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Ars Numantia: Arte Numantino

Fenicios, cartagineses, griegos, celtas, romanos, visigodos, árabes...una interminable lista de pueblos que pasaron y se establecieron en España, legando a la posteridad una parte considerable de su idiosincracia y de su Arte; en definitiva, de su cultura. Posiblemente, y en cuanto al arte se refiere, fueran los romanos quienes hicieran más perdurable su legado, hasta el punto de que numerosas construcciones han llegado hasta nosotros más o menos intactas: vías de comunicación, puentes, acueductos, canales, mosaicos y ese gran descubrimiento de la ingeniería que es el arco de medio punto, del que todavía continúan sirviéndose los ingenieros en la actualidad. Ahora bien, ¿qué hay del arte de los pueblos sometidos por Roma?. ¿Del arte, por ejemplo, de aquéllos pueblos celtíberos, como Numancia?. ¿Se puede hablar, propiamente, de un arte específicamente numantino?. Independientemente de la tragedia épica que redujo a cenizas la ciudad celtíbera asentada en las cercanías de Garray, y en ba...

El oro blanco del Moncayo: nacedero del río Queiles

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Oncala

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En la Ruta de los Dinosaurios: Villar del Río

Villar del Río es uno de esos pueblos tranquilos, afables, donde parece que nunca pasa nada. Asentado a la vera del río Cidacos, que se desliza sinuosa y tranquilamente a su paso por el pueblo, el limo milenario de sus riberas aún conserva, sin embargo, testimonios impresos de un pasado lejano y convulso, cuyo atractivo explotó un auténtico mago del Séptimo Arte -Steven Spielberg- en una saga inolvidable de películas, que llevan por título Parque Jurásico. {}

Más allá de San Pedro Manrique: Yanguas

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A mitad de la empinada cuesta que, una vez atravesado el arco medieval de la Puerta de la Aduana, conduce hasta la parte más alta de Yanguas -donde se encuentran el Ayuntamiento, la iglesia de San Lorenzo y el castillo, antigua residencia de los Señores de la Villa- varios perros me asaltan, lamiéndome los bajos de los pantalones y dedicándome, de paso, algún que otro ladrido. Detrás de ellos, una pareja de ancianos sale de su casa, buscando la parte soleada de la estrecha cajelluela, caminando lentamente, apoyándose en sendas varas de avellano. Los perros se refugian detrás de ellos, cuando el hombre les llama. Es una imagen idílica, pienso, mientras les veo sentarse, muy juntitos, en la baranda de la fuente. No lo puedo evitar. Me acerco a ellos con la bolsa colgada al hombro y una cámara en la mano, y comento: - Verdaderamente, tienen ustedes un bonito pueblo... La pareja de ancianos sonríe. No obstante, en el fondo de sus ojos creo ver, fugaz como una estrella, el destello de la no...

Historias de Reliquias: La Cuesta y el misterio de la Sábana Santa

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Por dos veces la causalidad -lo siento, pero prefiero creer en 'la conspiración del Universo, parafraseando a Paulo Coelho, en detrimento de la simpleza del azar- quiso que se cruzara en mi camino este curioso pueblecito despoblado, situado tan sólo a 13 kilómetros de San Pedro Manrique. Poco o nada hubiera sabido, como digo, de La Cuesta y de la misteriosa historia que voy a intentar describir a continuación, si cierto día, hace ya algunos meses, un curioso libro -'La España extraña'- escrito por Javier Sierra y Jesús Callejo no hubiera caído en mis manos -por 'causalidad', también- mientras deambulaba por la librería de un establecimiento Alcampo -la publicidad es gratuíta- cercano a mi casa. No voy a negar a estas alturas, que siempre me han fascinado los misterios, los enigmas, esa Historia Oculta pero real, que nunca veremos consignada en los libros de Historia ortodoxa; esa Historia, pues, maldita y absurdamente relegada al olvido y que a veces, investigadores...

Callejeando por San Pedro Manrique

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No sería justo terminar -al menos momentáneamente- este pequeño monográfico dedicado a San Pedro Manrique, sin hablar, aunque sólo sea a grosso modo, del propio San Pedro Manrique. Seguramente nos encontramos ante el lugar más popular e interesante de las denominadas Tierras Altas sorianas. A esta popularidad, sin duda, ha contribuído, y mucho, su inigualable Fiesta del Fuego que consigue hacer de la mágica noche de San Juan un acontecimiento único y comentado en el mundo entero. Pero a veces, lo más evidente no es, sino, una cortina de humo -nunca mejor utilizada la expresión- que puede hacer que no veamos otros lugares; que no paladeemos otros sabores, o que no experimentemos otras experiencias -valga la redundancia- dignas siempre de tener en cuenta. La historia de San Pedro Manrique se remonta hasta el Neolítico; más allá, incluso, hacia ese periodo jurásico en el que los dinosaurios campaban a sus anchas por un mundo que parecía demasiado pequeño para albergar eternamente a unos s...