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Rello, genuino sabor medieval

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E l rollo de Rello es de yerro , asevera el refranillo popular, refiriéndose al rollo jurisdiccional del siglo XVI y único en su género, que se levanta en la Plaza Mayor. Pero lo más interesante de este pueblecito, asentado sobre un altozano al sur de la capital y a mitad de camino entre la señorial Berlanga de Duero y la brujeril Barahona, es que aún conserva esa genuina magia medieval que consigue que una visita constituya, desde cualquier punto de vista, toda una experiencia. S i bien es cierto que los caminos que conducen hasta este pequeño enclave medieval adolecen de una adecuada conservación -en la actualidad, parece que se están llevando a cabo trabajos de reacondicionamiento en la pista que parte desde Barahona- no es menos cierto, que adentrarser por ellos resulta siempre una auténtica aventura. Llanos, montes y quebradas apenas transitados ofrecen un atisbo de romántico aislamiento, de bohemia soledad que aumenta aún más, si cabe, el atractivo de este pueblecito, asentado ...

Barahona: retorno a la Piedra de las Brujas

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V iejas feas y asquerosas nos llama el vulgo traidor; que pregunten si lo somos a nuestro dueño y señor. G uía, guía que ya el día su enojosa luz envía. H ermosas les parecemos, que es cuanto bien deseamos; ni al vulgo imbécil tenemos ni a nadie necesitamos. V iva y reine la alegría mientras esté ausente el día. V ulgo necio, vulgo necio, que bien hallado en tu error, a las brujas nos desprecias, y a su maestro y señor. E stá escrito que algún día se acabará tu manía. E ntre tanto, con pellizcos, escobazos y palizas, el cuerpo os haremos trizas, para forrar el pandero que rompiéndose se va. ¡Ahajá, ahajá, ahajá! [Anónimo] (1) N o deja de ser una visión netamente folklórica, la imagen desvergonzada, en ocasiones abyecta pero sin duda deshinibida y sensual, la asociada generalmente con estos personajes que, de alguna manera, han sobrevivido a las llamas de la incomprensión, introduciéndonos, desde nuestra más tierna infancia, en mundos de fantasía, donde no siempre ejercieron ese papel v...

Romanillos de Medinaceli: Crucetas y Tradición

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U na aldeíta náufraga en un mar de espigas, decía el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, refiriéndose a esa curiosa entrada a Romanillos, que recibe al visitante según éste se adentra apenas una veintena de kilómetros por tierras del interior de Medinaceli. Confluyen las crucetas -a excepción de un par, que están situadas en el interior del pueblo- en las inmediaciones de la ermita-humilladero, cuya forma y proporción es similar a otras construcciones afines situadas a todo lo largo y ancho de la provincia, así como en provincias limítrofes, como es el caso de Guadalajara. M ientras la carretera continúa en dirección a Barahona -que junto con Zugarramurdi y Trasmoz, conforman, prosiblemente, la trilogía brujeril más interesante de España- de la ermita parte un caminillo sin asfaltar, que se pierde hacia el interior de unos campos que todavía tienen muchas cosas que contar, guardando en sus entrañas retazos de una Historia probablemente más activa en el pasado que en la a...

Recuperando la Memoria Escolar de Romanillos de Medinaceli

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L o más parecido que se me ocurre ahora mismo para comparar con el recuerdo o la memoria, es el mitológico Ave Fénix, que renace siempre de sus cenizas. Recordar, de alguna manera, es volver a vivir; es, comparativamente hablando, lanzarse de cabeza en esas insondables profundidades del corazón y recuperar el inapreciable tesoro de la memoria. E n ocasiones, hablar de memoria en este país, conlleva pensar en un episodio cruento y desgraciado, cuyas heridas, aún al cabo de ochenta años, parecen no haber cicatrizado. Ahora bien, el tipo de memoria al que quiero referirme aquí, aunque localizada en los años posteriores a ese desgarrador agujero negro de nuestra Historia, encaja en otro tipo de recuerdos; unos recuerdos más cercanos y más íntimos; unos recuerdos que nos enternecen y que, en el fondo, cuando volvemos la vista atrás, nos tientan a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. U n sentimiento quimérico, desde luego, aunque en este caso, la culpabilidad habría que buscarla en ...

Hay otros mundos, pero están en éste: Edelia de Villasayas

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A firmaba Paul Elouard, escritor y filósofo francés, que hay otros mundos, pero están en éste . Mundos que tenemos cerca y que, aunque casi tocamos con los dedos de la mano, por regla general nos pasan por completo desapercibidos, porque no los consideramos como tales. Se trata de mundos muy especiales; mundos particulares que constituyen en sí mismos pequeños universos y diminutas galaxias, salvaguardadas siempre por la frontera invisible del anonimato. T an sabio o más que el mencionado filósofo, al que Salvador Dalí dedicó un retrato en 1929 -retrato que hoy vale, desde luego, una auténtica fortuna- es, sin duda, ese genio inmortal que, arropado por la más elemental de las sabidurías, conocemos como Refranero Popular. Todos nos nutrimos de él, en algún momento de nuestra vida, y rara es la ocasión que dejamos pasar sin echar mano de sus sabios consejos. A cudo a él, entonces, aferrándome con idéntica determinación a como lo haría un náufrago a esa providencial tabla en medio del o...

Yo estuve aquí...

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E l día 21 de julio de 1969, ocurrió uno de los hechos más importantes y trascendentes en la Historia de la Humanidad: bajo la famosa frase The Eagle has landed - el Águila ha aterrizado - el módulo lunar del Apolo XI, se posaba en la superficie de nuestro satélite. Aparte de las huellas y la bandera norteamericana, uno de los tripulantes de dicho módulo lunar -Neil Armstrong- dejó una placa conmemorativa, que rezaba lo siguiente: H ere men of the planet Earth first set foot upon the Moon, July 1969 A.D. We came in peace for all Mankind... A quí, unos hombres procedentes del planeta Tierra, pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969 d.C. Vinimos en son de paz en nombre de toda la Humanidad. E n realidad, Armstrong no hizo nada extraordinario, a excepción de dejar, una vez más de manifiesto, algo que considero común a la naturaleza humana desde el alba de los tiempos, y de lo que tenemos suficiente constancia en lugares, por ejemplo, como la cueva de Altamira. Armstrong no hizo, ...

Nódalo

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H ablar de Nódalo, es hablar de un pueblecito tranquilo y apacible en apariencia, situado entre montes, a apenas una veintena escasa de kilómetros de la capital soriana. Como en todos los pueblos, por regla general, en Nódalo también hay un perro ladrador, que te persigue con la frenética insistencia de sus ladridos, le hagas caso o no. Pero en un principio, cuando salí de Calatañazor y vi el cartel, recordé unos sencillos y curiosos capiteles que hace tiempo el buen amigo Lima colgó en su inestimable blog El Ojo de Soria , y que, aparte de captar mi atención, también captaron la atención de unos entrañables amigos. La ocasión, pues, para visitar Nódalo, la pintaban calva. S ituada sobre un altozano, a mitad de pueblo, aproximadamente, la iglesia de San Miguel apenas conserva vestigios de su arcana cuna románica -ese arte al que algunos autores, probablemente iluminados, denominan como el estilo de la peregrinación - si exceptuamos la portada. No es nada infrecuente, tampoco, que te...