lunes, 11 de mayo de 2009

Tierras de Calatañazor: el Ojo de la Fuentona

Segunda Parte
El Ojo de la Fuentona

Hay lugares que invitan a soñar; lugares en los que uno puede perderse libremente, teniendo la genuina sensación de estar en otro mundo. Muchas civilizaciones antiguas consideraban que este tipo de lugares -y en particular los lagos- eran una especie de 'ojos' por los que los dioses del inframundo observaban y vigilaban a los hombres.
Lugares especiales, no ya envueltos por el pragmático magnetismo de una belleza intrínseca, casi sobrenatural, que resulta evidente al primer vistazo; sino por ese halo de insondable misterio que los rodea. Lugares, por tanto, donde se generan los mitos y se moldean las leyendas. La Fuentona, estoy completamente seguro, es uno de ellos.

Si bien el cromatismo de sus aguas es tan prodigioso que inmediatamente seduce, la verdadera seducción se encuentra, no obstante, en esa dimensión oculta constituída por una intrínseca red interior de arterias que parten de un corazón que todavía no ha sido encontrado. No en vano, apenas dichas arterias han sido exploradas, aunque aún así, y a tenor de las imágenes mostradas por el equipo de Al filo de lo imposible, dejan entrever un mundo realmente alucinante; especialistas en espeleo-buceo y autoridades se han puesto de acuerdo en señalar el peligro que existe en sumergirse y adentrarse en ellas, por lo que se hace necesaria la concesión de un permiso especial.

Lo que podríamos denominar como el cráter natural desde el que mana el río Abión, ascendiendo a la superficie desde su ignota cuna acuífera y subterránea, se encuentra rodeado de bosque -más o menos espeso- a un lado, y de los escarpados desfiladeros llenos de lajas y cantos rodados del cañón por el que discurre, al otro. Sobre éste, planeando en el cielo con majestuosa elegancia -como no podía ser menos, para hacer honor a su nombre- el águila real otea el horizonte, sobrevolando en círculos la Fuentona, aunque lo suficientemente lejos de su ojo como para que su elegante silueta se refleje en las cristalinas aguas.

Abundantes en la provincia, las rapaces son todo un símbolo. Posiblemente por ello, y por su alto nivel en la evolución de su especie, sean justas acreedoras a un rico y variado simbolismo y por eso figuren en numerosos escudos nobiliarios.

Hay momentos en los que la ensoñación se rompe con el salto impetuoso y por sorpresa de una trucha que intenta atrapar en vuelo su alimento; pero una décima de segundo después, el único rastro de su presencia son las ondas producidas en la superficie del agua cuando vuelve a sumergirse.

Las sorpresas continúan. Tan repentina como el inesperado salto de la trucha -o quizás más, incluso- una espesa cortina de humo blanco surge algunos metros más allá. El humo no tarda en evaporarse, uniéndose alquímicamente con el aire. Alejo, pues, de mis pensamientos la posibilidad de un incendio y pienso en otra de las características inherentes a la Fuentona: la probable existencia de chimeneas subterráneas por donde la Madre Tierra expulsa el calor de sus entrañas. Aunque no en fotos, el acontecimiento, sin embargo, queda felizmente recogido en vídeo.

Minutos después, y con la decepción inherente de no poder contemplar una nueva fumarola, la gente comienza a invadir el lugar. Sus siluetas quedan fielmente reflejadas en el espejo del agua mientras una mujer, sorprendida como yo por el salto sorpresivo de una rana, me saca una foto a petición propia que me recuerde que ese día y a una hora determinada, los dioses y yo nos hemos mirado un instante a la cara.

Diario de un Caminante: La Fuentona, Soria, 9 de Mayo de 2009.


6 comentarios:

Lima dijo...

A mi me impresionó mucho el lugar cuando lo conocí. Estaba totalmente desierto y queria probar algo que había leido, creo que a Avelino Hernandez: que nadie podía soportar las gélidas aguas más de un minuto, que había que mojarse todo el cuerpo, salir rapido antes de congelarse y tenderse "in cueribus naturalibus" a secarse al sol. Así lo hice y he de decir que la experiencia es sobrenatural y estaría dispuesto a repetirla si no fuera por el primer paso. Un abrazo

juancar347 dijo...

No me extraña que la consideres sobrenatural, debe de ser alucinante. Aunque parezca mentira, no se me ocurrió tocar el agua. Lo haré la próxima vez. Gracias por el comentario, Lima. Un abrazo

Riviere dijo...

Me sale a mi una fumarola de ésas,y salgo corriendo...ja ja...además,¿que milonga es ésa de que las desprende la madre Tierra?Está clarísimo que son espíritus,y si no lo son,se le parecen mucho...que los he visto en las películas...Y espíritus los hay buenos y malos,por si acaso,yo me largaba.Ya me ha dado yuyu verlo en video...lo juro...Ahí no voy solo ni cobrando,ya es bonito el sitio,ya...

juancar347 dijo...

Es un lugar sin duda especial; imagínate lo que daría por poder penetrar en las cuevas submarinas, de las que apenas se ha explorado una mínima parte. Vi parte del vídeo grabado por el equipo de Al filo de lo imposible, y es alucinante. Fui afortunado: estaba grabando en el momento en el que la fumarola salió de entre la vegetación como por arte de magia. Lo primero que pensé fue en un incendio, hasta tal punto que me dije a mi mismo: ¡joder, si no me fumado ni un sólo cigarro!. Espíritus o no, estimado amigo, creo que me dieron la bienvenida en mi primera visita, obsequiándome con todo un espectáculo...

Riviere dijo...

He vuelto a ver el video y me reitero,da un poco de miedo,o respeto...es uno de esos misterios,que yo no desvelaré...ja ja..De cuevas subterráneas no sabía nada...Me informaré en internes y si eso ya te pregunto.

Saludos.

juancar347 dijo...

Riviere, te aseguro que en ningún momento sentí miedo, aunque sí estupor. Ya digo, mi primer pensamiento fue que se había producido un pequeño incendio, aunque estaba solo y te aseguro que en ningún momento encendí un cigarrillo. Grabar ese momento fue una gran suerte; tengo amigos que residen en las cercanías y jamás lo han visto. Estoy a ver si consigo el documental que el equipo de Al filo de lo imposible realizó en el año 2002; documental que se puede ver en el Centro de Interpretación de El Sabinar. Y te aseguro que es impresionante...