Vivencias de un Caminante descubriendo la provincia
Visión romántica de un amanecer en el Cañón del Río Lobos
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'No te culpes si, de vez en cuando pierdes el tiempo
con tonterías. Son los pequeños placeres
los que nos dan los grandes estímulos'
[Paulo Coelho: 'Maktub']
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Comentarios
Anónimo ha dicho que…
REALMENTE SON LAS PEQUEÑAS COSAS DE LAVIDA LAS QUE PUEDEN SERVIRNOS DE ESTIMULO Y DARNOS ESA FELICIDAD QUE EL SER HUMANO TANTO ANHELA; PERO PARA ESO HAY QUE SER SSENSIBLES A ESA REALIDAD HERMOSA QUE NOS RODEA Y QQUE A VECES, LAS PRISAS DE LA VIDA Y EL ANSIA DE BIENES MATERIALES, NO NOS DEJA VER... CREO QUE POSEES ESA CAPACIDAD ESPECIAL, PARA CAPTAR LO SENSIBLE, LO HERMOSO Y LO CARISMATICO QUE PUEDE HABER EN TU ENTORNO... ¡¡NO PIERDAS ESA CAPACIDAD TAN ESPECIAL QUE LA VIDA, EL DESTINO O QUIEN SEA, TE HA PROPORCIONADO... NO DEJES DE SER COMO ERES Y PROCURA QUE ESO TE DE TODA LA FELICIDAD DEL MUNDO!!
porque los viajes son importantes, pero el más importante es el que hacemos al interior de nosotros mismos. Madre mia, qué envidia, un amanecer en el río Lobos, cuanto tiempo hace....
Anónimo ha dicho que…
La última vez que vi amanecer el San Bartolo, todavía dejaban acampar en cualquier sitio; pusimos la tienda entre la ermita y el estanque. Había solo dos grupos acampados y la otra tienda estaba como a 500 metros; y por la mañana la ducha era un chapuzón en las aguas heladas del estanque. Y se podía hacer lumbre para asar unas chuletas... No me lo estoy inventando. Era tal que así. Lo juro.
Mi querida anónima amiga Teresona: ¿qué puedo decirte que no sepas ya?. Esa visión interior tú la tienes mucho más desarrollada que yo. Y como te he dicho muchas veces: es una pena que los demás se la pierdan. Tú tampoco dejes de ser como eres. Un abrazo
'De pronto, sin saber cómo, Nietihw y Sinuhé descubrieron que se hallaban en la plaza de la Lastra, en la recóndita aldea soriana de Sotillo del Rincón, caminando sin prisas hacia la Casa Azul. Un sol radiante hacía brillar dulce y discretamente el bronce de la Diana Cazadora, mientras el caño seguía manando en silencio, como si nada hubiese ocurrido...' [Juan José Benítez, 'La rebelión de Lucifer', Editorial Planeta, 1988] H acía tiempo que tenía deseos de visitar este pequeño pueblecito de Soria, motivado por la curiosidad que me produjo en su momento la lectura de esta conocida novela del periodista de origen navarro, aunque afincado en Bilbao, Juan José Benítez. Feliz por mi anterior experiencia en Tera y con la mente todavía dándole vueltas a los descubrimientos narrados en mi anterior entrada, me esperaba cualquier cosa, salvo que el primer ser viviente con el que me topé en Sotillo, fuera un gato negro que, circunstancialmente, se encontraba tomando el ...
S iempre he pensado en Soria, como en una inmensa matrona que deja fluir sus sentimientos de una manera espontánea, sin tapujos, y por supuesto, sin ocultar en absoluto sus diferentes estados de ánimo. Tal vez por eso, apenas me sorprende encontrarme con una niebla tan espesa como humo de chimenea en Medinaceli; un cielo nublado, con pequeñas ráfagas de cierzo en Almazán, y un espléndido sol dorando los campos algunos kilómetros más allá, en esas tierras legendarias por las que iba y venía a su antojo el soberbio Almanzor, en el transcurso de sus innumerables expediciones de castigo contra los reinos cristianos del norte. Un sol, dicho sea de paso, acompañado de un vientecillo salsero, capaz de acariciar la piel con abrazos de siroco sahariano. Ahora bien, sea como sea, con niebla, nubes y cierzo, sol y siroco, siempre me rindo ante la evidencia de observar que, a pesar de los pesares, Soria, la Soria de siempre, vamos, la de toda la vida, todavía continúa existiendo...
C onfieso que el flash de la cámara se disparó por error. Lo supe apenas una fracción de segundo después, cuando percibí que una sombra dantesca profanaba la pétrea y cuasi-perfecta concavidad del ábside, mientras un grito, estridente, amenazante y de proporciones desmesuradas, me indujera a pensar que una arpía había burlado las leyes de la física y aplicándose arbitrariamente una oscura magia medieval, hubiera abandonado su destacada posición en un ignoto capitel. Hasta ese momento, no recordaba que, una vez dejada atrás con tristeza la ermita de San Baudelio -sumida en el caos provocado por su designación como una de las sedes de las Edades del Hombre- hubiéramos decidido entrar en un cine y asistir a la proyección de una nueva secuela de la saga de El Señor de los Anillos, donde hombres, hobbits, enanos, elfos y orcos pugnaban duramente por el control de la Tierra Media. D espués de la bronca, y una vez superado el estupor inicial, sí recuerdo, no obstante, que una frase de una can...
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CREO QUE POSEES ESA CAPACIDAD ESPECIAL, PARA CAPTAR LO SENSIBLE, LO HERMOSO Y LO CARISMATICO QUE PUEDE HABER EN TU ENTORNO... ¡¡NO PIERDAS ESA CAPACIDAD TAN ESPECIAL QUE LA VIDA, EL DESTINO O QUIEN SEA, TE HA PROPORCIONADO... NO DEJES DE SER COMO ERES Y PROCURA QUE ESO TE DE TODA LA FELICIDAD DEL MUNDO!!
Madre mia, qué envidia, un amanecer en el río Lobos, cuanto tiempo hace....
No me lo estoy inventando. Era tal que así. Lo juro.