Sotillo del Rincón y la rebelión de Lucifer
'De pronto, sin saber cómo, Nietihw y Sinuhé descubrieron que se hallaban en la plaza de la Lastra, en la recóndita aldea soriana de Sotillo del Rincón, caminando sin prisas hacia la Casa Azul. Un sol radiante hacía brillar dulce y discretamente el bronce de la Diana Cazadora, mientras el caño seguía manando en silencio, como si nada hubiese ocurrido...' [Juan José Benítez, 'La rebelión de Lucifer', Editorial Planeta, 1988] H acía tiempo que tenía deseos de visitar este pequeño pueblecito de Soria, motivado por la curiosidad que me produjo en su momento la lectura de esta conocida novela del periodista de origen navarro, aunque afincado en Bilbao, Juan José Benítez. Feliz por mi anterior experiencia en Tera y con la mente todavía dándole vueltas a los descubrimientos narrados en mi anterior entrada, me esperaba cualquier cosa, salvo que el primer ser viviente con el que me topé en Sotillo, fuera un gato negro que, circunstancialmente, se encontraba tomando el ...
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El primer capitel del lado izquierdo de la portada del templo soriano de Santo Domingo, representa la Creación. Para su programa iconográfico, el autor opta por una línea esquemática y simplista, pero de fuerte carga simbólica. Utiliza sólo dos formas: una figura aureoleada central, y las líneas onduladas a ambos lados, que ocupan el doble espacio capitelar. Toda cosmogonía conlleva el paso del caos al cosmos, del desorden principial al orden. El discurso cosmogónico es aquí representado por el maestro, con clara referencia al caos primordial representado por el agua (líneas onduladas). El agua es un símbolo muy rico en el arte románico, puesto que puede representar desde la vida y regeneración, hasta la destrucción y el caos, especialmente en las aguas profundas o abisales. Aquí, el maestro opta por este último simbolismo, en clara referencia a las creencias ancestrales y tradición babilónica, para las que cuando ni el Cielo ni la Tierra tenían nombre, sólo existía Apsú, el océano primordial de agua dulce (lado derecho del capitel) y Tiamat, el mar impetuoso de aguas saladas (lado izquierdo). Sobre ese abismo caótico y oscuro, lleno de agua, sobrevuela el espíritu de Dios, según el Génesis hebreo (figura central). La posición centrada de la imagen, no sólo es el recurso técnico utilizado por el autor para casar ambas caras del capitel solucionando el problema espacial del marco escultórico (que también), sino que con su posición central y sentimiento de serenidad, logra transmitir tanto la magnificencia y poder de la imagen representada, pese a su reducida dimensión, cuanto el modo mismo de concebir el acto creativo ex nihilo. No se apoya en algo que preexista; sólo por medio de la palabra (“En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios”, del cuarto Evangelio). Cuando la palabra divina empieza a existir por el pensamiento y el mandato de la lengua, todo se hace. Y las aguas se separan ( efecto que se consigue mediante la postura de cada pie en cada uno de los collarinos que remantan sendos fustes sobre los que asientan los capiteles). Y juntándose, apareció lo seco. Y se produjo la Tierra. Eso es lo que parece decirnos.
Al menos, así lo veo.
Salud y románico
Saludos/Jose Maria
http://saludyromanico.blogspot.com
Estoy seguro de que no te defraudará.