S iempre he pensado en Soria, como en una inmensa matrona que deja fluir sus sentimientos de una manera espontánea, sin tapujos, y por supuesto, sin ocultar en absoluto sus diferentes estados de ánimo. Tal vez por eso, apenas me sorprende encontrarme con una niebla tan espesa como humo de chimenea en Medinaceli; un cielo nublado, con pequeñas ráfagas de cierzo en Almazán, y un espléndido sol dorando los campos algunos kilómetros más allá, en esas tierras legendarias por las que iba y venía a su antojo el soberbio Almanzor, en el transcurso de sus innumerables expediciones de castigo contra los reinos cristianos del norte. Un sol, dicho sea de paso, acompañado de un vientecillo salsero, capaz de acariciar la piel con abrazos de siroco sahariano. Ahora bien, sea como sea, con niebla, nubes y cierzo, sol y siroco, siempre me rindo ante la evidencia de observar que, a pesar de los pesares, Soria, la Soria de siempre, vamos, la de toda la vida, todavía continúa existiendo...
Comentarios
Tenemos que quedar un dia para dar una vuelta por todo el entorno, ir al Soto, subir al Cabezo y los campamentos, subir al Miron, al Monte de las Animas, seguro que contigo descubrire nuevos aspectos de este lugar PATRIMONIO DE LA HUMANIDA.
Gracias amigo.
Si me permites voy a pasar a todos mis contactos para que vean este video, se lo merece y la musica estupendamente elegida.
Abrazos/Jose Maria