sábado, 26 de julio de 2008

El Monte de las Ánimas en peligro


'La noche de Difuntos, me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas. Su tañido monótono y eterno me atrajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. Intenté dormir de nuevo. ¡Imposible!. Una vez aguijoneada la imaginación, es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarlo de la rienda. Por pasar el rato, me decidí a escribirla, como en efecto lo hice. A las doce de la mañana, después de almorzar bien, y con un cigarro en la boca, no les hará mucho efecto a los lectores de El Contemporáneo. Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche. Sea de ello lo que quiera, allá va, como el caballo de copas...'.
[Gustavo Adolfo Bécquer: 'El Monte de las Ánimas (leyenda soriana)']

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Imagínense la siguiente escena: nos encontramos en el interior del espectacular, maravilloso claustro del Monasterio de San Juan de Duero. Estamos en época de estío; época de apertura de templos, la mayoría de ellos considerados, justamente, como Monumento Histórico Artístico. Bien es cierto que las puertas de San Juan se abren todos los días del año, excepto los lunes, y todos los días del año, siempre hay alguien que, motivado, se acerca a echar un vistazo. Pero es sobre todo en ésta época, cuando la gente sale, con las cámaras colgadas al hombro y se desplaza a este tipo de lugares emblemáticos, desarrollando otro tipo de turismo: me refiero a ese turismo rural, estético, natural y cultural que nada tiene que ver con las playas atestadas de gente, la paella pasada y las caipiriñas con sabor a sudor de las discotecas costeras.
Llegados a este punto, no les será difícil ver en su mente a una multitud de personas, o sólo a unas pocas, paseando entre los arcos; observando, de paso, el contorno a su alrededor. Por ese extraño efecto de asociación, no sería descabellado decir que todo el que va, ha leído o conoce la famosa leyenda de Bécquer. Leyenda que, dicho sea de paso, constituye otro de los atractivos de la ciudad, y ha sido convenientemente utilizada como reclamo turístico. Siempre hay alguien que, cuando ve pasar al conservador, se acerca y le pregunta:
- ¿Cuál es el Monte de las Ánimas?.
Bien es cierto que cuando éste les dice que se trata de ese monte estéril, pelado y feo, que se encuentra justamente enfrente del monasterio, algunos ensombrecen el gesto de su rostro, en señal evidente de decepción. ¿Es esto determinante?. No. Lo determinante, es el hecho de que ese monte, con su aparente frialdad, su terrible soledad y su aura de maldita esterilidad, forma una parte importante del Alma del lugar. Y como tal, bajo mi punto de vista, tiene su valor y merece un respeto.
A lo largo de estos meses, he podido leer, muchas veces con asombro y estupor, cómo un ejército -posiblemente mucho peor que las legiones de Escipión- asediaba Numancia, un yacimiento histórico y arqueológico de primer orden, cuya importancia pensaba que quedaba fuera de toda duda. Me refiero, obviamente, a ese ejército insaciable, comandado por especuladores y amasadores de fortuna sin escrúpulos, para los que nada en la vida tiene valor, excepto el dinero que, en apariencia, les da la felicidad de los faraones: el ejército del ladrillo.
No basta, naturalmente, con haber destruído buena parte del litoral costero de un país, que hasta hace unos años, tenía un encanto especial. Ni tampoco pensar y sospechar -llegados a este punto, no puedo evitar recordar una pintada que vi este invierno en un edificio consistorial de Almazán: 'ay untamiento'- que los cimientos y el cemento sobre los que se levantan esas horrendas cadenas de hoteles, lo hacen sobre buena parte de nuestra Historia.
Al parecer, y según pude leer en un artículo publicado en el diario El País el pasado lunes, 21 de julio, el mismo ejército que actualmente pone cerco a Numancia, pretende, también, cercar el Monte de las Ánimas, al parecer con el consentimiento de la Junta de Castilla y León, con vistas a la construcción de un tanatario particular y un cementerio.
Precisamente, y aquí viene lo más triste del caso, es que es esa Junta quien pretende promover el turismo a la provincia, colgando en los principales medios televisivos el eslógan: 'Soria, ni te la imaginas'.
Desde luego que no, señores de la Junta. Y al paso que van ustedes, con sus decisiones, menos que nos la vamos a imaginar. Numancia, el Monte de las Ánimas...¿cuál será su próxima sorpresa?. ¿Han pensado, tal vez, construir un Parque de Atracciones en el Cañón del Río Lobos?.

2 comentarios:

de la parte berlanga dijo...

Tu, que ya eres a todos los efectos, soriano de pura cepa, habrás visto haciendo camino al andar la cantidad de paisajes lunares a tiro de piedra (casi a gargajo) de la mismisima ciudad o a solo unos minutos de ella. Pues un puñado de políticos irrecuperables se empeñan en hacer cosas con hormigón al lado de cosas tan sacrosantas como Sanjuan de Duero o Numancia. Hoy he leido en un periodico que el ayuntamiento de Soria en pleno y por unanimidad (!!!) ha aprobado la expropiación de los terrenos de Garray a los marichalar. Increible, pero cierto.

juancar347 dijo...

Son cosas que me duelen, JK, y que de verdad no entiendo, pues tienes razón. He leído hoy también en el periódico la expropiación de 120 hectáreas de la finca de los Marichalar. Y como bien dices, ha sido aprobada por todos los grupos políticos: es increíble, nunca se ponen de acuerdos en aspectos importantes que nos conciernen a todos...excepto en destruir el entorno...
Un abrazo, amigo