Hacia San Pedro Manrique por la Ruta de los Torreones: Magaña, introducción
Observo, desde mi posición, casi perfectas en su redondez, dos colinas que bien podrían compararse con los pechos de la Madre Tierra; y algo más abajo, como saliendo de lo más profundo de su fértil intimidad, un pueblecito de casas apiñadas y tejados de roja arcilla, que contempla indiferente el paso del tiempo en un mundo que, para sus habitantes, parece haberse detenido fronteras para dentro.
Más abajo aún, en la ribera, muy cerca de la carretera que continúa internándose en las tierras altas y en dirección a San Pedro Manrique, las aguas del río Alhama se mueven sinuosas -cuál cadera de hembra- deslizándose en pronunciada curva por debajo de un puente de antigua mampostería medieval y que, por su forma, recuerda aquellos otros famosos por encontrarse en pleno Camino de Santiago.
En la iglesia, consagrada a San Martín, la imagen peregrina de San Roque ha cambiado el perrillo tradicional por la figura de un niño. Ambos, santo e infante, señalan obstinadamente a la herida abierta que se aprecia en el muslo izquierdo del beatificado, descubierto de los faldones, como es costumbre. Llama la atención, sin embargo, la desproporcionada mano del niño. ¿Se trata -me pregunto- de una torpeza del autor, o por el contrario, de un detalle notorio dejado a propósito?. Recuerdo, como dato anecdótico, que las leyendas sobre gigantes abundan en estas tierras.
Porque, en Magaña, los detalles abundan, como iremos viendo en sucesivas entradas. Y es que, si la leyenda de la mora encantada de Trébago ya me puso sobreaviso de una ruta inequívoca de magia y tradición, posiblemente la histórica sensualidad de Magaña, sencillamente, me cautivó.
Comentarios
Esta muy bien tu crónica y te veo muy "inspiradillo" con la figura femenina de la madre tierra, pero no me dirás que no fotografiaste el muslo abierto de San Roque??.., y al niñito observador??... curiosa comparación con la divinidad pagana, no crees?
...cuenta por fa
Salud y románico
Más ruinas románticas y románicas en la del Salvador.
Y el entorno sobrecogedor, con más ruinas (de la ermita de Monasterios) en el despoblado de Castellares, entre Magaña y Suellacabras.
" Manu" es poder. Y sirve tanto para destruir y asesinar, como para SANAR y bendecir.
La desproporción, buscada de propósito para contraponer el GRAN PODER que alberga pese a su corta edad. Y si no, repara en la figuras y leyendas del cinocéfalo Cristobalón, quien pese a ser gigante, apenas podía cruzar el río llevando a cuestas al Niño Jesús debido al poder de su peso.
Lo original, la sustitución por el perrito.
¿ Has indagado sobre la existencia en la zona de algún hospital de peregrinos o leprosería extramuros del poblado?. Sería interesante.
Salud y románico