lunes, 2 de febrero de 2009

Castillos: símbolos del poder feudal

Ya que hablamos de los contínuos zapatazos a nuestra Historia; de los contínuos y descarados ataques a nuestro Patrimonio, donde asistimos impasibles a proyectos de destrucción, como el que afecta actualmente a Numancia, buena, también, es la ocasión de hablar de esos símbolos -autoritarios y siniestros a un tiempo- que constamente nos encontramos a lo largo y ancho de nuestra geografía y de los que, por desgracia, en la mayoría de los casos, sólo vemos como esqueletos descarnados asentados en los lugares más altos de ésta: los castillos.
Testigos de un importante periodo de nuestro pasado, hoy -y salvo excepciones- acariciados por el silbido del viento y sirviendo de guarida a un sin fin de alimañas, apenas dejan entrever una ínfima parte de las glorias y tragedias que marcaron época en un país empeñado en reconquistar y salvaguardar su identidad.
También es cierto, que descendientes de siervos, en ocasiones vemos en el castillo en cuestión, ese símbolo de la tiranía que tanta y tanta sangre costó abolir, y de cuyo recuerdo posiblemente renieguen mucho más en los hábitats rurales; hasta el punto de que, ignorando su valor histórico, muchas de sus milenarias piedras hayan servido -a modo de resarcimiento- para construir casas, cercados o refugios para pastores y ganado.
En algunos casos, y aprovechando el creciente interés que se manifiesta en un alto porcentaje de personas que abogan por un turismo rural y natural, se han habilitado como hoteles y hasta el Estado -ese semipiterno buitre que, queramos o no, continúa representando en esencia ese espíritu feudal al que hacemos referencia- ha aprovechado el tirón para convertirlos en Paradores Nacionales que, lejos de estar subvencionados, como debieran, cuestan un ojo de la cara.

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6 comentarios:

Baruk dijo...

Menuda colección de castillos!

...sabes que en el de Berlanga puedes entrar llave en mano?


Salud y románico

Coo se hace blog seguidor?

juancar347 dijo...

Hola, Baruk. No, no lo sabía. La última vez que estuve, tenía horario de apertura al público, aunque, debido a las prisas, me marché sin entrar. Estoy detrás de hacer un reportaje del castillo de Almenar, totalmente restaurado y de propiedad privada, pero este tiempo me tiene atado. Hablamos.Sobre tu pregunta de seguidor del blog, blogger te da una opción dentro del apartado 'personalizar'.

KALMA dijo...

Todo un repertorio de fortalezas y casi entre todas suman ¿? Cuantas batallas ¡Si las piedras hablaran! El de Berlanga si se mantiene firme. Es una pena que no inviertan en conservar el rico patrimonio, que tenemos la fortuna de tener, y en unos sitios más que otros. En Navarra se conservan 2 ¡Flipantes! El de Olite y el de Javier. Y muy cerca de aquí, en Monbeltrán, hay uno, cerrado a cal y canto, y que su alta figura, cada vez se ve más deslucida, por el abandono y no te cuento la aventura … Pero sé cual es su flanco débil, y conduce al interior. Si quieres, pásate por mi blog, he subido un corto, de mi canal youtube, de un amigo, que quiere abrirse hueco como guionista. Si te gusta y estas por la labor ¡Qúe rule! Le viene de perlas, cuanto más, mejor. Saludos.

juancar347 dijo...

Es cierto, si las piedras hablaran, cuántas historias no contarían. He visto el corto de tu amigo guionista y me parece muy interesante. Mis opiniones las he dejado en comentarios. Creo que promete. Desde luego, el final es completamente inesperado. Saludos, Kalma

Anónimo dijo...

Juancar, bonita coleccion de castillos.
Yo tambien cuando veo el de Osma (he oido que lo van arreglar, espero que no hagan un edificio de apartamentos porque ya sabes son capaces), que como sabes pertenecio al Obispo de Osma y como el pueblo de mis antepasados tambien pertenecio (hasta la desamortizacion de Mendizabal) al Obispado de Osma, seguro que mis antepasados cuando miraban al Castillo sentirian un miedo atroz.
Menos mal que los tiempos han cambiado y ahora, somos libres por lo menos para decir bien alto lo que no nos gusta.
Saludos/jose Maria

juancar347 dijo...

Cierto, José Mª. Siglos de mansedumbre contenida nos han hecho cabezotas, aunque nunca se es realmente libre. Como tú bien sabes, expresarse con absoluta libertad también tiene sus inconvenientes y sus consecuencias. Pero gracias al sacrificio de los que nos precedieron, algo se ha ido consiguiendo. Por eso es importante luchar por este tipo de cosas, para que en el futuro, los que nos precedan puedan decir lo mismo de nosotros.