miércoles, 21 de enero de 2009

Crónicas de la Soria Blanca: Numancia


¿Pueden las ruinas de una ciudad despertar tanta variedad de sentimientos; ofrecer tanta belleza, incluso cuando su historia está teñida de tragedia, sangre y destrucción?. Creo que sí. En este sentido, me considero afortunado por haber podido pasear entre esos muñones cargados de recuerdos, donde a veces el susurro del viento semeja el grito de libertad con el que miles de gargantas celtíberas enfrentaron un holocausto que, siglos más tarde, aún perdura entre las páginas más heróicas de la épica de este país. Y es que en Numancia -por mucho que se empeñe ese otro ejército invasor que espera impaciente la orden para lanzar a la ofensiva a sus excavadoras-, los fantasmas se niegan a desaparecer.
He tenido el privilegio de visitar las ruinas de ésta ciudad arévaca en varias ocasiones, con el interés añadido de hacerlo en diferentes épocas del año; y si he de ser objetivo, no sabría decidirme en cuál de ellas la coquetería de Numancia hace que uno se sienta deslumbrado frente a su belleza: si en primavera, cuando los campos se llenan de amapolas -semejando ese tributo de sangre, que la Madre Tierra devuelve todos los años, para que nadie se olvide de su gesta- o en invierno, cuando la Reina de las Nieves extiende su capa de armiño y plata sobre todo el entorno, hasta el punto de que cada atardecer, uno puede incluso ver las estrellas en él reflejadas.
Porque amigos, no lo olvidemos nunca: Numancia es algo más que unas ruinas y unas páginas gloriosas en la Épica de la Historia, aunque muchos visitantes pasen de largo y algunos piensen que no es rentable. Numancia es un entorno. Un entorno natural, soberbio y digno, que no merece la vergüenza del hormigón, las alambradas y el tráfico indiscriminado de vehículos y camiones. Y tampoco nos engañemos: no existen las Ciudades del Medio Ambiente, porque todo lo que huele a civilización, tarde o temprano termina por escupir al exterior sus heces.
Porque yo -y en esto me solidarizo con el inmortal santero de Gaya Nuño- 'soy del bando de los numantinos, de los Retógenes y Teógenes, nombre éste que ha continuado en la tierra soriana con expresiva y decidora supervivencia de homenaje al numantino. Cuando una vieja dice a otra: 'He tenido carta de mi Teógenes, que está haciendo el servicio', parece que continúa haciendo el servicio contra los romanos, frente a los campamentos de Renieblas'...
Y es que en Numancia, en la actualidad, se lucha otra guerra.

7 comentarios:

koborron dijo...

Tambien decía Gaya que a uno se le aclaran las ideas en Numancia, con el fresquillo que hace siempre. Muchos de los que quieren destrozarla tendrían que darse una vuelta todos los días. Salud

juancar347 dijo...

Es cierto. Y también leer esa pequeña joya de Gaya Nuño que es 'El santero de San Saturio': una pequeña obra de arte que no tiene desperdicio.

Anónimo dijo...

Juancarlos, no habia visto todavia tus ultimos videos y reportajes y este ultimo me ha emocionado.
Cada dia te superas mas y el video, los comentarios y la musica es pura poesia.
La verdad es que aunque sea simplemente para poder dejar a nuestros descendientes el poder emocionarse y sentir la poesia en ese entorno es motivo suficiente para que empleemos todos nuestros esfuerzo en parar estas burricies y que nuevas generaciones se emociones como nos ocurre a nosotros.
Enhorabuena Juancar
Jose Maria

juancar347 dijo...

Ya me gustaría poder transmitir todas estas impresiones y sentimientos a quienes ya sabemos. ¡Redios! ¿Es que no hay forma de que entiendan de que desarrollo no tiene por qué significar necesariamente destrucción?.

juancar347 dijo...

Ya me gustaría poder transmitir todas estas impresiones y sentimientos a quienes ya sabemos. ¡Redios! ¿Es que no hay forma de que entiendan de que desarrollo no tiene por qué significar necesariamente destrucción?.

Anónimo dijo...

Emotivas imágenes de una Numancia blanca , una Numancia que murió libre, una Numancia que nunca se rindió, una Numancia que aún yace perenne en los ojos del visitante, una Numancia que puso en vergüenza a todo un imperio, quienes son ahora aquellos desertores endemoniados que quieren destruir la paz que tanto costo conseguir, no tuvo bastante sufrimiento ya este pequeño pueblo numantino ,para ahora andar con tonterías, volvamos a luchar todos juntos como lo hicieron los arévacos y lusitanos tiempos atrás , luchemos para que Numancia descanse en paz de una vez, luchemos por amor a los recuerdos de aquellos que ya no están, luchemos...
felicitaciones Juancar por tu blog

juancar347 dijo...

Gracias, amigo/a. En efecto, luchemos: Numancia merece algo mejor que lo que le tienen reservado aquellos que no ven otra realidad que aquélla que -haciendo que se olviden de un legado, de un orgullo y de un Patrimonio que preservar para sus hijos- se consuelan en satisfacer sus necias ambiciones. Este blog no pretende hacer proselitismo alguno y agradece todo comentario a favor o en contra que se quiera realizar, con la única condición de que se haga con educación. Pero por si acaso, que quede claro que siempre, siempre -como mi querido amigo el Santero de Gaya Nuño- estaré del lado del numantino. Saludos y gracias otra vez.