domingo, 12 de octubre de 2008

Otoño en la Tierra de Berlanga

'Creo que una hoja de hierba no es menos que el trabajo realizado por las estrellas...'
[Walt Whitman: 'Hojas de hierba' (antología)]

Otoño en la Tierra y Señorío de Berlanga. Camino de Caltójar, no dejo de observar, embelesado, un paisaje que, cuál espejismo, cambia constantemente, con independencia de la eterna inmutabilidad de sus colinas, valles y quebradas. La Naturaleza, sabia como siempre, utiliza el lenguaje de los colores para transmitir sus sentimientos. A través de él, el entorno se manifiesta y avisa de que es tiempo de cambio; de mutaciones, como en una jugada de ese milenario -y al parecer infalible- método de adivinación chino que es el I Ching. Un tiempo de transición, que despide la alegría del verano, y vaticina la severa seriedad del invierno.
Contemplando el color de las hojas de los árboles, cuya gran mayoría está terminando de mudar ese prometedor color verde esperanza que les ha acompañado durante la primavera y gran parte del verano, por este otro amarillento -cuál canas en el cabello humano, comparativamente hablando- o tornándose marrón en algunos casos, uno no puede, si no, dejarse influencia por esa invitación a la reflexión, que conlleva, también, cierto regusto clásico a melancolía.
Resulta imposible caminar por esas tierras, fronterizas y cidianas, y no dedicar, al pasar por el desvío, un pensamiento a ese corazón, sublime y de origen mozárabe, que late humildemente escondido entre los cerros de lo que una vez, hace siglos, fueron espesos e impenetrables bosques.
A la entrada de Caltójar, hacia la izquierda, un cartel apunta hacia un camino que, discretamente, sugiere al viajero la dirección de Bordecorex y su atalaya islámica.
Aquél que haya repasado un poco la Historia, sabrá que a Bordecorex llegó mal herido Almanzor, después de la batalla de Calatañazor, donde la copilla popular asevera tajantemente que perdió su 'tambor'. En realidad, no fue el tambor lo que perdió, sino el 'atambor'. Hay quien opinia que el 'atambor', la estrella o buena fortuna que acompañó al temible caudillo árabe durante gran parte de su vida, se apagó definitivamente en este pinturesco pueblecito de la serranía de Berlanga, desde donde se le trasladó a Medinaceli, ya cadáver, siendo enterrado -según afirma la leyenda- 'en la cuarta colina hacia poniente'. Jiménez de Rada, que fuera arzobispo de Toledo y uno de los protagonistas más destacados de la batalla de las Navas de Tolosa -acaecida el 16 de julio de 1212- era de la opinión, sin embargo, de que Almanzor fue enterrado en el patio del castillo.
Recordar episodios como éste, hace que no pueda evitar comparar a la Historia con el otoño: tanto una como otro, no dejan de proporcionar una genuina sensación de sentida nostalgia, que hace rememorar gestas y acontecimientos con un rancio sabor a pasado.
Curiosamente, ambos nos recuerdan el ciclo vital por el que se rigen plantas, animales, hombres, y por supuesto, toda gran civilización: nacimiento, desarrollo y muerte.
El mejor ejemplo de ello lo encuentro en esos campos de girasoles, que reverberaban a finales de agosto, sublimes, abriéndose al sol del mediodía como conchas marinas y ahora, despreciados incluso por la hoz del labrador, humillan la cabeza hacia la tierra, heridos sin remedio por la guadaña inexorable de la muerte.
Caltójar está de fiestas. Pero incluso las romerías en otoño parecen sentirse acompañadas por un velo de morriña y de nostalgia, que se acrecienta, tal vez, observando el lento desfilar de los cofrades -ancianos y jóvenes, aunque en menor número cada año- portando el balancín de la Virgen y paseándola con beatitud por los alrededores de la iglesia de San Miguel.
Llega el otoño, pues, y uno siente que es tiempo de recogimiento y reflexión; tiempo para la paciencia y la contemplación; para preparar nuevos proyectos que florezcan, allá por la primavera y maduren con la alegría del verano. En definitiva, tiempo para descansar.
En la Tierra y Villa de Berlanga, a 11 de octubre de 2008

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7 comentarios:

koborron dijo...

Muy buena idea lo de la linda brincadeira. Cuentanos como te ha ido por allí

juancar347 dijo...

Estoy en ello, JK. La verdad es que aproveché bastante bien el tiempo el sábado. Por cierto, me topé con las fiestas de Caltójar sin saberlo.

BARUK dijo...

Vaya, vaya.. a si que te escapaste para Caltojar...mmm... viste el alquerque?

BARUK dijo...

Vaya, vaya.. así que te escapaste para Caltojar...

... conseguiste ver el presunto alquerque?

juancar347 dijo...

La verdad es que no, Baruk. Fue toda una sorpresa. Te comento por correo.

JM dijo...

Hoja JCar, con tu permiso enlazo este artículo en la web de Caltojar.
saludos

juancar347 dijo...

Me parece estupendo. Gracias, JM.