domingo, 9 de enero de 2011

De vuelta al Camino

Comienza un nuevo año; un círculo que se cierra y otro que recién acaba de abrirse. Otro año por delante, para poner en marcha la imaginación, lo cuál no es difícil, si tenemos en cuenta la gran cantidad de sorpresas y maravillas que el Camino reserva a todo aquél que se lanza sin miedo a recorrerlo. El miedo no existe, pero sí la impaciencia por ponerse en marcha y reencontrarse con uno mismo en mil y un lugares diferentes. Nuevos lugares, pues, que visitar, y otros que, aunque ya visitados, nos obligan a volver sobre nuestros pasos porque siempre hay algo que se nos escapa; algo que nos pasó desapercibido la primera vez, pero que tiene el suficiente interés como para hacernos volver y observar con más atención.
Es así como he comenzado el año, volviendo sobre mis pasos, yendo incluso más allá. De retorno a un lugar cargado de Historia; un lugar, no obstante, en el que también tienen cabida los enigmas y los misterios, y donde, aún hoy día, sobrevive el lugar donde habitó uno de esos curiosos personajes que, bajo mi punto de vista, no hubiera desmerecido, en absoluto, figurar con todos los honores en las páginas de esa magistral obra de Julio Caro Baroja, titulada Vidas Mágicas e Inquisición.
Tal lugar, y tal personaje, formarán las dos primeras entradas de este blog en el presente año, constituyendo los mejores teloneros para la introducción de otros lugares, cuyo suelo he pisado por primera vez.
Próximas paradas: Morón de Almazán y el Marqués de Camarasa.

4 comentarios:

Lima dijo...

Acercarse a algo por aproximaciones sucesivas. La primera vez no se capta todo, pero la condicion es que la primera vez tiene que cautivarte, si no no habrá otras veces. Feliz año y a ver si nos cruzamos algun día en algun camino. Tengo la ventaja de que yo se quién eres.

juancar347 dijo...

Completamente de acuerdo contigo, Lima, salvo por un pequeño detalle; y es que todo tiene su hechizo, así como el poder de cautivar. Sólo depende de cómo se enfoque y se mire. Pero es cierto que hay lugares que, por circunstancias (entre las que cabe contar el desconocimiento) no definen todos sus secretos ni encantos en una primera visita y requieren una segunda vuelta. Es el caso de Morón de Almazán. Y aún así, se requiere otra más. Yo también te deseo un Feliz Año y, dado que ya tengo alguna pequeña experiencia en encuentros fortuitos, no descarto que el próximo sea contigo. Dices bien: cuentas con la ventaja de saber quién soy, así que, me encantará tropezarme de nuevo con alguien que se me acerque (como me ocurrió en Cantamuda, Palencia) y me diga: tú eres Juancar, el del blog de Soria. Un abrazo

Alkaest dijo...

¡Así, pisando fuerte, camino p'alante!

Bueno, al menos dime donde están esas tumbas antropomorfas...

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Ya tenía ganas de perderme otra vez por Soria. Pues claro que te lo digo: Conquezuela (Cueva y Ermita de la Santa Cruz) y Miño de Medinaceli. Siete kilómetruchos de ná de distancia tienen la culpa. Un abrazo