La lenta agonía de Numancia
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Quisiera pensar que la ética y la valentía, aún son valores a defender en nuestra sociedad. Que aunque todas las profesiones son dignas, algunas, dado su sentido de ser de cara a la galería, o lo que es lo mismo, a la opinión pública, deberían considerar estos valores a rajatabla como la regla de oro de su profesión. Tampoco quisiera exagerar, y aplicar las siguientes palabras de Albert Boadella, en la actualidad director artístico de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid cuando, refiriéndose precisamente a estos profesionales, alega en el Semanal de ABC del presente domingo:
'El mundo periodístico genera una realidad ajena a la auténtica. Crea problemas inexistentes, y la gente, al final, discute de cosas que no existen'.
Para desgracia de los que vemos una realidad no tan diferente a aquélla otra, milenaria y brutal, que generó la ruina de ésta ciudad, observamos, también, cierta confusión consentida en algunos medios; percibimos cambios de opinión que nos parecen tan radicales, que a veces se nos quitan, incluso, las ganas de volver a comprar un periódico.
No puedo comprender cómo hace aproximadamente algo más de una semana, un periódico determinado exponía con toda libertad el problema de los planes trazados con respecto a Numancia y su entorno, y una semana después se pregunte, con grandes letras en negrita, '¿Nos importa el Patrimonio de la Humanidad?', toque el tema de las agresiones urbanísticas contra las ciudades históricas y no vierta una miserable gota de tinta en mencionar a Numancia y la lenta agonía que en este sentido viene padeciendo.
En fin, supongo que en este mundo aún existen otro tipo más enrarecido de misterios que poco o nada tienen que ver con aquellos otros que consiguen que el ser humano, buceando en su Historia, sea capaz de encontrar un sentido a su presente y quizás una esperanza a su futuro.
Creo que aún estamos a tiempo para seguir alzándonos contra la barbarie; para denunciar al especulador y sobre todo, para protejer nuestro Patrimonio Histórico-Artístico aunque sea a costa de nuestra reputación.
Numancia, en la antigüedad, como dice Juan Antonio Gaya Nuño en su libro, no necesitaba para nada a los fascios ni al Senatus Populuesque Romanus; como tampoco necesita ahora las excavadoras, los polígonos industriales y las falaces ciudades del medio ambiente.
Sí necesita, sin embargo, personas con sentido común que aúnen sus voces en defensa de un lugar que aparte de ejemplo de dignidad y valor, aún tiene mucho que decir.
Comentarios
Asi se entiende tambien como organizaciones como por ejemplo la Camara de Soria de una medalla a la Vicepresidenta de la Junta cuando esta anuncia una inversion de mas de 100 millones en la Ciudad del Medio Ambiente u otra organizacion como Tierra Quemada no diga ni pio sobre estos proyectos y hace poco se anuncia que la van a dar a esta asociacion la explotacion del Yacimiento.
Y por ultimo otra asociacion como la de los Duques de Soria no ha dicho todavia esa boca es mia y el principal sostenedor de la misma es Caja Duero.
Y despues de esto ?que podemos hacer? mutis y que cada uno haga lo que quiera y a traste todo. PUes no sino lo que tu haces todo lo contrario, hablar cada vez mas alto y mas fuerte para que lo que nosotros decimos llegue a mas gente, hasta que sea un clamor que arrase con esta gentuza.
Saludos amigo/Jose Maria
Me ha encantado el trozo que nos pones de Gaya