitio tan verde, tan frondoso, donde el agua fluye de la nada cristalina, como un espejo del cielo, del alma ¡Muchas gracias por la dedicatoria! Besos.

juancar347 dijo...

En realidad, me acordé de ti ese día. Además, como sé que conoces el lugar y lo mucho que te gusta la Naturaleza, pues eso...¡Kalma!. Abrazos