Alcózar, tres años después

'Pero las aldeas suelen albergar a veces, envueltas en la ganga de un desconocimiento casi universal, verdaderas piedras preciosas de bondad y de cultura...' (1).
Imagino que era esperar demasiado; que después de todo, hubiera sido una auténtica proeza haber vuelto a levantar, aprovechando los milenarios cimientos de sus decanas ruinas, lo que en tiempos debió de ser, a juzgar por la calidad de sus restos, una auténtica joya del arte románico soriano: la iglesia de Nª Sª del Rivero, en Alcózar. Recuerdo con emoción, la última vez que estuve allí. Fue un caluroso sábado del mes de julio del año 2008, casi un año después de aquél histórico 12 de septiembre de 2007, en que se firmara un protocolo de actuaciones entre la Junta de Castilla, la Diócesis de Osma y la Fundación Duques de Soria, dándose luz verde a una aportación de 6 millones de euros, destinados a la restauración de un buen número de iglesias románicas de la provincia. Evidentemente, ésta iglesia de Alcózar, figuraba entre ellas.
Fruto de esos trabajos de restauración, y haciendo buenas las palabras de Roso de Luna que sirven de prólogo en el encabezado de la presente entrada, fue el descubrimiento, al poco de comenzar las excavaciones, de varios capiteles, que habían estado ocultos hasta entonces. Capiteles, que durante un tiempo se guardaron en el interior de las propias ruinas, bajo llave, para después ser trasladados al Ayuntamiento, donde he de suponer -aunque con los dedos cruzados- que todavía deben estar o, en su defecto, depositados en la iglesia parroquial del pueblo.
De cualquier manera, y obviando mis intentos frustrados por acceder a ellos -debo achacar a la casualidad, en la que generalmente no creo, no coincidir nunca con la persona que tiene la llave o la potestad para utilizarla- no puedo evitar sentir una mayor frustración aún, si cabe, cuando me pregunto por qué están paralizados los trabajos, y qué se ha hecho con la parte correspondiente de esos seis millones de euros que, en teoría y anunciado en su momento como un gran acontecimiento, estaban destinados a financiar este proyecto de recuperación.
Agua de borrajas.(1) Mario Roso de Luna: 'El tesoro de los lagos de Somiedo', Editorial Eyras, 1980, Primera Parte, Capítulo I, página 4.
Comentarios
Un abrazo
Había visitado el lugar un 22 de noviembre de 2008 poco después de las excavaciones, visto las tumbas y sus osamentas in situ, recién descubiertas, las obras de desescombro emprendidas...
Todo humo de paja. Al cabo de tres años todo sigue igual, o peor, las excavaciones se han tapado, las ruinas están más o menos apuntaladas, los restos óseos amontonados malamente.
Y el futuro, ay el futuro, como decía aquella vieja canción: "el futuro es muy oscuro, trabajando en el carbón".
Comprendo la desazón del compadre Juancar, y es comprensible mi pesimismo. Ojalá el futuro nos lleve la contraria.
Salud y fraternidad.
En fin, amigo, espero que los recortes no lleguen a tus blogs. Feliz y aventurero año nuevo.