domingo, 19 de octubre de 2008

La vieja gloria de Arcos de Jalón

No todo se basa en su románico de calidad; ni en sus espacios naturales de soberbia belleza, como la Laguna Negra, el entorno de los Picos de Urbión o el Parque Natural del Cañón del Río Lobos; tampoco en sus singulares fiestas tradicionales y sus romerías. Ni siquiera en la variedad micológica de su tierra, que hace las delicias, a día de la fecha, de micólogos y aficionados, que rastrean sus valles y pinares en busca de tan codiciado tesoro. Soria, provincia de contrastes que nunca deja de sorprenderme, es también heredera y depositaria de viejas glorias -y no me refiero a Tiermes, Numancia o Uxama- que incitan a mirar hacia atrás, con un sentimiento de inconfundible nostalgia.
Allí, aparcada a un lado del apeadero, la vieja locomotora numerada con el número 'dos mil doscientos sesenta y tres' sueña, desde su merecida jubilación, con el humo ennegrecido que salía de su chimenea y el silbido provocado por el vapor en ebullición que se acumulaba en sus calderas.
Seguramente, haya todavía gente que la recuerde -posiblemente con el carnet de pensionista y jubilada como ella- y sea capaz de contar historias; muchas historias, tantas como aquéllas que la imaginación convino en denominar 'Las mil y una noches', que tanto interés despertaron en el pérfido sultán.
Porque, hablando de historias, ¿cuántas no podría contar ésta vieja gloria, si en lugar de ser un objeto inanimado, la naturaleza la hubiera dotado con el don de hablar?.
- ¿Historias? -podría decir-. Claro que tengo historias que contar. Muchas historias. Me acuerdo de la alegría de los quintos cuando los acogía en los vagones que arrastraba, medio borrachos, camino de Zaragoza o de Barcelona o de Madrid. Y del labrador, despidiéndose de su novia en la estación, soñando con cambiar su destino en la capital. Y también me acuerdo del revisor, aquél viejo gruñon, pero noble, al que no se le escapaba nunca ni un viajero. Del calor que las calderas de mis entrañas proporcionaban a los maquinistas en las gélidas noches de invierno, cuando caía la nieve, y los copos se colaban en el interior de la cabina...¿Historias?. ¡Ay, memoria!. Si yo pudiera hablar...¡Cuántas historias no podría contar!...

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Juan Carlos, mi padre fue ferroviario en la linea Valladolid Ariza y trabaja en Langa, Velilla, San Esteban, La Rasa, quintana, etc dando descanso a los Jefes de estacion hasta que cerraron y le trasladaron a Venta de Baños, !vaya cambio! Te puedo decir que cuanod ibamos de La Rasa o S. Esteban a Madrid tardabamos casi un dia con dos transbordos en Ariza y en Torralba.
Vaya recuerdos, a ver si coincidimos un dia y podemos ir a Langa, que la estacion la tiene alquilada un amigo mio y seguro que te gustara.
Jose Maria

juancar347 dijo...

Interesante. Siempre me han fascinado estos 'locos cacharros' del tren. Será interesante. Conozco Langa de pasada, de las veces que he ido a Castillejo de Robledo. Te lo recordaré.

Anónimo dijo...

Por supuesto, Juan Carlos, este amigo se llama Angel (Ademas de un buen amigo el y su mujer Elena, tambien es de los pocos locos que somos de UPyD en Soria) y tiene la estacion como si fuese un museo.
(casi todos los fines de semana suelen estar por alli) tu me lo comentas y ellos encantados de enseñarte la estacion y todo lo que hay alrrededor, Almacenes, depositos de agua etc.
Tambien si algun dia tienes interes y coincides con Alvaro en Soria puedes ir a ver su casa/palacio que esta en la calle Aduana Vieja y que es del Siglo XII y la segun tengo entendido lamas antigua de Soria (ellos son San Clemente que sabes es uno de los doce linajes del escudo de Soria) Y esta casa es de los San Clemente, puesto que los Marichalar no tienen nada que ver con Soria son Navarros, los que tienen que ver con Soria son los San Clemente que ellos tienen tambien de apellido pero no se en que orden. De ahi tambien les viene la finca que va desde Soria hasta Numancia y tambien el cerro de Numancia que su bisabuelo lo dono al estado cuando aparecieron las ruinas de Numancia.
Yo la verdad es que estos cosas de nobles y demas no me hacen mucha gracia, pero esta gente cuando las tratas son realmente magnificias y da gusta tratar con ellos.
Saludos/Jose Maria

Anónimo dijo...

La vieja gloria encarcelada, el ladrillo acabó con la belleza de la locomotora. ¿Que piensan los responsables de tal atropeyo, se habrá pasado para que un ayuntamiento permita esto?.

juancar347 dijo...

Buena pregunta, anónimo amigo. Relamente no lo sé, pero si sé que esa vieja gloria merecería, sin duda, algo mucho mejor.