Crónicas de la Soria Blanca
Siempre he sentido envidia -sana, pero envidia al fin y al cabo- de aquellos afortunados que podían disfrutar de la belleza de sus lugares más emblemáticos, desde la perspectiva del crudo invierno. Disfrutar de la Soria de la blanca palidez, después de una extensa nevada.
A diferencia de los inviernos de hace muchos años en Madrid-no recuerdo otro igual, a excepción de la nevada de hace cuatro o cinco años atrás, que en nada se pareció a la acaecida el pasado viernes, día 9- las vicisitudes del tiempo me habían mantenido varado en puerto durante un periodo en el que mi sed de camino comenzaba a adquirir peligrosos tintes de nostalgia. De manera que ayer, aún siendo consciente de los riesgos que las fuertes heladas podían provocar en las carreteras -riesgos que todo automovilista debe de tener en cuenta antes de ponerse en marcha- decidí arriesgarlo todo y ponerme en marcha, confiado en encontrar aún parte de ese rastro dejado en la región por la Reina de las Nieves.
Como se puede observar en el vídeo, lo encontré, y aún mucho más persistente de lo esperado. Ni qué decir tiene que disfruté como un niño frente a tanta belleza. Y aunque no pude recoger con las cámaras todos aquellos lugares que ahora -al cabo casi de los dos años de recorrido, tan bien conozco- me siento satisfecho de haberme traído, al menos, varios de los lugares más emblemáticos, con cuyas fotografías y vídeos, espero que disfrutéis tanto como he disfrutado yo. De manera que los iré colgando en sucesivas entradas, dando base a una idea que se me fue ocurriendo durante mi recorrido: las Crónicas de la Soria Blanca.
He de añadir, por último, que la introducción del presente vídeo, aquélla que recoge parte del paisaje tomado en carretera, se la debo a mi buen amigo Juan Koborrón y a un vídeo, original e interesante, que puso hace algún tiempo en su estupendo blog: De la parte Berlanga .
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hasta pronto