lunes, 4 de febrero de 2008

Ágreda: iglesia-santuario de Nª Sª de los Milagros


'Negra soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, cual los pabellones de Salomón. No reparéis en que soy morena, pues me ha tostado el sol...'
[Cantar de los Cantares, 1, 5-6]
Bajo las primeras palabras de ésta cita, extraída del famoso Cantar de los Cantares -texto atribuido al bíblico rey Salomón- subyace uno de los misterios más controvertidos y apasionantes de la imaginería mariana medieval. Me refiero, naturalmente, al fascinante fenómeno de las llamadas Vírgenes Negras.
No tanto como en Francia, pero sí lo suficientemente prolíficas como para ser tenidas muy en cuenta, España dispone -repartidas en lugares clave de su territorio- numerosas tallas, que hacen que el fenómeno al que nos referíamos anteriormente, se encuentre tan cercano como para permitirnos, al menos en algunos casos, tener la posibilidad de contemplarlo y fascinarnos con su esotérico encanto. Tal es el caso, por ejemplo, del impresionante ejemplar de Virgen Negra gótica, titular del Santuario y Patrona de Ágreda, para más señas: Nª Sª de los Milagros.
La historia que rodea la talla de Nª Sª de los Milagros, reúne todos los requisitos asociados a éste tipo de imágenes. Cuenta la tradición, que fue traída desde Extremadura, cuando unos pastores de la Mesta la encontraron a orillas del río Matachel (1), siendo reverenciada tanto por castellanos, como por aragoneses, riojanos y navarros, recuperando cultos ancestrales anteriores al cristianismo.
Coincido por completo con él, con respecto a que es de lamentar que durante la restauración del santuario, se hiciera desparecer la leyenda que la calificaba y presentaba como Virgen Negra, y que hemos expuesto al principio de la presente entrada, la cuál recordamos en su acepción original latina: 'Nigra sunt, filiae Jerusalem, Psalliter domine, psalliter sapienter'.
A éste respecto, he de resaltar que -bien por petición popular, bien por un intento de recuperar en parte un elemento importante de la tradición- dicha leyenda aún puede encontrarse en el interior de la iglesia-santuario de Nª Sª de los Milagros.
En efecto, al final de la nave, y justo enfrente de la puerta principal de acceso al templo, es difícil acceder al interior y no verse inmediatamente atraído por un extraño y sobrecogedor ejemplar de 'Virgen Negra', que permanece erguida sobre la balda donde es de suponer que es sacada en procesión la titular de la Parroquia. Permanece, como decía, erguida bajo una especie de pórtico -es posible que represente, de forma simbólica, una de las puertas de la ciudad santa de Jerusalén- en el que todavía puede leerse dicha leyenda.
Decía lo de 'extraño ejemplar de Virgen Negra', porque su aspecto, fuera de toda duda, parece sobrecogedor. No da la impresión de tener solera en cuanto a antigüedad se refiere, y el color del vestido que la cubre -de un rosa pálido, completamente deslucido- no ayuda, precisamente, a darle una imagen soberana.
Luce una abundante cabellera leonina, que recuerda más, no a una María recatada y pura -independientemente de que éste tipo de imágenes se caracterice por sus rasgos orientalizados y rostro mayestático- sino, quizás, a una sacerdotisa de ritos animistas, como el vudú, tan extendidos entre las poblaciones indígenas del Caribe.
La posibilidad, también, de la presencia de la Orden del Temple -cuyos emplazamientos solían ser cuidadosamente escogidos y a quienes complacía la cercanía -entre otros- de este tipo de santuarios, parece así mismo confirmada por la presencia de algunos restos a ellos atribuídos -como las ruinas de una antigua ermita que se pueden contemplar desde la carretera- así como por la existencia del Cristo templario que actualmente puede contemplarse en una de las paredes laterales de la capilla de San Pedro.
En dicha capilla, además del Cristo y una figura del 'Portador de las llaves del reino de los cielos', se puede contemplar, igualmente, una magnífica pila bautismal románica, la visión de cuyos grabados recuerda -es un hecho que no deja de ser curioso y común a muchos lugares (2)- los arcos del monasterio de San Juan de Duero.
Interesantes de contemplar y estudiar, son, también, los magníficos retablos góticos añadidos en los laterales de la nave, en los que, aparte de escenas correspondientes a la Pasión de Cristo y la vida de algunos santos, es posible descubrir otras -menos comunes, posiblemente- basadas en la vida de la Virgen María.
Como colofón a la presente entrada, añadir que las fiestas en honor de la Patrona de la villa se celebran en junio, el sábado siguiente al Corpues Christi, y a ella acuden devotos y peregrinos de numerosos lugares de España.
(1) Fuente: Antonio Ruiz Vega, ABANCO 11
(2) Por citar algunos ejemplos, este tipo de arcos se puede reconocer fácilmente en el altar de la sala de armas de la Vera Cruz de Segovia; en uno de los capiteles de la iglesia románica de San Miguel, en Andaluz; en el pórtico de la ermita de Los Mártires, en Garray; en la iglesia de San Juan de Rabanera...

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