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...y otra de arena: el repoblado de Valdelavilla

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'¿Nací alguna vez en estos jardines colgados fuera del tiempo?' [Fernando Sánchez Dragó (1)] S i tuviera que definirme, mas que por la arena, sugeriría, sin duda como mas apropiada, la comparación con la mitológica Ave Fénix, pues, al contrario de lo sucedido en Torretarrancho, no es por exceso de orgullo que puedo afirmar bien alto -y de hecho, lo afirmo- que el destino me tenía reservado renacer de mis cenizas. De mis orígenes, puedo suponer que también una vez fui ayo -cuando no encubridor, dada la situación de recogimiento y la profundidad a la que me encuentro- de aguerridos pelendones que dominaron estas duras e infinitas serranías, inmolándose con orgullo en el sitio de Numancia -si tal cosa es posible- antes de perder el más preciado de sus bienes: la Libertad. No recuerdo mucho de otros periodos históricos de conquista y dominación; pero sé que, una vez conquistados estos territorios a los musulmanes, fui repoblado por gentes de la cruz, que avanzaban inconte...

Una de cal: el despoblado de Torretarrancho...

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'Mi alma es un carrousel vacío en el crepúsculo...' [Pablo Neruda] D icen que la memoria es un cáncer que afecta a los pueblos, cuando sus habitantes se alejan para siempre con la intención de buscar fortuna en otro lugar. Tal vez por eso, yo me sienta irremediablemente enfermo y mis recuerdos sean como una ciénaga profunda, difícil cuando no imposible de vadear. Sé que tuve nombre; y que éste, durante generaciones, figuró con gallardía en las partidas de nacimiento. También lo hizo, por desgracia, en las partidas de defunción. Curiosamente, ahora que lo pienso, no sabría decir en qué lugar de mi solitario terruño, estaba el cementerio. Quizás no lo hubiera, y mis amados vecinos volvieran a la tierra en el sacrosanto suelo de un pueblo más grande. Puede que las cruces se las haya llevado el viento, como el campanillo de la vieja iglesia de San Miguel –las lenguas, buenas o malas, dicen que se conserva en la iglesia de Valtajeros, así como una representación de la Virge...

Revisitando el claustro románico de la concatedral de San Pedro

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S orprende pensar, que los primeros orígenes de este representativo monumento histórico-artístico, se remonten, según algunas fuentes que se reparten en la propia concatedral, al año 1118, fecha en la que, en Tierra Santa, se concibió un proyecto religioso-militar, cuya historia continúa atrayendo la atención de un mundo todavía ávido de respuestas imposibles hacia los grandes misterios de todos los tiempos: la creación de la Orden del Temple. Pobres y poco conocidos, como suelen ser, generalmente, todos los inicios que se remontan milenios en el tiempo, se supone que los orígenes de la actual concatedral, se constituyeron alrededor de una humilde ermita dedicada a la figura de San Pedro, el guardián de la Llave, figura a la que, vaya Vd a saber por qué, los gremios compañeriles no hicieron santo patrón de las canteras de las que se nutrían, para hacer Arte de su esfuerzo y su sudor. Y no obstante, a juzgar por los restos de aspecto prerrománico que aún pueden observarse, quizás hu...

Recordando la Soria celtíbera y numantina

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'Los recuerdos de mi vida se han convertido en joyas para mí; los extraigo de las profundidades acuosas del pasado cuando suena la hora de contemplarlos y he encontrado para escribirlos una mano que me muestra docilidad...' (1)   R ecuerdo con especial afectuosidad este libro. La primera página, todavía conserva, escrito a bolígrafo, el lugar y la fecha en que lo compré: Soria, 1 de julio de 1987. Era una costumbre que tenía por entonces -a falta de ex libris - pensando que al hacerlo, el libro quedaría definitivamente revalorizado con la magia del día y el lugar, aumentando, cuando menos, su valor afectivo. Recuerdo, también, que fue antes de retirarnos -iba con mi tío- al embalse de la Cuerda del Pozo, donde permanecimos una semana haciendo vida contemplativa en un lugar apartado y tranquilo, situado enfrente de la Playa de Pita. Había algunos árboles muy cerca de donde plantamos la tienda de campaña, pero por alguna extraña circunstancia que ni yo mismo sabría explic...

Paseando por la ribera de los poetas

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M uchos poetas lo alabaron. Algunos, incluso lo despidieron, lamentándose de que ya nadie a acompañarle baja ni se detiene a oír su eterna estrofa de agua (1). Otros, tanto o más melancólicos, lo acompañaron un trecho por su ribera, soñando bucólicos con iniciales que son nombres de enamorados, números que son fechas (2). Y aún hubo quien, cortejado por la Musa inquieta, supo arrancarle un rayo de luna (3), que por la noche se transformaba en una dona del auga , como dirían en esas tierras celtas del Norte, donde todavía la magia forma parte de la vida cotidiana. Fue el mismo poeta que, alejándose algunos metros de su cantarina orilla, imaginó una cruenta historia de fantasmas para conmemorar el Sammain celta bajo la piadosa forma de la noche de Todos los Santos. Es Júpiter, el Padre Duero; aquél, cuya sabia canción, posiblemente inspiró también a los alarifes mudéjares que soñaron unos arcos, a golpes de escuadra y cincel, que imitaban la magia de Dios. Y quizás también a aquéll...

Recordando a un personaje entrañable: el Santero de San Saturio

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  D icen que regresar es recordar. El pasado fin de semana, regresé a Soria. Y al acudir, por enésima vez a San Saturio, me encontré con la grata sorpresa de ver que, aunque de ficción, el entrañable personaje de Gaya Nuño, nuestro inmortal santero, había regresado. Créase o no, tuve una extraña sensación, viendo la humildad en la que vivía -un triste catre, unos raídos pantalones, un orinal y un ventanuco con el que solazar los ojos viendo pasar al nostálgico Duero- llegué a sentirme estúpidamente rico, no obstante mi arrastrada pobreza de nacimiento. Y en el fondo, puestos a pensar en ello, cuando la Parca nos alcance, ¿qué equipaje podemos llevar?. E sto no es una entrada al uso, sino un sencillo, pequeño homenaje a un gran escritor soriano, como fue Juan Antonio Gaya Nuño y al más universal de los celtíberos: el Santero de San Saturio. Nadie mejor que ellos, para descubrir Soria y su provincia.     ' L legué a Soria en octubre, el mes del Santo y del ...

En la noche de los tiempos: Conquezuela

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'¡Salud y viva Soria libre, mágica y templaria!' (1) A pesar de las modificaciones sufridas en el entorno a lo largo de los diferentes periodos históricos, hay lugares en los que todavía, al cabo de los milenios, alienta el Espíritu. Un Espíritu viejo, antiguo, ancestral, resultado de un amanecer que se remonta a la noche de los tiempos. A esa noche larga, lejana y oscura, que produce vértigo a los historiadores y provoca sueños cosmogónicos en la imaginación de los románticos. Uno de tales lugares, qué duda cabe, es Conquezuela y su entorno. S ituado a escasa distancia de Medinaceli, es uno de los lugares más interesantes, desconcertantes, primigenios y mágicos de la provincia. Para algunos investigadores -y me abstengo de citar nombres, obviando, siquiera por ésta vez, aquéllo de nobleza obliga, detalle de justicia que tan poco se practica hoy en día- incluso también templario. Pero ésta no es la cuestión principal, sino, como mucho, un mero detalle, con más o meno...